|
|
LA GRACIA EN EL EVANGELIO DE JUAN GRACIA Y VERDAD Por Ramón R. Herrera Cuando
el apóstol Juan declaró claramente es su evangelio diciendo «Hizo
además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales
no están descritas en este libro. Pero estas se han escrito para que creáis
que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en
su nombre» (20.30,31 – estos versículos son generalmente aceptados como el pasaje central
de este evangelio. Sin embargo, hay otro pasaje que pudiera considerarse, como
coronario, que nos puede traer una iluminación más profunda que podemos encontrar en
este evangelio. Este
es el verso 17 del primer capítulo «porque
la ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por
medio de Jesucristo». Este
versículo incluye todo lo que fue inicialmente mencionado en Juan 20.30,31.
Este pasaje se ilumina ante nosotros, por cuanto la ley vino por Moisés, pero
la gracia y la verdad brillan con excelente gloria. Si
la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo, esa creencia nos trae
vida en su nombre y concluimos con el apóstol Pablo «La
ley se introdujo para que el pecado abundara; pero cuando el pecado abundó,
sobreabundó la gracia, porque así como el pecado reinó para muerte, así
también la gracia reinará por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo,
Señor nuestro»/ (Rom.
5.20,21). Creer
es la condición para recibir vida, la fe y la gracia son inseparables «Porque
por gracia sois salvos por medio de la…» (Ef. 2.8) «Por
eso, la promesa es fe, para que sea por gracia,…»(Rom.4.16). Esta
preeminencia de Jesucristo sobre Moisés es indicativa de la preeminencia de la
gracia sobre la ley, las únicas dos opciones que Dios tiene para lidiar con las
personas. Durante
este estudio veremos que este evangelio la gracia y la verdad se enfrentan con
la ley. Preeminencia y Gloria de Jesucristo Juan 1.1-9-14
La
preeminencia de El, por la cual viene la gracia y la verdad sobre Moisés es
mencionada. Se hace necesario entender la preeminencia, no sólo sobre Moisés
sino sobre todas las cosas, de manera que podamos entender la gloria de la
gracia. El
prologo del evangelio de Juan es la certificación de su preeminencia él dijo «En
el principio era el Verbo, y el Verbo era Dios…Todas las cosas por El fueron
hechas… en El estaba la vida y la Vida era la luz de los hombres” (1.14) El
no era una criatura, pero El fue el que creó todas las cosas. El es el Verbo de
Dios «Por
El fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la
tierra, visibles e invisibles; sea tronos, sean dominios, sean principados, sean
potestades; todo fue creado por medio de El y para El» (Colosenses
1.16). En
ningún otro libro encontraremos una reclamación tan fuerte de la deidad de
Jesucristo, como en el evangelio de Juan. Esto
es esencial para su particular mensaje. Jesús dijo: «Antes
de Abraham yo so» (Juan
8.58). «Mi
Padre y yo somos uno» (Juan 10.30) «Yo
soy el camino, la verdad y la vida» (Juan 14.6). Juan
escribió «Pero
estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios»
(Juan
20.31) Porque la vida es inherente en El (v 4), y eso es posible
para que la gracia reine para vida eterna. «Y
el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad»
(v 14). La
gracia y la verdad vinieron a ser hecha carne y habitó entre nosotros, esta
idea de Dios que se manifestase a los seres humanos, no puede ser entendida por
las personas. En otro lugar Juan escribió: »Lo
que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros
ojos, lo que hemos contemplado y palparon nuestras manos tocante el Verbo de
vida» (1Juan
1,1). No
nos debe causar extrañeza de Pablo
escribiendo a los creyentes de la iglesia de Gálatas que deseaban estar bajo la
ley escribió de esta manera: «pero
ahora, ya que conocéis a Dios o, más bien, que sois conocidos por Dios, ¿cómo
es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os
queréis volver a esclavizar”(Gálatas 4.9. El
Verbo está lleno de gracia y verdad. Hay una enseñanza muy superficial, que
pretende asociarnos de que gracia es una licencia para pecar. La gracia no
demanda verdad; la gracia produce verdad. Pablo nos lleva a la carta de Tito
cuando escribió: «La
gracia de Dios se ha manifestado para salvación a toda la humanidad, y nos enseña
que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo
sobria, justa, y piadosamente, mientras aguardamos la esperanza bienaventurada
y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo»
(Tito 2.11-13) Testigos de la Gracia
Juan 1,6-8; 15-34 Si
la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo, los testigos de la gracia somos
nosotros los seres humanos. Los versículos 6-8 de Juan dicen:«Hubo
un hombre enviado por Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino como testigo,
para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de él.
El no era la luz, sino un testigo de la luz». El
énfasis esta puesto en las personas como testigos, Juan tiene una gran
importancia, se le dio a las personas que fueran testigos de la ley. El nombre
de Juan significa “Dios es precioso”. Y
no se le puede pedir más, este hombre emerge con su mensaje. Este hombre fue
enviado por Dios. La más esencial condición por uno que testificó sobre la
gracia. La más esencial condición por uno que sostiene su testimonio sobre
la gracia. El vino a sostener el testimonio sobre la luz. Aquí no hay espacio
para una reforma moral o de beneficios sociales.«Respondió
Jesús y les dijo: -Esta es la obra de Dios, que creáis en aquel que El ha
enviado-»
(Juan 6.29) Juan
el Bautista no era esta Luz, pero fue enviado para ser testigo de la Luz.¡Cuan
importante es esto!’Bajo de la gracia ninguna persona es la Luz del mundo
solo el verbo que estaba con Dios y era Dios es la Luz del mundo durante el
tiempo de la gracia. En
el evangelio de Mateo Jesús predicando a una multitud de Judíos les dijo:«Vosotros
sois la luz del mundo…Así alumbre vuestra luz delante de los hombres...»(Mateo
5.14;16). Esta
era una condición bajo la ley, y
estas son buenas palabras, pero los que estaban bajo la ley fueron grandemente
cuestionados ya que en próximo versículo dijo que había venido a cumplir la
ley y los profetas. Bajo
la ley las personas fueron alabadas por las buenas obras, bajo la gracia todo
testimonio le concierne a la Luz. Este
contrastante mensaje de Juan hay entenderlo, solo si recordamos el ministerio
doble de Jesucristo, (1) La circuncisión de los Judíos para confirmar la
promesa hecha a los padres y (2) para que los Gentiles glorifiquen a Dios por su
misericordia. (Romanos 15.8.9). El
espacio no nos permite la comparación de estos dos mensajes predicados por
Juan, pero baste decir que en Mateo este mensaje era uno de juicio para producir
frutos de arrepentimiento (Mateo 3.1-12). Este era un mensaje de la ley. El
evangelio de Juan es totalmente diferente «De
su plenitud recibimos todos, y gracia sobre gracia” (v.6). En
una ocasión Juan el Bautista vio a Jesús acercándose a él y le dijo: «¡Este
es el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!» (v.29)
Las primeras 5 palabras de su mensaje son la llave
de la vida del creyente “el quita el pecado del mundo” El Cordero de
Dios es el sacrificio del pecado. «La
Ley, pues, se introdujo para que el pecado abundara; pero cuando el pecado abundó,
sobreabundo la gracia, porque así como el pecado reinó para muerte, así también
la gracia reinará por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor
nuestro»
(Romanos 5.20,21). El
fundamental mensaje de la gracia no es la condenación de los pecados, Pero sí
la proclamación que el Cordero de Dios quita el pecado del mundo. El solamente,
la persona no contribuye en nada para ello. Así lo dice la Biblia en Romanos
3.24-26: «y
son justificados gratuitamente Portu gracia, mediante la redención que es en
Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su
sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su
paciencia, los pecados pasados, con miras a manifestar en este tiempo su
justicia, a fin de de que El sea el justo y el que justifica al que es de la fe
de Jesús», La Vida como Resultado de la Gracia Juan
Capítulo 2 La
obra principal de la gracia es tratar con el problema de la muerte, a causa del
pecado; Romanos 5.21 dice: «Así
cómo el pecado reinó para muerte, asó también la gracia reinará por la
justicia para vida eterna mediante Jesucristo
Señor nuestro» Es
interesante que el primer milagro de Jesús fue transformar el agua en vino, una
sustancia inorgánica que pertenece al reino mineral donde todo es muerte, fue
cambiado en una sustancia orgánica que pertenece al área de la vida. Este
milagro tipifica el más grande milagro de Dios: La regeneración del ser humano.
