«Porque
el Hijo del Hombre no vino para ser
servido,
sino para servir, y para dar su vida en
rescate
por muchos»
(Marcos
10:45)
Por,
Ramón R. Herrera
PROPOSITO: Presentar la persona, obra y enseñanza de
Jesús
AUTOR: Juan Marcos, que no fue uno de los doce discípulos,
pero acompañó a Pablo en su primer viaje misionero (Hechos 13:13)
FECHAS
Entre 55 y 65 d.C
MARCO HISTORICO:
El imperio Romano bajo Tiberio César
PERSONA CLAVE
Jesús, los doce discípulos, Pilatos, los líderes
religiosos y los judíos
CARACTERÍSTICAS PARTICULARES
Marcos fue el primer evangelio que se escribió.
Contiene treinta y un versículos que no se citan en los otros evangelios.
Además Marcos narra más milagros que cualquier otro de los evangelios.
Marcos escribió su evangelio a los romanos. Marcos escribió su evangelio
a los romanos y presentó a Cristo como cómo “el Siervo de Dios”
CAPITULO 1 1-8
Isaías
y Malaquías profetizaron sobre el comienzo del evangelio de Jesucristo en
el ministerio de Juan. Las palabras de estos profetas contienen
pasajes relativos a
Cristo, con un evangelio lleno “de gracia y verdad”. Tal es la
corrupción del mundo que existe una oposición a su avance. Cuando Dios
envió a su Hijo Amado a este mundo, y cuando lo manda de corazón, se
encargó, y se encarga, de prepararle el camino. Por otra parte Juan se
cree indigno del oficio. Aquellos santos
más eminentes siempre han sido los más humildes. Sienten más que
los otros, su necesidad de la sangre expiatoria de Cristo y del poder del
Espíritu Santo. La gran promesa de Cristo en su evangelio a aquellos que
se arrepienten de sus pecados, es estos serán perdonados, y que serán
bautizados con el Espíritu Santo, purificados por su gracia, y renovados
por su consuelo. Con la promesa que nuestro Padre celestial dará su Espíritu
Santo, a los que se lo pidan.
Capítulo 1: 9-13
El
bautismo de Cristo fue su primera aparición pública después de haber
vivido mucho tiempo ignorado.
El tomo sobre sí la
semejanza de carne de pecado, y de este modo, por nosotros, se santificó
a sí mismo para que nosotros fuésemos
santificados y además bautizados con Él.
Podemos
ver que se nos abre le cielo cuando vemos al Espíritu que baja y
obra en nosotros. La obra de Dios en nosotros es una prueba
irrefutable de su voluntad
hacia nosotros, y de sus preparativos en nosotros.
Marcos
comenta la tentación de Cristo que se encontraba en el desierto. Este era
un ejemplo del cuidado que su Padre tenía de Él. Lo cual le animaba más
en cuanto a la provisión que su Padre le daría. La serpiente tentó al
primer Adán en el huerto, al Segundo Adán en el desierto, sin duda que
con resultados totalmente diferentes, y desde entonces, sigue tentando a
los hijos de ambos en todo lugar y condición.
Capítulo 1:14-22
Jesús
llegó a Galilea como un predicador, que anunciaba las buenas nuevas de
que el reino de Dios había venido a los seres humanos en la persona del
Siervo de Dios. Él invitaba a las personas confiar en Él y ser salvos.
Algunos
meses antes, Pedro, Andrés, Jacobo y Juan se encontraron a Jesús y
confiaron en Él, pero este fue su llamamiento a tiempo completo como discípulos.
Es interesante que por lo menos siete discípulos de Jesús fueron
pescadores profesionales. Los pescadores tienen valor y tenacidad, están
dispuestos a trabajar duro y
además saben como trabajar juntos. Estas son buenas cualidades para ser
“pescadores de personas”.
Capítulo 1: 23-28
El
diablo es un espíritu inmundo ya que perdió toda impureza de su
naturaleza, debido a que actúa en completa oposición al Espíritu Santo
de Dios, y por sus sugerencias que contaminan los espíritus de las
personas. En nuestras congregaciones hay muchos que silenciosamente
atienden a maestros puramente formales, pero si el Señor llega con
ministros fieles y sana doctrina, y por Su Espíritu queda convicción,
estos están preparados decir como este hombre ¡Qué tienes con nosotros,
Jesús Nazareno! Dicen: ¡apártate de nosotros! Este espíritu inmundo
odia y a la vez teme a Cristo porque él sabe que Él es Santo, porque la
mente carnal es enemistad contra Dios, especialmente contra su santidad.
