En linea con la Palabra!

Visite Los Mejores Sitios Cristianos Reformados

wpe16C.gif (956 bytes)

 

 

 

     

 

 

El Sembrador y Los Terrenos
Por Ramón R. Herrera

  La portentosa invitación de Jesús en Mateo 11.28-30 « Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. “ Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana». Esta invitación de Jesús puso fin a una fase del ministerio de enseñanza y parca el principio de un énfasis evangelístico  mucho más abarcador, pero muy personal.

   El capítulo 12 de Mateo hace una descripción detallada de lo que ocurrió inmediatamente después que Jesús pronunciara estas palabras. Aquel día era sábado y el odio y rencor de los líderes religiosos que sentían hacia Jesús terminó por estallar. Los fariseos como representantes de las respuestas de Israel a su Mesías le acusaron de tener los poderes de Satanás para echar fuera los demonios (Mateo 12.24). La nación israelita había rechazado a su Rey, habían rehusado el reino que les ofrecía. Fue una renuncia total y absoluta. Desde ese día cambió el ministerio de Jesús. Desde ese instante no proclamó más a Israel que el reino de Dios estaba cerca. Desde entonces su llamamiento fue para individuos, tantos judíos como gentiles, para que se sometieran en fe al yugo de su señorío.

   También cambio el estilo de la enseñanza, desde aquel día en adelante enseñó en parábolas, o, sea relatos de la vida cotidiana que ilustraban una realidad espiritual. En vez de anunciar abiertamente su mensaje, ocultaba así la verdad a aquellos que le habían rechazado (Mateo 13.1-17. Aquellos creyentes auténticos con hambre de entender le encontraron deseosos de explicar cada detalle (Marcos 4.34). Los que odiaban la verdad no se preocupaban por preguntar.

   Las parábolas que empiezan en Mateo 13 describen los “Misterios del reino de los cielos” (v.11). SE nota que la terminología revela un cambio de dirección. El reino que se imaginaban los judíos no era algo misterioso. Era un reino terrenal político permanente que pondría al mundo bajo el gobierno del Mesías de Israel. Cuando los israelitas rechazaron el reinado  de su Mesías perdieron el derecho al reino no sólo para su generación, sino para las que habían de seguir. El reino terrenal de Jesucristo fue pospuesto hasta un tiempo que todavía es futuro, cuando Él vendrá a establecerlo para siempre. El reino de los cielos, el gobierno de Dios en la tierra y en los corazones de las personas, existe en estos momentos en forma de un misterio. Jesucristo no ejerce ahora su voluntad plena como Rey sobre toda la tierra, pese a que es fundamentalmente soberano. Gobierno como Rey sólo sobre aquellos que creen en Él. Su reino alcanza a todos los redimidos. Pero no en  una forma visible. Para un mundo incrédulo.

   Este aspecto del reino de Dios era un misterio para quienes buscaban una monarquía   política. La parábola  que comienza en Mateo 13 revelan el misterio del reino de Dios (Marcos 4.11) esto describe la naturaleza del reino de Dios durante el período comprendido entre el rechazo de Jesucristo por parte del pueblo de Israel y la consumación final del reino terrenal. La preocupación fundamental de Jesús estaba en buscar y salvar a los perdidos, y esa es también una de las actividades principales en el reino. De tal manera que no es sorprendente, que la primera parábola que pronunció estuviera enfocada sobre la predicación del evangelio. (Mateo 13.3-9)

El terreno junto al camino

El primer terreno fue apisonado junto al camino que bordeaba el campo. (Mateo 13.4) Palestina estaba cubierta de campos, no había cercas que rodeaban los sembrados, por lo que los únicos límites eran unos estrechos caminos. Una viñeta recogida por Mateo 21.1; describe cómo el Señor Jesús y sus discípulos pasaban junto a los sembrados y arrancaban espigas para comer. Ese método de siembra y voleo hacía que algunas semillas cayeran en los caminos. El terreno de los caminos estaba muy pisoteado, sin cultivar, nunca se había ablandado. El pisar continúo de los viajeros, unido con el clima seco, hacia que el suelo fuera tan compacto, como si estuviera pavimentado. Cualquier semilla que el sembrador lanzara sobre esa dura superficie le era imposible penetrar la tierra. Seguiría allí hasta que vinieran las aves y se la comían, dice Lucas 8.5 era pisoteada. Así entre las aves y los viajeros eliminaban la semilla que caía en el camino.

Terreno pedregoso

   Los versículos 5-6 describen el terreno como pedregoso, sin mucha tierra, y la semilla brotó rápidamente, a causa de que la tierra no era profunda. Pero cuando salió el sol se quemó; porque no tenía raíz, se secaron al no poder profundizar, las plantas jóvenes generan gran cantidad de follaje pero al salir el sol esas plantas son las primeras en secarse, ya que sus raíces no pueden profundizar en busca de nutrientes, entonces se marchitan y desaparecen mucho antes de producir algún fruto.