Efesios 2.4,5 dice: «Pero
Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun
estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por
gracia sois salvos). No
solamente este milagro tipifica la obra de gracia y verdad de Dios, sino todos
los milagros registrados en el evangelio de Juan, los siete relatos antes de Jesús
ira la cruz, que evidencian vida y esta en abundancia. Así
mismo los 8 milagros realizados por El después de su resurrección y
registrados por Juan tipifican la obra de amor en aquel que recibe vida eterna. En
la presente era de gracia no hay milagro más grande que aquel que ocurre en la
persona que recibe la vida eterna. Este
es el pacto mediante el cual lo único que se requiere es creer en Jesús el
Cristo. El
resucito espiritualmente para realizar este milagro. Lo cual está en perfecta
armonía con la gracia, ya que la gracia y la verdad se efectúan
primordialmente en el espíritu del ser humano y se expresa en el cuerpo. Las
promesas de bendiciones son espirituales. Efesios 1.3 dice: «Bendito
sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda
bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo» Todo
el programa es espiritual. No así bajo la ley donde no hay impartición de la
vida o sea la vida de Dios, es la
ley el poder está en la carne no en el espíritu, todas las bendiciones y
promesas son materiales. Hay
dos métodos por los cuales Dios trata con los seres humanos, son tan distintos
como el cielo y la tierra, como lo material y lo espiritual, como lo eterno y lo
temporal.2 Corintios 3. 11 dice: «Si
lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece». Si
se confunden estos dos programas de Dios, todo el programa se confunde esa es la
razón de la gran confusión que ha traído el legalismo. El primer milagro se
realizó durante una boda, de la misma manera se culminará la gracia con las
bodas de Jesús con su Iglesia. El
V. 3 nos enseña que se acabaron los recursos humanos, y nos muestra que los
recursos de Dios están siempre listos a suplir las necesidades del ser humano. La
madre del Señor dejó bien claro que solo hay un mediador entre Dios y los
seres humanos (vs.3,4) 1 Timoteo 2.5 nos lo recuerda: «…pues
hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre»
Mientras
el legalismo, con sus obras, pretenden hacer a todos los seres humanos
mediadores. Nadie
puede incluir ningún elemento humano en la obra de la gracia de Dios, ni
siquiera la madre de Jesús, le fue permitido entrometerse en algo que sería
hecho por Jesús solamente, hoy es igual. Es imposible entender la gracia si
entender esta gran verdad. Un
milagro realizado no para que la gente creyera, sino para la gloria de Dios
(v.11) Efesios 1.6 nos dice:«…para
alabanza de su gracia, con la cual nos hizo
aceptos en el Amado» El
don de la Vida Eterna es tipificado por la transformación del agua en vino. L
autoridad demostrada por El apunta hacia
su señorío. Romanos 10.9 dice:«Si
confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios le
levantó de entre los muertos, serás salvo,». La
gracia no pude ser gracia si ella no hace a Jesús Señor como condición para
recibir vida eterna, hacer lo contrario es inyectar
principios de legalismo o méritos humanos a la gracia. Jesús
requiere y produce santidad en aquellos a quienes El le ha dado vida. «Y
así, con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a todos los santificados”. La
limpieza del templo sugiere limpieza del cuerpo, el Templo del Espíritu Santo y
demostró autoridad (vs. 18-21) En
el incidente de la limpieza del templo Jesús hizo un látigo con cuerdas (v.15)
No se menciona el látigo en los relatos recogidos por los otros
evangelios. El
uso del látigo es parte del trato del amor de Dios con sus hijos. Hebreos
12.5-8 «…y
habéis ya olvidado la exhortación que como hijos se os dirige, diciendo:
“Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor ni desmayes cuando eres
reprendido por El, porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el
que recibe por hijo”Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos;
porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si os deja sin
disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos
no hijos». Otra
distinción (v.16) Convertir el altar en mostrador violenta la gracia de Dios,
en la cual
todo es suplido por Dios.
Es casa de oración, confesión, del Nuevo Pacto. Otra
enseñanza (vs 23-25) No se puede confiar en aquellos que siguen al Señor solo
a causa de los milagros. Vida Eterna por la Gracia, no por la Ley Juan capítulo 3. En
la capítulo tres la insuficiencia de la Ley,
positivamente declara
que la Ley era una era que había
de terminar, por el contrario el nuevo nacimiento era el nuevo principio que debía
ser predicado a Nicodemo. Cuatro principios tenían se tenían en cuenta;
primero era judío, era un judío que conocía la ley de Moisés, era un fariseo,
los fariseos eran una secta que enseñaba la justificación por las obras. Nicodemo
le dijo a Jesús “-Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque
nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él”. Esta
declaración es muy importante, porque Nicodemo entendía que Jesús no era un
hombre cualquiera. A pesar de que Nicodemo había pasado toda su vida buscando
la justificación por la obras de la ley. Pablo
nos declara en Gálatas cuan perfectamente él podía describir como funcionaba
la ley. “
Pero antes que llegara la fe, estábamos confinados bajo la Ley, encerrados para
aquella fe que iba ha ser revelada. De manera que la ley ha sido nuestro ayo(guía)
para llevarnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe” (Gálatas 3.23-24) En
este punto Nicodemo estaba en tinieblas espirituales. Mucho más que la noche en
que vino a Jesús.