Cuando Cristo por su gracia, libra almas de las manos de Satanás, no es
sin tumulto en el alma; porque por su gracia libra almas de las manos de
Satanás, porque ese enemigo maligno inquietará a los que no puede
destruir.
Capítulo 1: 29-39
Cada
escritor de los Evangelios escribió desde una perspectiva diferente; es
por esa razón que algunos relatos tienen detalles diferentes en cada
Evangelio. Por ejemplo en Mateo, Jesús tocó a la mujer. En Marcos, la
ayudo a incorporarse. El Lucas. Le hablo a la fiebre que al instante la
dejó. Pero no hay conflictos en los relatos.
Los
líderes judíos decían que era contra la ley sanar en el día de reposo.
La gente no quería quebrantar la ley. Después de la puesta del sol, las
gentes se sintieron en libertad de buscara al Señor para que los sanara.
En
le versículo 34 Jesús impidió que
los demonios hablaran; ¿por qué? (1) Al mandar a los demonios que
guardarán silencio Él demostraba su autoridad sobre
ellos. (2) Jesús quería que la gente creyera en Él por sus
palabras y hechos, no por lo que pudieran decir
los demonios. (3) Jesús quería revelar su identidad como el Mesías
según su propio programa y no conforme al de Satanás él quería que la
gente siguiera a Jesús por su popularidad y no porque era el Hijo de Dios,
el que podía liberarlos del pecado y su poder.
Jesús
se fue a un lugar desierto. Aunque no corría peligro de distraerse o de
tentación a la vanagloria, se retiro a orar. Aquellos que desempeñan en
público la mayor parte de su actividad, y de mejor clase, a veces deben
estar a solas con Dios.
Capítulo
1:40-45
Aquí
vemos que Jesús limpia a un
leproso. Esto nos enseña a recurrir al Salvador con humildad y con sumisión
total a la voluntad de Dios, diciendo: “Señor, si quieres”, sin dudar
del ánimo pronto de Jesús para socorrer al angustiado. Podemos ver también
que esperar Cristo: que conforme a nuestra fe será hecho. El pobre
leproso dijo: “Si quieres. Cristo siempre está listo a responder a la
fe. Cristo no hace nada que haga perecer como que busca la alabanza de las
personas. Pero ahora no hay razón para que dudemos en difundir las
alabanzas de Cristo.
Capítulo
2: 1-12
Creemos
que fue fácil para los cuatro amigos romper el techo, porque estaba hecho
de vigas, ramas de árboles cubiertas de barro mezclado con paja; Y los
hombres llegaron al techo mediante escaleras externas. Debemos elogiarlos
porque mostraron que amaban al amigo, se preocuparon por llevarlo ante Jesús
y tenían fe de que Él lo sanaría (v.5). Los escribas deben haber
llegado más temprano, porque estaban lo suficientemente cerca de Jesús
como para ver y escucharlo todo lo que ocurriría (v 6). Por supuesto,
hubiera sido mucho más fácil que Jesús dijera: “Tus pecados te son
perdonados”, porque nadie hubiera podido probar si los pecados del paralítico
fueron o no perdonados.
Por
eso Jesús respaldo su palabra del perdón con una sanidad y el hombre fue
sano. Los escribas sabían que Jesús afirmaba ser Dios, y este fue el
principio de su oposición a su mensaje y ministerio.
Capítulo
2: 13-17
Mateo
no era una buena persona, al contrario, porque siendo judío nunca debiera
haber sido publicano, esto es cobrador de impuestos para los Romanos. Sin
embargo, Jesús llamó a este publicano a que lo siguiera. Mateo significa
“don de Dios”. Jesús avanzó aun más y tuvo compañerismo con Mateo
y sus amigos “pecadores” esto quiere decir en el v. 15 judíos que no
guardaban la ley y vivían como los gentiles. Para los judíos religiosos
eran como proscritos. Jesús ve a los pecadores como enfermos que
necesitan un médico y Él es ese médico; el Salmo 107:20 lo confirma
dice: a la letra: «Envió
su palabra, y los sano, y los libró de su ruina»
Capítulo 2:18-22
Aquellos que son profesantes estrictos son buenos para encontrar faltas en
los demás, Jesús no se escapó de las calumnias; nosotros debemos estar
dispuestos a soportarlas y poner cuidado para no merecerlas; debemos
atender cada parte de nuestro deber en su orden y momento apropiado. Los líderes
religiosos querían que Jesús hiciera una componenda y “mezclara” su
mensaje y ministerio al de ellos, pero Él rehusó hacer tal cosa. El no
vino a remendar lo viejo, sino a traer lo nuevo.