Terreno espinoso

   El versículo 7 habla que la semilla cayó entre espinos. Los espinos crecieron y la ahogaron. Este terreno parecía bueno era profundo, rico, estaba labrado, y era fértil al tiempo de sembrar. Parecía limpio y preparado. La semilla cayó allí empezó a germinar. Pero las fibrosas raíces de los espinos escondidos bajo la superficie de la tierra surgieron también e inevitablemente ahogaron  la siembra.

Buen terreno

Finalmente el versículo 8 describe la buena tierra “Pero las otras semillas cayeron en buen terreno, en el que se dio una cosecha que rindió treinta, sesenta, y hasta cien veces más de lo que se había sembrado”. Este era una tierra blanda, a diferencia del duro suelo, pedregoso, está limpia, a diferencia del terreno infectado por espinos. Aquí las semillas se abren a la vida y dan una hermosa cosecha.

La parábola y lo que enseña

Vista de esta manera, la parábola del sembrador y la semilla es sencilla. La única indicación de que tenga un significado más profundo, es la admonición de Jesús que está contenida en el versículo 9. En otras palabras si puedes entenderlo, entonces escucha su mensaje ahora. ¿Quién puede entender?. Sólo aquellos que tienen a Jesús como su Maestro. Los discípulos deben haberse dado cuenta de que este sencillo relato sobre la siembra y la siega ocultaba alguna verdad espiritual. En Marcos 4.10 se registra que se acercaron a Jesús cuando estaban solos con Él y le pidieron que les explicara la parábola y Jesús así lo hizo. Notemos la transición de “el que tiene oídos...  que oiga” de Mateo 13.9  “bienaventurados... vuestros oídos, porque oyen” del versículo 16. Esta es una verdad gloriosa salida de los labios del Mesías (v.v. 17-18).

La semilla y el que siembra. 

Ahora a solas con los discípulos y otros creyentes interesados. (Marcos 4.10), el Señor tomó lo que a todas luces perecía un relato simple y lo utilizó para revelar una portentosa realidad del reino. La semilla de que habló no era literalmente semilla, sino el evangelio. “Cuando alguien oye la palabra acerca del reino” (v.19). La semilla es el mensaje del Rey y de su reino. (Lucas 8.11) es un relato paralelo, es más explicito. “ La semilla es la palabra de Dios” De esta manera el sembrador es cualquiera que siembra la semilla del evangelio en el corazón de una persona. “Pues ustedes han nacido de nuevo, no de simiente perecedera, sino de simiente imperecedera, mediante la palabra de Dios que vive y permanece” (1 Pedro 1.23).

   La extensión del evangelio es un proceso que toma lo que ha sembrado y reproducido y lo siembra de nuevo. Todo aquel que Dios llama, no lo hace para que siembre su propia semilla ni tampoco nuestro propio mensaje. La palabra de Dios es la única buena semilla, no se puede hablar de evangelismo separado de la  palabra de Dios.

Donde está el problema

   El tema de esta parábola no es que haya algo erróneo en el sembrador o en su método. Tampoco hay nada malo en la semilla, de la misma manera no hay dada erróneo en la composición del terreno. El problema radica en la condición del terreno. El terreno es una ilustración del corazón de las personas Mateo 3.19 así lo confirma. El corazón del oyente es el equivalente espiritual del terreno que recibe la semilla del sembrador. Si estudiamos con cuidado la composición esencial todo los terrenos de esta parábola son iguales. La tierra del terreno y sus alrededores es la misma, no importa que sea dura o blanda, superficial o llena d e espinas. Todos los terrenos podrían recibir la semilla si estuvieran preparados adecuadamente. Pero, sin embargo, el terreno que no este preparado adecuadamente nunca dará una buena cosecha.

   Así son los corazones de las personas. Somos exactamente iguales en esencia, pero condicionados o elegidos de antemano para recibir la semilla “Dios nos escogió en Cristo antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante del Él” (Efesios 1.4) “ A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó” (Romanos 8.30) Notemos que Pablo se refiere a las mismas personas. Este es un punto muy importante en la lección espiritual de esta parábola. La respuesta de una persona al evangelio depende principalmente de la preparación de su corazón. Un corazón que no esté preparado divinamente por la gracia de Dios nunca dará fruto espiritual.

El oidor endurecido

   El terreno junto al camino nos muestra al oidor endurecido que no responde al mensaje del sembrador “Cuando alguien oye la palabra acerca del reino y no la entiende, viene el maligno y arrebata lo que se sembró en su corazón. Esta es la semilla sembrada junto al camino” (Mateo 13.19). Aquí está el individuo de corazón endurecido, o “duro de cerviz” Alguien que no responde, desinteresado, indiferente, frecuentemente hostil. No quiere tener nada con el evangelio. Satanás es representado por las aves, revoloteando por encima del suelo endurecido, ansioso de arrebatar la semilla tan pronto cae en tierra. Lucas 8.12 muestra el significado de manera indiscutible “ pero luego viene el diablo y les quita la palabra del corazón, no sea que crean y se salven”.