La
respuesta de Jesús fue inspirada “De
cierto, de cierto te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede
entrar en el reino de Dios” (v.3). Esta
es la respuesta que viene de la gracia y la verdad al representante de la ley.
Es la que necesitamos, una vida nueva que pueda complacer a Dios. El
nacimiento es el comienzo de la vida; nacer de nuevo es empezar a vivir de nuevo.
Jesús no podía haber elegido una expresión más fuerte para significar un
cambio de estado y de carácter más
grande y notable. Pero Nicodemo no entiende este mensaje. El apóstol Pablo
escribiendo a Tito lo hace más claro: “…nos
salvó, no por obras de justicia
que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de
la regeneración y por el lavamiento en el Espíritu Santo, el cual derramó en
nosotros abundantemente por Jesucristo, nuestro Salvador,…” (3.5) (Efesios 5.25; 1 Pedro
1.26; Juan 15.5). Esta
no es una reformación, esta realidad se confirma en el versículo 6 “Lo
que nace de la carne de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu
es” La carne esta siempre relacionado con la Ley y la gracia con
el Espíritu. La
carne siempre trata con la Ley, nunca con el Espíritu: Contra es espíritu no
hay Ley. El
velo puesto sobre el corazón de Nicodemo cuestionó
a Jesús: “¿Cómo
puede hacerse esto? Jesús le respondió (v.10) “Tú
que eres el maestro de Israel, ¿no sabes esto? Esto
es algo totalmente separado de la Ley, algo que pertenece a la gracia y la
verdad que vinieron por Jesucristo. Ante
la respuesta de Nicodemo ¿cómo puede hacerse esto? Jesús le respondió “-Tú
eres el maestro de Israel,¿no sabes esto?...Nadie subió al cielo sino el que
descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo”(vv.10-13). Esta
exposición hecha por Jesús de la doctrina de la regeneración pareciera no
haber quedado clara para Nicodemo. Las cosas del Espíritu de Dios son necedad
para el hombre natural. Jesús
usó una historia para explicar este punto (Números 21.5-9), que era bien
conocida por Nicodemo. Jesús explico como es posible nacer otra vez. “Y
como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo
del hombre sea levantado, para que todo aquel que en El cree no se pierda, sino
tenga vida eterna”. (vv.14,15). Es
imposible para poder entender la realidad de estos dos versículos que están el
ángulo legal. Como
Moisés estaba parado solamente en la ley. Levantó la serpiente que bajo la Ley
el Hijo del hombre fue levantado. Este
es un importante mensaje que no podemos dejar de entender. Los
hijos de Israel pecaron contra Dios y envió serpientes ardientes contra ellos:
“Entonces el pueblo acudió a Moisés y le dijo «Hemos pecado por haber
hablado contra Jehová y contra ti; ruega a Jehová para que aleje de nosotros
estas serpientes» Moisés oró por el pueblo, y Jehová le respondió. «Hazte
una serpiente ardiente y ponla sobre un asta; cualquiera que sea mordido y la
mire, vivirá» Hizo Moisés una serpiente de bronce, y la puso sobre un asta. Y
cuando alguna serpie mordía a alguien, este miraba a la serpiente de bronce y
vivirá”. (Número 21.4-9). La
serpiente es símbolo de muerte que inundó el campamento de Israel. La
serpiente fue quien tentó a la raza humana
trayendo la muerte. La
serpiente hecha por Moisés es símbolo de pecado, el bronce habla de juicio por
el pecado. Jesús
vino a salvarnos, sanándonos con su gracia, como a los hijos de Israel,
mordidos por serpientes ardientes, fueron curados y vivieron al mirar la
serpiente de bronce. Hay
una condición para obtener vida eterna y escapara de la muerte eterna. Esta
condición es creer Hijo del hombre que sufrió en el madero la pena impuesta
por la Ley y satisfacer las demandas de Dios de justicia y santidad. La
fe es siempre la dependencia del hombre ante Dios que ofrece la provisión
particular de la fe y la gracia, para que las personas encuentren salvación y
vida eterna. Pablo lo expresa de esta manera en Romanos 3.31 “Luego,
¿por la fe invalidamos la Ley?¡De ninguna manera! Más bien, confirmamos la
Ley”. Cuando
la justicia es satisfecha y la fe pase
a través de la Ley se obtiene la opción de la gracia, este es el mensaje que
aparece en Juan 3.16. “De
tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para todo aquel
que en El cree no se pierda, sino que tenga vida eterna”. Gracias
a esta provisión quien cree en El recibe la vida eterna. “Mas
todos lo que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de
ser hechos hijos de Dios”(Juan 1.12). La
gracia es impartida a manera de una nueva vida espiritual que redime de la pena
de la Ley, y hace que las personas vengan a ser hijos de Dios; de esta manera la
gracia reina soberana. El
pasaje de Juan 3,17-19 revela la causa para la condenación de la raza humana.
Es condenado “porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” Por
medio de la ofensa de un solo hombre, toda la humanidad queda expuesta a la
condenación eterna. Pero la gracia y la misericordia de Dios y el don libre de
la justicia y salvación son por medio de Jesucristo como hombre: sin embargo,
el Señor ha llevado a la multitud de creyentes a un estado más seguro y
enaltecido que aquel del cual cayeron en Adán. Como
por el pecado de uno prevalecieron el pecado y la muerte para condenación de
todos, así por la justicia de uno prevaleció la gracia para justificación de
todos los relacionados con Cristo por la fe para que sea por gracia. Juan Capítulo 4 La
historia de Jesús en el poso de Jacob en Samaria nos llega en una atmósfera de
gracia y verdad. Es un cuadro del mundo lleno de gracia y de verdad. Es
evidente que Jesús tenía que pasar por Samaria, para ofrecer agua de vida a
una mujer que de acuerdo a la ley de Moisés, sería apedreada (Levítico 20.10;
Juan 8.5). El no hablo palabras de condenación a esta mujer, al contrario le
ofreció agua de vida: “…pero
el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que
yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. (v.14)
Esta táctica llevó a esta mujer a confesar sus pecados y aceptar a Cristo como
el Mesías. El
contraste entre la mujer samaritana y Nicodemo es notorio. El era un hombre.
Miembro del el grupo de legalistas de los judíos, y era el Maestro de Israel.