Capítulo 2: 23-28
Para entonces los líderes religiosos vigilaban toso lo que Jesús hacía.
Estaban acumulando evidencia que pudieran usar para desacreditarlo ante el
pueblo y posiblemente acusarlo ante las autoridades. Marcos dejó el
material respecto a los sacerdotes y los profetas, y los enfocó a quien
les hubiera interesado: un rey. El pan de la proposición era solamente
para los sacerdotes, de modo que el rey David “quebrantó la ley”
cuando comió de él y lo dio a
sus hombres. Pero la satisfacción de una necesidad humana (el hambre) es
más importante que proteger una practica religiosa, incluso una dada por
Dios. Jesús usaría esta misma defensa en (3:1-15) El hombre no fue hecho
para el día de reposo como si guardarlo pudiera ser un servicio a Dios,
ni se le mandó que guardara sus formas externas para su perjuicio real.
Toda obediencia al respeto debe interpretarse por una regla de la
misericordia.
Capítulo 3: 1-5
El caso de este hombre era muy triste; su mano seca lo incapacitaba para
poder trabajar y así ganarse la vida; aquellos que tiene este tipo
problema, son los objetos más apropiados para la caridad. Los que no
pueden valerse por sí mismos deben ser socorridos. Pero los infieles
obcecados, cuando nada pueden decir contra la verdad, aun así no se
rinden. Por tercera vez Jesús a propósito viola las tradiciones judías.
El hombre de la mano seca no tenía la más mínima idea de que el Maestro
vendría a la sinagoga para sanarlo, modo que esperar un día más no lo
hubiera enfadado, El gran día de sanidad es ahora, el día de reposo, y
el lugar de la sanidad es la casa de oración, pero el poder sanador es de
Jesús. La orden del evangelio es como el registrado en este incidente:
aunque nuestras manos estén secas, aun así, no las extendemos, nuestra
falta que no seamos sanados. Pero si somos sanados, Cristo, su poder y Su
gracia, deben tener toda la gloria.
Capítulo 3:6-12
Tenemos que aceptar que todas nuestras enfermedades vienen de ira de Dios
contra nuestros pecados, que la enfermedad más grabe. Su eliminación, o
su transformación en bendiciones para nosotros que fue adquirida para
nosotros por la sangre de Cristo como la fuente
principal de la enfermedad; que repito es el pecado.
Pero debemos temer principalmente las plagas y enfermedades de nuestro espíritu,
alma y corazón; Él puede sanarlas también por una palabra. Oramos más y más personas se apresuren a
ir a Cristo para ser sanados de esas plagas y ser librados de los enemigos
de, nuestro, espíritu, alma y cuerpo.
Capítulo 3: 13-21
Cristo llama a quien Él quiere, porque la gracia es suya, y así lo hace
con cada creyente. En esa oportunidad había pedido a los apóstoles que
se apartaran de la multitud y que fueran a Él. Ahora les dio poder para
sanar enfermedades, y
expulsar demonios. Que el Señor envíe a muchos más de los que han
estado con Él, y sobre todo hayan aprendido con Él a predicar su
evangelio, a ser instrumentos de obra bandita. Aquellos que tienen su
corazón en la obra de Dios, pueden tolerar fácilmente lo que
inconveniente para ellos, y preferirían perder una comida antes de una
oportunidad de hacer el bien. Los que andan con celo en la obra de Dios
deben esperar estorbos del odio de los enemigos y de los afectos
equivocados de loa amigos, y deben cuidarse de ambos.
Capítulo 3:22-35
Tenemos claro, que la doctrina de Cristo tendía directamente a romper el
poder de Satanás; y también de la liberación de los cuerpos de las
personas, confirmaban esa doctrina; en consecuencia, Satanás no podía
soportar ese designio. Cristo nos dio una advertencia espantosa contra
decir palabras tan peligrosas como esas. Es verdad que el evangelio
promete perdón para los pecados y pecadores más grandes, porque Cristo
lo compró; pero por ese pecado, ellos se oponen a los dones del Espíritu
Santo después de la ascensión de Cristo. Tal es la enemistad del corazón,
que los inconversos pretenden
que los creyentes están haciendo la obra de Satanás, cuando pecadores
son llevados al arrepentimiento y a la vida nueva.
Es de gran consuelo para todos los creyentes saber que son más queridos
para Cristo que madre, hermanos o hermanas como tales, si son santos,
simplemente como serían los familiares en la carne. Bendito sea Dios,
este privilegio grande y de gracia es nuestro ya ahora; porque aunque no
podemos disfrutar la presencia corporal de Cristo, no se nos niega su presencia espiritual.