El corazón superficial

   El terreno superficial representa un corazón superficial. “ El que recibió la semilla y cayó en terreno pedregoso es el que oye la palabra e inmediatamente la recibe con alegría; pero como no tiene raíz, dura poco tiempo. Cuando surgen problemas o persecución a causa de la palabra, enseguida aparta de ella” (vv. 20-21) Hay una respuesta positiva pero no representa la fe que salva. No es algo meditado, no considera el costo. Esto no es fe auténtica. La respuesta superficial es una epidemia en el cristianismo de este siglo “ está de moda ser cristiano” como dijo un conocido artista, que lo mismo canta en una iglesia como en una discoteca, como en un concierto para mundanos y allí solo canta canciones mundanas. El cristianismo nunca estará de moda por qué si lo está no es cristianismo verdadero.  Jesucristo nunca ha sido popular, esa fue una de las razones para que lo crucificaran.

Corazón mundano

   El suelo espinoso representa un corazón mundano preocupado por asuntos mundanos. “El que recibió la semilla que cayó entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan, de modo que ésta no llega a dar fruto. (v.22). Esta es la descripción perfecta de una persona mundana, una que vive para las cosas del mundo, se consume por los cuidados de este siglo. Su interés principal es una carrera, una casa, un automóvil, un pasatiempo o un guardarropa. Para él, el prestigio, la apariencia o la riqueza lo es todo. El evangelio germinó pero fue ahogado antes de que fuera fructífero. La persona de corazón espinoso nunca fue salva. Este tipo de persona puede estar dispuesto a aceptar a Jesucristo como Salvador, pero no si ello significa dejar el mundo.

Los enemigos

   Los espinos, el sol y las aves de esta parábola representan a nuestros enemigos. Los espinos son “ pero las preocupaciones, de esta vida y el engaño de las riquezas” (v.22). El sol que quema las plantas mal arraigadas son “ la aflicción y la persecución: (v.v. 6,21), que desafían a la comodidad que tanto apetece la carne. Las aves representan al “maligno” (v.v. 4,19), Satanás, que hace todo lo que puede para robar la simiente del evangelio aun antes de que pueda germinar. Estos son los tres enemigos constantes del evangelio: el mundo, la carne y el diablo.

El corazón dispuesto a recibir

   Mirar los tres terrenos malos que producen resultados negativos e indeseados pueden causar desánimo. Pero queda todavía el buen terreno, que representa al corazón receptivo. “Pero el que recibió la semilla que cayó en buen terreno es que oye la palabra y la entiende. Este sí produce una cosecha al treinta, al sesenta y hasta al ciento por uno” (v.23). Este es el clímax de la parábola, una promesa a los discípulos desanimados de hay buen terreno en el campo. Para que no se sintiesen desalentados por la respuesta negativa de la gente, Jesús quería que supieran que hay un gran campo preparado y listo para recibir las la semilla, la cual dará fruto abundante.

La cosecha

   Tomándolo tal como está, el mensaje de esta parábola de los terrenos es claro: de cuatro terrenos, sólo uno es bueno. Sólo uno produce fruto, por lo que sólo éste es de algún valor para  el sembrador. Este terreno bueno representa al creyente. Los terrenos espinosos y superficiales representan creyentes ficticios. El terreno junto al camino representan a los que rechazan al evangelio totalmente, aunque unos y otros son prácticamente los no elegidos.

   No tenemos duda de que el fruto es la prueba de la verdadera salvación. Ala hora de la cosecha el terreno espinoso no es el mejor que el terreno duro o superficial. Todos son inútiles. La semilla sembrada en ellos se pierde y el terreno no sirve más que para el fuego ( ver Hebreos 6.8). No puede representar la salvación. También podemos notar que, no toda la tierra es igual de productiva. Algunas produce ciento, otra sesenta y otra treinta por uno. No todos los creyentes dan fruto como deberían o podrían. Pero todos son fructíferos en mayor o menos grado.

   Como sembradores, somos  llamados a esparcir la semilla del evangelio no adulterado, aunque algo caiga en terreno sin cultivar. Siempre habrá terreno junto al camino, terreno superficial y terreno espinoso; pero también  habrá buen terreno que dará cosecha a treinta, sesenta y ciento por uno. Esa tierra preparada sólo necesita que se siembre en ella la semilla del evangelio.

(Texto bíblico tomado de la Santa Biblia, Nueva Versión Internacional)

 

Terminado en 9-4-2005

 

 

Sola Gratia, Sola Fide, Solus Christus, Sola Scriptura, Soli Deo Gloria

Ministerio
"En Línea con la Palabra"

Rev. Ramón Herrera
Pastor-Maestro

Miami, Florida USA   E-Mail: informes@enlineaconlapalabra.com