Ella era una mujer cuya vida no cumplía los
requerimientos de la moral y era un escándalo para los samaritanos, con quien
los judíos no tenían ninguna relación. Cristo
convirtió a esta mujer demostrándole su ignorancia y pecaminosidad y su
necesidad de un Salvador. Se alude al Espíritu con el agua viva. Con esta
comparación se había prometido la bendición del Mesías en el Antiguo
Testamento. La
gracia del Espíritu y sus consolaciones satisfacen el alma sedienta que conoce
su propia naturaleza y necesidad. Lo que Jesús dijo figuradamente, ella lo entendió literalmente. Cristo señala que el agua del poso
de Jacob daba una satisfacción de breve duración. No importa cuáles
sean las aguas de consolación que bebamos, volveremos a tener sed. Pero quien
participa de la gracia de Dios, y del consuelo del Espíritu y del evangelio,
nunca le faltará lo que dará abundante satisfacción a su espíritu. Aquellos
corazones carnales no miran más alto que las metas carnales. Dame, dijo ella,
no para que yo tenga la vida eterna, propuesta por Jesús, sino para que no
tenga que venir más aquí a buscar agua. El por su parte la reprendió por su
actual estado de vida. –La mujer reconoció que Jesús era profeta. El poder
de su palabra para escudriñar corazones y convencer de cosas secretas a la
conciencia es prueba de su autoridad divina. Dios
estaba por ser revelado como padre de todos los creyentes de toda nación. El
espíritu o alma del ser humano, influido por el Espíritu Santo, debe adorar a
Dios y tener comunión con El. Los efectos espirituales, como se demuestran en
las oraciones, súplicas y acciones de gracia fervorosas, constituyen la adoración
de un corazón recto, en el cual Dios se deleita y es glorificado. El Señor se
reveló a esta mujer con más plenitud de lo que había hecho con cualquiera de
sus discípulos.”…
pero cuando el pecado abundo, sobreabundo la gracia, porque así como el pecado
reinó para muerte, así también la gracia reinará por la justicia para vida
eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro” (Romanos 5.20, 21). La
samaritana y otros creyeron por su palabra. Esta es unas características de la
época de la gracia. Esos dos días que Jesús pasó en Samaria sirve de punto
de partida a los dos mil años durante los cuales la gracia ha sido ofrecida a
la raza humana por Jesucristo Señor nuestro.
La Gracia ofrecida por la Impotencia de la Ley Juan 5.1-17 La
gracia no solo provee vida, sino vida en abundancia, esto se debe a la
impotencia de vivir bajo la Ley. La
escena es el estanque de Betesda. Este milagro demuestra que la salvación es
gracia. Este hombre estaba en una condición deplorable. Debido a su pecado
pasado (v.14) llevó su aflicción por treinta
y ocho años. Estaba rodeado de personas atribuladas, las cuales ilustran del
inconverso; impotentes (sin poder, Ro. 5.6) ciegos, cojos, (incapaces de caminar
correctamente, (Ef. 2.1-3), paralíticos y esperando que algo les ocurra (sin
esperanza, Ef. 2.12). Si estas personas pudieran meterse en el agua cuando el ángel
viene, podrían sanar; pero ¡no tienen el poder para lograrlo!. Como el pecador
hoy; si pudiera guardar la perfecta ley de Dios, podría ser salvo; pero es
incapaz de hacerlo. Sin
embargo, vemos la gracia de Dios obrando. Betesda significa «casa de
misericordia, o de gracia», y esto es lo que llegó a ser para este hombre. ¿Qué
significa «gracia»?. Significa bondad para quienes no se la merecen. Jesús
vio una multitud de enfermos, ¡pero escogió solamente a un hombre y lo sanó!
Este hombre no era más merecedor que los demás, pero Dios lo escogió (elección).
Es un cuadro hermoso de la salvación y de cómo debe humillarnos saber que
hemos sido escogidos «en El» y no debido a nuestros méritos, sino por su
gracia.”Según
nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y
sin mancha delante de El” (Efesios 1.4). Lo
que Cristo dice en 5.21 se aplica aquí “Como
el Padre levanta a los muertos y les da vida, así también el Hijo a los que
quiere da vida,”No
podemos explicar la gracia de Dios: “¿Qué,
pues, diremos? ¿Qué hay injusticia en Dios? ¡De ninguna manera!, pues a Moisés
dice: «Tendré misericordia del que yo tenga misericordia y me compadeceré del
que yo me comparezca» Así que no depende del que quiere, ni del que corre,
sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9.14-16), pero si no fuera por ella nadie podría
ser salvo (Romanos 11.32-36). Había
cinco pórticos y en la Biblia cinco es el número de la gracia; y el estanque
estaba cerca de la puerta de las ovejas, lo cual habla de sacrificio. El Cordero
de Dios tenía que morir antes de que la gracia de Dios se derramara sobre los
pecadores. Jesús sanó el hombre en sábado, probando así que la Ley no tenía
nada que ver con la sanidad. No
somos salvos por guardar la Ley. El sanó al hombre por sí mismo, porque la
salvación es sólo por Cristo. El hombre se quejó: «No tengo quien» (v.7),
pero aun cuando hubiera tenido una docena de hombres que le ayudaran no hubiera
podido hacer por él lo que Jesús hizo. El pecador perdido no necesita ayuda;
necesita la salvación por medio de la gracia de Dios. La Vida- Sustentada por la Gracia Juan 6.1-58 Tenemos,
que las tres primeras señales ilustran cómo las personas se salvan por medio
de Palabra, por fe y por gracia: como bien dice el apóstol Pablo en Efesios
2.8:
“porque por gracia sois salvos por medio de la fe”.