Capítulo 4: 1-20
Jesús hablaba por parábolas y, través
de las historias que contaba, enseñaba. Él explicó la parábola
y enfatizó que conocerla era básico para entender las demás parábolas.
Ese método de enseñaza obliga al oyente a pensar. A menos que nuestros
corazones estén preparados para recibir la semilla de la Palabra, no
creceremos en la gracia y conocimiento.
Escuchamos
con nuestros oídos, pero, hay una forma más profunda de escuchar, con el
corazón, necesaria para captar el sentido espiritual de las palabras de
Jesús. Algunas personas no entienden la verdad de Dios porque no están
listas. Dios revela Su verdad a losa que desean andar en ella, a los que
quieren vida.
Las
cuatro clases de terreno representan cuatro maneras
diferentes en que las personas reaccionan a la Palabra de Dios. Por
lo general, pensamos que Jesús hablaba de cuatro clases distintas de
personas. Pero El también hablaba de (a) diversas épocas o fases en la
vida de la persona, o (b) cómo estamos dispuestos a recibir el mensaje de
Dios en algunos aspectos de nuestra visa y cómo lo rechazamos en otros.
Por ejemplo, usted quizás
sea receptivo a Dios en cuanto al futuro, pero cerrado respecto a cómo
usar su dinero. A lo mejor es como la buena tierra en cuanto a las
demandas de adoración de Dios, pero como el rocoso respecto a
sus demandas de dar a los necesitados. Debemos procurar siempre ser
como el buen terreno en cada aspecto de nuestra vida.
Las
preocupaciones mundanas, la falsa sensación de seguridad
que produce la prosperidad y el deseo por las cosas, plagaron a los
discípulos del primer siglo tal como lo hacen hoy. Con cuanta facilidad
las rutinas diarias se recargan de cosas. Una vida llena de búsquedas
materiales nos dejan sordos ante la Palabra de Dios. Manténgase firme a
fin de oír cuando Dios habla.
Capítulo 4:21-34
Estas
declaraciones no tenían otra
intención sino traer la atención de los discípulos a las palabras de
Jesús. Si una lámpara no ayuda a ver, de nada sirve La autocomplacencia
, el remordimiento, la dureza de corazón o la desobediencia pueden ser
“arboledas tupidas”, que impiden que la luz de Dios brille a través
de cada uno de nosotros los creyentes, para bendición de otros.
La
luz de la verdad de Huesos se nos revela, no se esconde. Pero no estamos
en capacidad de ver ni de usar toda esa verdad. Solo en la medida en que
ponemos las enseñanzas de Jesús en entenderemos y veremos más de esa
verdad. La frase del versículo 35 significa simplemente que tenemos el
deber de usar bien lo que tenemos. No es cuestión de cuánto tenemos,
sino de la manera en que usamos lo que tenemos..
Esta
parábola acerca del Reino de Dios, que solamente encontramos en Marcos,
revela que el crecimiento espiritual es un proceso continuo y a la vez
gradual que culmina en una madurez espiritual. Podemos entender este
proceso de crecimiento espiritual comparándolo
con el lento pero
seguro crecimiento de una planta como la mostaza.
Capítulo 4:35-41
Cristo
estaba dormido durante la tormenta
con el propósito de probar la fe de sus discípulos, e instarlos a
orar. La fe de los discípulos fue muy débil. Cuando nuestro corazón
malvado es como el mar tempestuoso que no tiene reposo, cuando nuestras
pasiones son ingobernables, pensemos que oímos la ley de Cristo diciendo:
Calla, enmudece. Cuando afuera hay pleitos, y adentro temores, y los espíritus
están inquietos, si Él dice, “paz, ten calma”, hay una
calma inmediatamente. ¿Por qué estáis así amedrentados? Aunque
haya causa para temer, de todos modos no hay para un terror como este.
Pueden sospechar de su fe los que piensan que Jesús no le importo mucho
que sus discípulos perecieran. ¡Cuán imperfectos son lo mejores santos!
La fe y el temor cumplen turnos mientras estemos en este mundo, pero
dentro de poco, el temor será vencido y la fe
se perderá en la vista.
Capítulo 5: 1-20
Tenemos que admitir que, algunos pecadores mal intencionados son como esta
loco. Los mandamientos de la ley son como cadenas y grillos para frenar a
los pecadores en sus malos rumbos; pero ellos rompen esos frenos, y eso es
prueba del poder del diablo en ellos. Una legión de soldados estaba
compuesta por seis mil hombres o más. ¡Cuántas multitudes de espíritus
caídos debe de haber, todos enemigos de Dios y del propio hombre, cuando
aquí había una legión en solo pobre infeliz! Muchos hay que se levantan
contra nosotros. No somos adversarios que podamos enfrentar a los enemigos
espirituales con nuestra propia fuerza, pero en el Señor y con el poder
de Su fuerza, seremos capaces de
resistirlos aunque haya legiones de ellos.
Al saber la gente que sus cerdos se habían perdidos, Cristo ya no les gustó.
Por su parte el hombre proclamó jubilosamente las grandes cosas que Jesús
había hecho por él. Y todos los hombres se maravillaron pero pocos lo
siguieron.
Capítulo 5: 21-34
Cuando despreciamos el evangelio, ira entonces hacia donde sea mejor
recibido. Uno de los dirigentes de la sinagoga buscó fervorosamente a
Cristo porque una hija de unos doce años, se estaba muriendo. Debemos
hacer el bien no sólo cuando estamos en casa, sino cuando vamos por los
caminos. Son muchos los que perecen en tales caminos, pero nadie encontrará
jamás reposo para el alma con tales métodos; mientras aquellos a quienes
Cristo cura de la enfermedad del pecado, hallan en sí mismos un cambio
total. Como los actos secretos de pecado, así los actos secretos de la fe
son conocidos por el Señor Jesús. La mujer dijo toda la verdad. Es la
voluntad de Cristo que su pueblo sea consolado y Él tiene el poder para
mandar consuelo a los espíritus turbados, si dependemos de Él, ya que Él
ha llegado a ser nuestra salvación. Quines por fe son sanados de sus
enfermedades espirituales tiene razón para ir en paz.
Capítulo 5: 35-45
Es probable que Jairo vaciló si debía o no pedir a Cristo que fuera a su
casa cuando supo que su hija estaba muerta. Pero, ¿no tenemos la misma
oportunidad para que se manifieste la
gracia de Dios, y el consuelo de su Espíritu, para las oraciones de
nuestros ministros y amigos cristianos, cuando la muerte está en la casa,
como cuando está la enfermedad? La fe es el único remedio contra la
tristeza y el temor en momentos como
esos. Crees en la resurrección y entonces no temes. Resucitó a la
niña muerta por una palabra de poder. Tal es el llamado del evangelio
para quienes por naturaleza están muertos en delitos y pecado. Por la
palabra de Cristo es que se da la vida espiritual. Todos los que vieron y
oyeron, se maravillaron ante el milagro y de Aquel que lo hizo. Aunque
ahora no podemos esperar que nuestros
hijos o familiares muertos
sean resucitados, podemos esperar consuelo cuando las pruebas nos deprimen.
Capítulo 6: 1-6
Este capítulo está lleno de oportunidades, algunas de ellas se perdieron a
causa de la incredulidad. Así como otras se disfrutaron gracias a la fe.
Recordamos que un año antes la gente de
este pueblo intentaron matarlo, Pero Él con su gracia regresó y
les dio otra oportunidad de que lo conocieran. Muchos pensaron que lo
conocían porque creció en su ciudad y vivió allí por treinta años.
Pero sólo lo veían como un carpintero y no como el Hijo de Dios, a pesar
de que se asombraban por su sabiduría y grandes obras. Se equivocaron
cuando le trataron con mucha familiaridad,
que tubo como resultado la incredulidad, y esa incredulidad le robó
la bendición. Así como Jesús se maravilló de la fe (Marcos 8:10),
ahora se quedó maravillado de la incredulidad.
Capítulo 6:7-13
Aunque los discípulos estaban
conscientes de su gran debilidad y no esperaban ventajas mundanales, por
obediencia a su Maestro, y dependiendo de su fuerza salieron pese a todo.
No dividieron a la gente con
materias oscuras; les decían que tenían que arrepentirse de sus pecados
y volverse a Dios. Los siervos de Cristo esperamos que muchos atrapados
por las tinieblas del pecado se vuelvan a Dios, para sanar sus almas por
el poder del Espíritu Santo.
Capítulo 6:14-29
Herodes tenía temor de Juan el Bautista, mientras este vivía, y le temió
aun después de muerto. Herodes hizo de
esas cosas que Juan en su predicación le enseñó, pero no basta
hacer muchas cosas, debemos respetar los mandamientos. Herodes respetó a
Juan hasta que este toco a
Herodías. De esa manera, muchos aman la buena predicación siempre que se
mantenga lejos del pecado que ellos aman. Pero es mejor que los pecadores
persigan ahora a los ministros por su fidelidad a que los maldigan
eternamente por su infidelidad. Los caminos de Dios son inescrutables;
pero podemos estar seguros que nunca considerará pérdida al recompensar
a sus siervos por lo que soportan o pierden por amor a Él. Muerte no podía
llegar como una sorpresa tan grande a este hombre santo; el triunfo del
impío duró muy poco.