La cuarta señal, la alimentación de los cinco mil. Nos muestra que la salvación
satisface las necesidades internas del corazón. Jesús
es el Pan de Vida. Este milagro nos recuerda que mientras que la salvación es
del Seños y concedida solamente por gracia, Dios todavía usa a los
instrumentos humanos para llevar el evangelio de la gracia a las personas. Jesús
les dio el pan y de los pescados a los discípulos, y ellos lo repartieron a la
gente.¿Y
cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído?”,
pregunta Pablo en Romanos 10.14. Si como el muchachito en Juan 6.9 le damos todo
lo que tenemos, El lo tomará, y lo repartirá y lo usará por su gracia para
bendecir a otros. Las
cuatro últimas señales en el evangelio de Juan ilustran la gracia como
resultado de la salvación. *Alimentación
de los cinco mil (6.1-14): La Salvación por gracia trae satisfacción. La
tormenta se calma (6.15-21) La salvación por gracia trae paz. *Sanidad
del ciego por gracia trae luz *La
Resurrección de Lázaro (11.34-36) La salvación por gracia trae vida. En
los versículos 22-31 tenemos el escenario del sermón. La gente interesada en
la comida siguió a Jesús al otro lado del mar hasta Caperanaum y le halló en
la sinagoga (v.59). El reveló los motivos superficiales, carnales, de ellos
(vv.26-27) y cómo ignoraban lo que quiere decir ser salvos por fe y por gracia
(vv.28-29). Así como El, por gracia, les alimentó con pan y todo lo que
tuvieron que hacer fue recibirlo, de la misma forma El quería darles vida
eterna, pero ellos pensaron que debían ganársela, así
piensan una gran mayoría de creyentes en el día de hoy. En
el versículo 30 los judíos lanzaron un reto a Jesús:”¿Qué señal, pues,
haces tú, para que veamos y te creamos? ¿Qué obras haces?” El legalismo se
presenta a si mismo como queriendo decir que la gracia significa que nuestra
confianza no está puesta en Dios, porque tenemos que hacer las obras que Dios
hace. Pablo nos recuerda que: “La
Ley, pues, se introdujo para que el pecado abundara, pero cuando el pecado abundó,
sobreabundó la gracia, porque así como el pecado reinó para muerte, así
también la gracia reinará por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo,
Señor nuestro”
(Romanos 5.20-21). Las
personas con un legalismo rampante; Preguntan a Jesús “Qué tenemos que hacer
para poner en práctica las obras de Dios”La respuesta de Jesús fue: “Esta
es la obra de Dios, que creáis en aquel que El ha enviado”
O sea la gracia de Dios en su persona. La obra que brinda a las personas una
total dependencia de Jesucristo porque: “Porque
la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por
medio de Jesucristo”
(Juan 1.17) En constante dependencia de Jesucristo. La gracia es en oposición a
la ley. La obra de Dios durante la época de la gracia es la creación de una
nueva persona.«…porque
Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena
voluntad» (Filipenses 2.13). En
los versículos 22-34 tenemos es escenario del sermón. La gente interesada en
la comida siguió a Jesús al otro lado del mar de Capernaum y le halló en la
sinagoga (v.59). El le reveló los motivos superficiales, carnales, de ellos
(vv.27-27) y cómo ignoraban lo que quiere decir ser salvos por la fe y la
gracia (vv.28-29). Así como El, por gracia, les alimentó con pan y todo lo que
tuvieron que hacer fue recibirlo, de la misma forma El quería darles vida
eterna, pero ellos pensaron que debían ganársela, hoy en día la gran mayoría
de los creyentes así lo creen. En el versículo 30 los judíos lanzaron un reto
a Jesús:“¡Muéstranos una señal!” Le recordaron
la manera en que Moisés les dio pan (maná) del cielo para alimentarlos (Éxodo
16); y Jesús lo usó como base para su sermón. Hay tres divisiones del Sermón,
cada una seguida por una reacción de la multitud. En
los versículos 32-34 Jesús revela que
El era el mismo Hijo de Dios. El pan de Dios es una persona del cielo (v.33) y
da vida, no sólo a los judíos, como Moisés hizo), ¡sino a todo el mundo! La
manera en que se recibe este Pan es viniendo y tomándolo por gracia; y este Pan
dará vida no sólo para hoy, sino también vida en el futuro en la resurrección.
Nótese la reacción de los judíos (vv.41-42) que negaron su deidad. Jesús
dijo que Dios era su Padre (v.32), pero ellos dijeron que era José (v.42). En
los versículos 43-45. Jesús revela el proceso de la salvación. El pecador
perdido no busca a Dios (Romanos 3.11), de modo que la salvación tiene que
empezar con Dios. ¿Cómo Dios atrae a las personas a Cristo? El usa la Palabra:
“Escrito
está en los Profetas:«Y todos serán enseñados por Dios» Así que, todo
aquel oye al Padre y aprende de El, viene a mí»”. Leamos
2 Tesalonicenses 2.13-14, para ver una clara descripción de los que Jesús
quiere decir por “atraer a la personas” “Pero
nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados
por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación,
mediante la santificación por Espíritu y la fe en la verdad. Para esto El os
llamó por medio de nuestro evangelio: para alcanzar la gloria de nuestro Señor
Jesucristo”. Comer
el pan terrenal sostiene la vida por un tiempo, pero la persona al fin morirá.
Recibir el Pan espiritual por gracia le da a uno vida eterna. Jesús
sin ambages afirma en el versículo 51 que El dará su carne por la vida del
mundo. Los judíos se rebelaron contra esto (v.52) debido a que comer carne
humana era contrario a la Ley judía. Como Nicodemo, confundían lo físico con
lo espiritual. Jesús
revela el poder de la salvación: (vv.53-65). ¿Qué quiso decir Jesús al
declarar que debemos “comer su carne” y “beber su sangre”? No estaba
hablando de términos literales. En el versículo 63 claramente dice: “La
carne para nada aprovecha”. ¿Qué da la vida? “El Espíritu es el que da
vida” (v.63). “Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”. En
otras palabras, una persona que come la carne de Jesús y bebe su sangre, o sea,
participa de Jesús y le recibe, al recibir la Palabra según el Espíritu la
enseña. Jesús no está hablando del pan y la copa de la Santa Cena, ni de ningún
otro rito religioso. La Cena del Señor todavía ni siquiera se había
instituido y cuando lo fue, Jesús afirmó que era un recordatorio. No
imparte vida. Decir que alguien recibe vida eterna al comer el pan o beber de la
copa es negar la gracia de Dios en la salvación. La Biblia dice: “porque
por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don
de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2.8-9) Triunfo Sobre La Ley: Libertad De
La Gracia Juan 8.1-36 Uno
de momentos más impresionantes que sirven de ilustración a la lucha entre el
legalismo y el triunfo de la gracia sobre la Ley están escritos en estos once
versículos de este capítulo ocho. Este incidente es una ilustración en
Romanos 10.4 “…pues
el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo el que cree”. Los
escribas y Fariseos trajeron a Jesús
a una mujer tomada en un acto de adulterio:”y
en la Ley nos mandó Moisés a apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué
dices”. La
Ley como tal, declaraba a la mujer culpable. Pare ella no había ninguna
posibilidad de escape, ella era culpable y tenía que pagar la pena de muerte.”Pero
sabemos que todo lo que la Ley dice, lo dice a los que están bajo la Ley, para
que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios”
(Romanos 3.19). La
Ley era un ministerio de condenación y muerte (2 Corintios 3,7-9). En el caso
de esta pobre pecadora no había nada que cuestionar. Ella cometió un acto que
nadie cuestionaba, cometió un pecado que la Ley de Moisés aceptaba como un
acto inmoral que violaba las normas de sus acusadores religiosos; era un acto
pecaminoso y sujeto a condenación. Tal parece que ningún legalista entiende la
declaración de Dios de lo que es pecado.”…y
todo lo que no proviene de fe, es pecado.” (Romanos 14.23). Los
Fariseos trajeron a la mujer a Jesús para tentarle. Esta es la verdadera
característica del legalismo.