Capítulo 6: 30-44
Jesús envió a los doce, de manera que regresaron para rendirle el informe
y contarle lo que Dios había hecho a través de ellos. Es bueno ministrar
las necesidades de las
personas, pero también es necesario cuidar de uno mismo apara poder
seguir ministrando. Jesús intentó apartarse de las gentes, pero no tuvo
éxito, y él tuvo compasión de ellas y les enseñaba y les alimentaba.
La alimentación de los cinco mil se registra en los cuatro Evangelios. De
modo que es un milagro muy importante. La solución de los discípulos al
verlos fue: “que vayan y compren” (v 37); pero la de Jesús fue: “Id
y vedlo” (v38). Siempre empiece con lo las personas tienen antes de
pedirle a Dios que le dé más. El milagro ocurrió en las manos de Jesús:
Él es el manufacturero; los discípulos sólo los que destruyen. Este
milagro demuestra que Jesús vino al mundo no sólo a restaurar sino a preservar y nutrir la vida
espiritual; en Él hay suficiente de sí mismo.
Capítulo 6: 45-56
En ocasiones la iglesia es como un barco en alta mar, zarandeada por
tormentas y sin consuelo; podemos tener a Cristo por nosotros, pero el viento y la marea en contra. Es un
consuelo para los discípulos de Cristo que en medio de una tormenta que
su Maestro esté en le monte celestial
intercediendo por ellos. No hay ninguna dificultad que pueda
impedir la manifestación de Cristo a favor de su pueblo, cuando llega el
tiempo fijado. Él aquietó los temores dándoles a conocer. Nuestros
temores se satisfacen pronto si se corrigen nuestros errores,
especialmente los errores acerca de Cristo. Si los
discípulos tienen a su Maestro con ellos, todo está bien. Por
falta de un entendimiento adecuado de las obras de Cristo, es que vemos
sus obras actuales como si nunca las hubiera habido iguales. Si los
ministros de Cristo pudieran ahora curar las enfermedades corporales, ¡qué
multitudes se arremolinarían en torno a ellos! Triste es pensar cuánto
se preocupan muchos por sus cuerpos más que por sus almas, esa es la más
urgente necesidad, lo demás vendrá por añadidura.
Capítulo 7: 1-13
El gran objetivo de la venida de Cristo era poner de lado la ley ceremonial;
para dar lugar a esto, rechaza las ceremonias que los hombres agregan a la
ley de Dios. Las manos limpias y el corazón puro que Cristo da a Sus discípulos,
y requiere de ellos, son muy diferentes de las formalidades externas de
los fariseos de toda época. Jesús los reprueba
por rechazar el mandamiento de Dios. Queda claro que es
deber de los hijos, si los padres son pobres, aliviarlos en la
medida que puedan; y si
merecen morir los hijos que maldicen
a sus padres, mucho más los que los dejan pasar hambre. Pero si un hombre
se conformaba a las tradiciones de los fariseos, ellos encontraban una
forma de liberarlos del cumplimiento de este deber.
Capítulo 7: 14-23
Nuestros malos pensamientos y afectos, palabras y acciones, nos contaminan,
y solo eso nos contamina. Como un manantial podrido sute de aguas
corrompidas, así es el corazón corrupto que produce razonamientos
corruptos, apetitos y pasiones corruptos. Y todas las malas obras y
acciones que de ellos surgen. El entendimiento espiritual de la ley de
Dios, y la conciencia de lo malo del pecado, hará que
la persona busque la gracia
de Dios, y la conciencia de lo malo del pecado, hará que la persona
busque la gracia del Espíritu Santo para suprimir los malos pensamientos y
afectos que obran por dentro.
Capítulo 7: 24-37
Jesús nunca despidió a nadie que cayera a sus pies, cosa que una pobre
alma temblorosa puede hacer. Como ella era una buena mujer, así era una
buena madre. Esto la hizo venir a Jesús. El hecho de decir: Que los hijos
se sacien primero, muestra que había misericordia para los gentiles, y no
lejana. Ella habló, no como si tomara a la ligera la misericordia, sino
magnificando la abundancia de las curaciones milagrosas hechas a los judíos,
las cuales en contraste con una sola curación no era sino una migaja. Así,
pues, mientras los orgullosos fariseos son abandonados por el bendito
Salvador, El manifiesta su compasión por los pobres pecadores humildes,
que miran a Él por “el pan de los hijos” Él
sigue buscando y salvando lo
que había perdido.- Aquí hay una curación de un sordomudo. Los que
trajeron a este pobre hombre a Jesús, le rogaron que viera el caso
y pusiera en acción su poder. Nuestro Señor usó más actos extremos de
lo acostumbrado para hacer este milagro. Estas eran sólo señales del
poder de Jesús para curar al hombre, para exhortar su fe, y la de los que
lo traían. Aunque hallamos gran variedad en los casos y modos de aliviar
a los que recurrieron a Jesús
todos, sin embargo, tuvieron el alivio que buscaban. Así siguen siendo la
gran preocupación de nuestras almas.
Capítulo 8: 1-10
Siempre que Jesús veía a las multitudes necesitadas, sentía compasión y
quería ayudarlas, viniendo a Él en busca de vida y gracia. Jesús conoce
y considera nuestro estado de ánimo. La generosidad de Jesús está
siempre preparada; para mostrar su poder y repite este milagro, que no
debe confundirse con el registrado en 6:34-44), porque cada uno tiene sus
características distintivas. Sus favores se renuevan, como ocurre con
nuestras carencias y necesidades. No debemos temer a la escasez
el que tiene a Cristo para vivir por fe, debe hacerlo con acción
de gracias.
Capítulo 8:11-21
La irracional incredulidad contra Jesús le obligo a contestar sus demandas.
Si no sienten convicción de pecado, y nunca se convencerán. Hay razones
para lamentarnos por los que nos rodean, y lo peor es que se destruirán
así mismos y a los demás por su incredulidad perversa y obcecada, y por
su enemistad con el evangelio.
Si olvidamos las obras de Dios y desconfiamos de Él, tenemos que
reprendernos severamente así como Jesús reprende aquí a sus discípulos.
¿Cómo es que tan a menudo nos equivocamos con su significación,
desechamos sus advertencias y
desconfiamos de su providencia?
Capítulo 8:22-26
En esta ocasión un ciego es llevado a Jesús por sus amigos, lo que
demuestra la fe de ellos. Si aquellos que están espiritualmente ciegos,
no oran por sí mismos, de todos modos sus amigos y parientes deben orar
por ellos, para obtener las bendiciones del Señor. Esta sanidad fue
obrada en forma paulatina, lo que estaba fuera de lo común en los
milagros de Jesús. Aquí el Señor demuestra su método común para sanar
por su gracia a aquellos que están espiritualmente
ciegos. En primer lugar, su conocimiento es confuso, paro como la luz de
la aurora, va en aumento hasta tanto el día
es perfecto y, entonces, ellos ven claramente todas las cosas. Si
tomamos a la ligera los favores
de Cristo, es lo mismo como renunciar a ellos; y
a quienes lo hacen, les dará a conocer el valor de sus beneficios
por medio de la necesidad.
Capítulo 8: 27-33
Todas estas cosas están escritas con
el propósito que creamos que
Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. Los milagros de nuestro Señor nos
aseguran que no fue vencido, sino que fue vencedor. Ahora, los discípulos
están convencidos que Jesús es el Cristo; están en condiciones de
soportar si saben de sus sufrimientos, los cuales Cristo empieza aquí a dárselos
a conocer. El ve lo errado en lo que decimos y hacemos, de la cual
nosotros mismos no tenemos conciencia, y sabe que espíritu somos, aun
cuando nosotros no. La sabiduría de la persona es necedad si pretende
limitar los consejos divinos. El apóstol Pedro no entendía correctamente
la naturaleza del reino de Cristo.
Capítulo 8:34-38
Es noticia frecuente de la gran aglomeración que casi siempre había en
torno a Jesús, con el propósito que ayudara en diversos asuntos. A todos
les corresponde saber esto, si esperan que sane sus almas. Estas personas
no deben ser indulgentes a la comodidad de la carne. Como la felicidad del
cielo con Cristo es suficiente para compensar la pérdida de vida misma
por amor a ÉL, así si se gana todo el mundo por medio del pecado no
compensa la destrucción del alma por causa del pecado. Llega el día en
que causa de Cristo aparecerá tan glorioso, como ahora algunos la creen
poca cosa y despreciable. Tratemos de
pensar en esa época y veamos todo lo terrenal como lo veremos en
ese gran día.