Ellos acusan a todos los que apoyan la gracia. Ellos dicen que todos los que
enseñan gracia, tiene poco cuidado de vivir como creyentes. Jesús
ignoró sus acusaciónes, ellos no tenían el verdadero espíritu de la Ley, y
continuaron presionando a Jesús para una respuesta (vv.7,8) El conocido
escritor Arthur Pink nos da una sugerencia muy interesante. El sugiere que Jesús
escribió con el dedo en tierra dos veces para recordarles las dos tablas de la
Ley, escritas por el dedo de Dios (Ex. 31.18; ; 32.15-18; 34.1). Los judíos
pecaron y Moisés rompió contra el suelo las primeras tablas de piedras; pero
Dios perdonó su pecado, hizo provisión para el sacrificio de sangre y les dio
otras dos tablas de piedra. Jesús murió por los pecados de esta mujer y pudo
perdonarla. Aquí hay una viva ilustración y la Ley y la gracia. Estas
palabras de Jesús llena de gracia y verdad eran muerte para el legalismo y se
convertían en justicia, mientras que el legalismo ponía su confianza en la
carne. La
presencia de Jesús que es la Luz del mundo y frente a El realizó cada uno su
propia culpa (v.9). Después
de esto ellos no tenían nada para mantener sus argumentos, ellos rechazaron la
gracia y ahora fueron convictos ante la Ley. Bajo
la gracia la aceptación del Salvador es un asunto personal, y la condición
ante la Ley era también personal. Ellos eran convictos ante la Ley así como
ante la gracia a causa de su rechazo. Al
final la mujer estaba sola con Jesús, los Fariseos que la acusaban era un
perfecto cuadro de la gracia. La gracia es siempre personal e individual en su
encuentro con Jesús (v.10). Esta mujer fue liberada de la Ley. “Pero
ahora estamos libres de la Ley, por haber muerto para aquella a la que estábamos
sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el
régimen viejo de la letra” (Romanos 7.6). Jesús
es la Luz del mundo. Dios es luz, y Jesús es la imagen del Dios invisible. Un
sol ilumina a todo el mundo; así lo hace un solo Jesús y no necesita más.
Quienes siguen a Jesús no andarán en tinieblas; andarán en la Luz de su
gracia redentora. No serán dejados sin las verdades necesarias para impedir el
error destructor, y sobre todo sin las instrucciones en el camino de gracia, del
deber, necesarias para guardarlos del pecado condenador. La
maldición de la Ley es quitada para todos los que se sometan a la gracia del
evangelio. Nada sino la doctrina de la gracia, será un argumento
suficientemente poderoso para que todos podamos entender que: “La
Ley, pues, se introdujo para que el pecado abundara; pero cuando el pecado abundó,
sobreabundó la gracia, porque así como el pecado reinó para muerte, así
también la gracia reinará por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo,
Señor nuestro” (Romanos
5.20,21) La Manifestación de la Gracia a Través del Sufrimiento Juan 9.1-38 La
gracia no siempre se manifiesta en asuntos que tienen que ver con experiencias
gozosas, en algunos casos se manifiesta en medio de aflicciones y en
dificultades difíciles de entender. En este capítulo encontramos una
manifestación de la gracia de Dios en un hombre desdichado que nació ciego. Esto
despertó la pregunta de sus discípulos “Rabi
–¿Quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego?
Ellos miraron la ceguera como causa del pecado, o más bien como una
consecuencia de haber violado la Ley, bajo la Ley no había otra manera de
considerar el sufrimiento a causa de las bendiciones temporales que Israel recibía
por guardar la Ley (vea Deuteronomio Cap.28). El
Señor Jesús les respondió de esta manera “-No
es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten
en él
(v.3). Con estas palabras descartó Jesús la cuestión de pecado, así como que
la ceguera un castigo de parte de Dios como resultado de alguna acción
culpable. A este hombre se le permitió nacer ciego par demostrar el poder y la
gracia de Dios. Había sido elegido para ser un recipiente de la obra de gracia
y verdad de Jesús. Esta
es siempre la realidad de la gracia, aun el sufrimiento es permitido para su más
completa manifestación. A pablo el ministerio de la gracia le fue manifestado
de una manera especial. “…porque
yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre”
(Hechos 9.16). Este es un sufrimiento enteramente desconectado del pecado como
tal, el propósito es manifestar la gracia y la gloria de Dios. Efesios 1.4-6
dice:
“…según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos
santos y sin mancha delante de El. Por su amor, nos predestinó para ser
adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su
voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos
en el Amado”. No
es extraño ver el sufrimiento permitido en la vida de los creyentes, para que
de esta manera se vea la gloria de Dios en sus vidas…A pablo se le repitió ¡Bástate
mi gracia! Es
de notar que la obra de gracia no fue hecha solamente en el hombre ciego, sino
que fue hecha por Jesús: Me
es necesario hacer las obras del que me envió, mientras dura el día; la noche
viene, cuando nadie puede trabajar”.
(v.4) En
los versículos 6 y 7 encontramos un método diferente: “Dicho
esto, escupió en tierra, hizo lodo con la saliva y untó con el lodo los ojos
del ciego, y le dijo: -Ve a lavarte en el estanque de Siloé -que significa
enviad. Entonces fue y se lavó y regresó viendo”. Tres
cosas se destacan, 1. Se encontró con Jesús. 2. Obedeció el mandato de Jesús
o sea se lavó. 3. Regreso viendo. Estas tres cosas ilustran las condiciones
esenciales para vivir bajo la gracia. Hay
que ser atraído a Jesús. La Biblia señala lo siguiente: “…Nadie
puede venir a mí, si el Padre, que envió, no lo atrae; y yo lo resucitaré en
el día final” (Juan 6.43). Obedeció la Palabra de Jesús y se lavó. ¿Qué
se lavó? La mezcla de lodo y saliva que había en sus ojos. El polvo es de la
tierra y pertenece a las cosas de la tierra. El se lavó, aquí hay un caso
cuando Jesús condiciona la sanidad a la obediencia. El
creyente tiene que abandonar su propio camino y su propia visión antes de
recibir la visión espiritual. No
podemos confundir esto con recibir la salvación eterna, ya que esta depende
totalmente de Dios sin esfuerzo humano alguno. Efesios 1.15-20 dice” “Por
esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús y de
vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros,
haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor
Jesucristo, el Padre de gloria, os de espíritu de revelación en el
conocimiento de El; que alumbre los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis
cuál es la esperanza que a que El os ha llamado, cuáles las riquezas de la
gloria de su herencia en los santos y cuál la extraordinaria grandeza de su
poder para con nosotros los que creemos, según la acción de su fuerza poderosa.
Esta fuerza operó en Cristo, resucitándolo de los muertos y sentándolo a su
derecha en los lugares celestiales” Años
de ceguera y sufrimiento prepararon a este hombre para obedecer el mandamiento “Ve
y lávate”,
por eso el poder de Dios se manifestó en él. El
sufrimiento del creyente es usado por Dios a través de la gracia para remover
de su vista las cosas temporales y darle una visión nueva de las riquezas en su
gloria. Filipenses 4.19 dice: “Mi
Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en
Cristo Jesús”. Fijémonos
en los comentarios de los vecinos: “Unos
decían:«El es». Otros : «A él se parece». El decía:«Yo soy»
El dio la respuesta adecuada. Llama la atención la actitud de los fariseos, fue
que durante el resto del pasaje se mantuvo la confrontación de este hombre y a
sus padres, finalmente la repuesta llena de gracia del hombre que había nacido
ciego y objeto de la gracia de Dios la
encontramos en el versículo 25 “
Entonces él respondió y dijo: -Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que
habiendo yo sido ciego, ahora veo”. Es natural la actitud de los Fariseos como furibundos
legalistas “¿Acaso
también nosotros somos ciegos? Jesús les respondió: -Si fuerais ciegos no
tendrías pecado, pero ahora, porque decís: “Vemos”, nuestro pecado
permanece”. La
expulsión de la sinagoga provoca la simpatía de Jesús y eso lo vemos en los
versículos 35-41. Este hombre sufrió para recibir la gracia, siguió sufriendo
y perseguido por el legalismo aun siendo un testimonio viviente del poder
restaurador y sanador de la gracia de Dios. Manteniéndonos
en la Gracia Juan 10.1-29 - La gracia es esencial para la regeneración y la glorificación, y para
mantenernos creyendo durante toda la vida. En el ministerio de gracia y verdad
Jesús no falló en dar particular énfasis
en este aspecto. La parábola del buen Pastor es una hermosa presentación de Dios
manteniendo la gracia. Este es un cuadro del Pastor teniendo cuidado de sus
ovejas, donde los creyentes dependen de Dios y las ovejas al Pastor. Este es un cuadro de las relaciones de Dios y el hombre bajo la gracia.
Las ovejas son conocidas por debilidad y desamparo. Estas criaturas necesitan
protección y guía, dependen de Pastor, son un cuadro perfecto de los creyentes
que tienen una completa dependencia del la gracia de Dios. Las ovejas oyen la voz del Pastor: (v.3) “A este abre el portero, y las ovejas oyen su
voz; y a sus ovejas llama por nombre y las saca” Y ellas le siguen: (v.4) “Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va
delate de ellas; y las ovejas lo siguen porque conocen su voz”. Esta es una tierna relación entre el Pastor y sus
ovejas. El Pastor es el dueño. El las llama “mis ovejas” (v27). El las
llama por su nombre (v.3), no colectivamente sino individualmente, cada una de
ellas es conocida personalmente y son
de gran valor para El. El las dirige (vv.3, 4) ¡Que cuadro de devoción y
cuidado! El conoce sus ovejas (v.14) Conoce sus tentaciones, sus debilidades,
sus fracasos, sus necesidades. El conoce todo a cerca de sus ovejas y ellas
conocen que El es omnipotente, que no puede fallar que El
provee las mejores cosas en el tiempo apropiado. Aquí hay un contraste entre los Fariseos, asalariados, a quienes no les
importan las ovejas, y Jesús el buen Pastor. Los asalariados huyen y se
autoprotegen cuando el enemigo viene; pero Jesús, como el buen Pastor, su vida
da por las ovejas. Jesús el buen Pastor da su vida en la cruz, como el gran
Pastor cuida las ovejas, y como el Pastor principal vendrá otra vez en gloria
por sus ovejas. En el versículo 18 habla tanto de su muerte como de Su
resurrección . En los versículos 27-29 inclusive, se encuentra una
de las más iluminadas declaraciones que muestran la dependencia de parte
de los creyentes y la provisión de parte de Dios, que podemos encontrar en todo
evangelio. Esta es una hermosa descripción de los verdaderos creyentes sus
ovejas que oyen su voz. Oyen
su voz, lo que quiere decir que oyen su Palabra y responden a ella. Los no elegidos tiene muy poco o ningún interés en la
Biblia; las verdaderas ovejas viven en la Palabra. Conocen
a Jesús y son conocidos (vv.14,27), de modo que no seguirán a un falso pastor.
Los miembros de las iglesias que corren de un sistema
religioso a otro, o de una mera secta a otra, demuestran que no son verdaderas
ovejas. Siguen
a Jesús, lo cuan habla de obediencia. Nadie tiene el derecho a reclamar ser una de las ovejas de Jesús si
vive en voluntaria, persistente y abierta desobediencia, y rehúsa hacer algo al
respecto. Así como hay falsos pastores, también hay cabritos que tratan de
pasar por ovejas, Un día Jesús les dirá: “Nunca os conocí” (Mateo 7.23). La gracia no permite pecar
concitudinariamente, porque la gracia es excelencia de vida. Tienen
vida eterna y están seguros, sostenidos por Su gracia. Los versículos 28,29 declaran la maravillosa
seguridad que los verdaderos creyentes tienen en Cristo. Tenemos vida eterna o
sea seguridad eterna. Estamos al cuidado de Cristo y en las manos del Padre, una
seguridad doble de seguridad eterna para sus ovejas. Somos el regalo del Padre
al Hijo, y el Padre no le quitará otra vez lo que regalado. Las ovejas son una
ilustración hermosa de los creyentes. Las ovejas son animales limpios y los
creyentes han sido limpiados de sus pecados. Las ovejas se juntan en rebaños y
también los verdaderos creyentes. Las ovejas son inofensivas y los creyentes
deben ser inofensivos y sin culpa. Las ovejas son proclives a apartase del rebaño
¡y también nosotros!. Las ovejas necesitan un pastor para protección, guía y
alimento; y nosotros necesitamos a Cristo para protección espiritual, dirección
diaria y alimento espiritual. Las ovejas son útiles y productivas; asimismo los
verdaderos creyentes. Finalmente, las ovejas se usaban en los sacrificios; y los
creyentes están dispuestos a entregarse a sí mismo a Cristo como “Sacrificio vivos” (Romanos
12.1). Todo esto es la obra de gracia que Jesús ganó en la cruz del Calvario, “Lleno de Gracia y Verdad” Manifestación
de la Gracia en la Revelación de Jesús Juan 11.1-44 El vino con gracia y verdad y apareció a quienes les habían de aceptar
trayendo la gracia. De quien el apóstol Pedro escribió diciendo:”Por tanto, ceñid vuestro
entendimiento para la acción; sed sobrios en espíritu, poned vuestra esperanza
en la gracia que se os traerá en la revelación de Jesucristo” (1 Pedro 1.13.V B.D.A.). En la historia de la resurrección de Lázaro de la muerte y los incidentes
relacionados con los mismos hay varios puntos de particular interés
acerca de la gracia de Dios. Este milagro tipifica la resurrección de los creyentes anunciando la
eterna provisión de Dios. En el primer escenario que vemos en la gracia es que
el ser humano nazca de nuevo. Este es el regalo de la vida eterna. Es segundo
escenario que incluye la gracia que hace provisión para suplir la vida
espiritual del creyente. Esta es la provisión de Dios para la vida diaria del
creyente que incluye el agua de vida, para los santos. La liberación de la
impotencia de la Ley y el sustento del Pan de Vida, para la vida de los
creyentes es una libertad del cautiverio de la Ley. El énfasis esta puesto en el amor por dos hermanas y un hermano en su
hogar de Betanía, es provechosa
esta nota especial del versículo 3: “Enviaron, pues, las hermanas a decir a Jesús; -Señor, el que amas
está enfermo”Esta fue una
declaración de Jesús que amaba a Marta, María y a Lázaro (v.5) y hablando a
sus discípulos dijo: “Nuestro amigo Lázaro” (v.11). El
amor es la base de la amistad. Cuando el fue a la tumba, el lloró (v.35). Los
judíos interpretaron la expresión: “…¡Mirad cuánto lo amaba! (v.36). Todo lo que Jesús hizo por Lázaro estaba motivado por su amor
y por su gracia. Después dijo: “-Nuestro amigo Lázaro duerme, pero voy a despertarlo” (v.11). Cuando Marta escucho que Jesús había llegado ella fue a su encuentro y
le dijo: “-Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto” (v.21). Mas tarde cuando María llego dijo las mismas
palabras (v.32). En esta casa había el temor de Dios y sobre la cual reposaba su bendición,
pero fue hecha la casa de duelo. La gracia enluta el duelo en el corazón, pero
no el de casa. Cuando Dios por su gracia viene a nosotros por caminos de
misericordia y consuelo,
cuando Marta salió a encontrar a Jesús, María se quedo tranquila en casa. La
gracia y simpatía de Jesús por sus amigos afligidos se manifestó por la
angustia de su Espíritu. El es afligido en todas las aflicciones de los
creyentes. Su preocupación por ellos lo demuestra por su bondadosa pregunta por
los restos de su amigo que dormía El lo demostró con sus lagrimas (v.35).
“Era varón de dolores y experimentado en quebranto”. Los que están bajo la
gracia no están muertos sino dormidos en Cristo. Es muy significativo que Pablo
nunca dijo que Jesús estaba “durmiendo” El murió a causa del pecado y por
las demandas de la Ley. En el versículo 23 Jesús dijo a Marta “tu hermano resucitará” y
ella le contestó “Yo se que resucitará en la resurrección del día final”
(vv.25,26) Esta es la gracia que El trajo a todos los creyentes en su revelación.
Esta gracia que vino al hombre el cree y nace de nuevo, renueva la mente
espiritual como consecuencia de la trasgresión de Adán, trasgresión de la Ley
de Dios y que le da al hombre vida eterna. “El
Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios,
descenderá del cielo. Entonces los muertos en Cristo resucitaran primero. Luego
nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedados, seremos arrebatados
juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así
estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con
estas palabras”. (1 Tesalonicenses 4.16-18). Esta
admonición de Pablo conlleva la promesa de gracia que revelada por Jesucristo y
ha confortado a los creyentes por muchas centurias. Jesús vino a la tumba y ordenó que piedra fuera removida, Marta objetó
y dijo: “-Señor,
hiede ya, porque lleva cuatro días.(v.39).
Aquí hay un detalle que puede escaparse fácilmente, pero que es muy importante
y una ilustración de la gracia que viene de su revelación “hiede” esto
habla de descomposición o corrupción. El ser humano llegó a ser mortal y
corruptible a causa de la trasgresión de Adán. El apóstol Pablo declaró: “…en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a
la final trompeta, porque se tacará la trompeta, y
los muerto serán resucitados incorruptibles y nosotros seremos transformados,
pues es necesario que esto corruptible se vista de inmortalidad” (1 Corintios 15.52,53). Jesús llamo a gran voz “¡Lázaro ven fuera! Esto es un tipo de que corrupción para a la incorrupción y lo mortal
a la inmortalidad (1 Corintios 15. 54-57). Esto es la gracia que nos trajo
Jesucristo en su revelación de la gracia y la victoria final sobre la Ley, un
ministerio de muerte y condenación. La Gracia Disponible a los
Elegidos Juan 12.20-50 Ciertamente algunos griegos
vinieron a adorar en las fiestas. Estos griegos eran gentiles y representaban el
mundo gentil. Cuando Andrés y Felipe los trajeron a Jesús. El les contesto
hablando acerca de su muerte. No hay evidencia cierta de que estos griego vieron
a Jesús. El gran deseo de nuestras almas será ver a Jesús al participar en las
santas ordenanzas, en particular de la pascua del evangelio; verlo como nuestro,
teniendo comunión con El y derivando gracia de El. El llamado a los gentiles magnificó al Redentor. Una semilla de trigo
no produce a menos que sea sepultada. Así Jesús podría haber poseído solo la
gloria celestial sin volverse hombre. O, después de haber asumido la naturaleza
humana, podría haber entrado solo al cielo, por su justicia perfecta, sin
sufrimiento ni muerte, pero entonces ningún pecador de la raza humana hubiera
podido ser salvo ¡Que gran demostración de la gracia! La salvación de
nuestras almas ahora y de aquí en adelante hasta el fin del tiempo, se debe a
la muerte de esa simiente de trigo. Pablo define de esta manera esta realidad: “Os digo que Cristo Jesús vino a ser siervo de la
circuncisión para mostrar la verdad de Dios, la gracia,
para confirmar las promesas hechas a los padres, y para que los gentiles
glorifiquen a Dios por su misericordia, gracia, como
esta escrito: «Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles y cantaré a su
nombre”. (Romanos 15.8,9. Salmo 18.49). |