Capítulo 9:1-13
El comienzo del capítulo 9 debería ser el final del capítulo 8, porque es
el clímax de las palabras de nuestro Señor acerca del discipulado y
donde promete un regreso en gloria. Jesús confirmó estas palabras a
Pedro, Jacobo y Juan esa gloria prometida. Esta es la única ocasión que
se registra, durante el ministerio del Señor, en que él reveló su
gloria interna para que otros crean. Realmente fue una confirmación del
Reino que Dios había prometido a su pueblo Israel. Mateo 16:28 dice: “De
cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán
la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino”
Moisés representaba la ley y Elías los profetas, y ambas cosas se
cumplieron el Jesucristo. La cruz es el tema de las conversaciones
celestiales y de la alabanza en el cielo.
Imaginemos, tener una gran experiencia, ¡y no poder contarla a nadie! (v.9)
No tenemos duda que los otros nueve discípulos les preguntaron lo que había
ocurrido en la montaña, pero tuvieron que permanecer callados.
Capítulo 9:14-29
El padre del joven, notó la falta de poder de los discípulos; pero Jesús
hace que atribuya su desilusión a la falta de fe. Muchas cosas se
prometen si podemos creer, Si tú no puedes creer, es posible que tu duro
corazón sea ablandado, curadas tus enfermedades espirituales, y débil
como eres, puedes resistir hasta el fin. Los que se quejan de incredulidad,
deben mirar a Cristo pidiendo gracia para que le ayuden contra la
incredulidad, y su gracia será suficiente para ellos. A quién Cristo
sana, lo cura eficazmente; pero Satanás no quiere ser expulsado de
aquellos que han sido esclavos por mucho tiempo, y cuando no pueden engañar
o destruir al pecador, le acusa todo el temor que
puede; los discípulos no deben pensar que siempre harán su obra
con la misma facilidad; algunos servicios exigen algo más que dolores,
exigen fe.
Capítulo 9:30-41
Notamos que esta es la segunda vez que Jesús les habló abiertamente a los
discípulos respecto a su cercana muerte y resurrección, pero ellos todavía
no podían captar lo que les estaba diciendo. El
Verbo «será entregado» indica que su muerte no era un
accidente o asesinato; fue es resultado de un plan de Dios. Romanos 4:25
nos dice: «…el cual fue entregado por nuestras
transgresiones y resucitado para nuestra justificación».
Jesús habló sobre el
sufrimiento y muerte, pero sus discípulos seguían argumentado sobre quién
sería el más grande. Como casi siempre no entendieron la enseñanza de
Jesús. Vivían en una sociedad en la cual la posición y el poder eran
importantes, y pensaron que compañerismo cristiano funcionaba de la misma manera. Incluso en el aposento alto,
antes de que Jesús fuera a la cruz, los doce todavía debatían como niños,
pero no con niñerías. En el idioma arameo, que Jesús habló “niño” y “siervo”
era la misma palabra. La verdadera grandeza se encuentra no en el rango o
posesiones, sino en el carácter y en el servicio.
Juan pensó que impresionaría a Jesús con su celo, pero Jesús cariñosamente
le reprendió por su falta de amor y discernimiento. Muchas veces
criticamos a otros por los éxitos que no podemos conseguir nosotros
mismos. El versículo 40 y Mateo 12:30 juntos nos enseñan de la
imposibilidad de la neutralidad con respecto a Jesús. Si estamos con Él;
y si no estamos contra Él. Estamos con Él. Hay un gran peligro cuando
nos hacemos la idea de que nuestra comunión el única
que es correcta y la única que Dios bendice y usa. Esa es una
prueba de una doctrina falsa, cuando si no te unes a ella estas mal
y no tienes la bendición de Dios
En los versículos 42-50 nos encontramos con la más larga y la más
asombrosa advertencia que da Jesús sobre el
castigo futuro. Si no estamos sirviendo a otros (v.35), podemos
hacer que otros tropiecen (v.42); y esto puede llevarlos a la condenación
eterna. Jesús usa la imagen en el valle de Piñón, en las afueras de
Jerusalén, donde se echaban
las inmundicias de la ciudad, se quemaban
y comían los gusanos. El infierno es un lugar real y las almas
perdidas sufrirán para siempre ¿Amamos a los perdidos o sólo estamos
preocupados por ser “el mayor”?
Capítulo 10: 1-12
No importa donde estuviera Jesús le seguían multitudes y Él les enseñaba
con mucho gozo. Predicar era costumbre constante de Jesús, Aquí
señala que la razón por la cual la ley de Moisés permitió el divorcio,
era de tal naturaleza que ellos no debían usar este permiso;, era
solamente por la dureza de sus corazones. Dios mismo unió a marido y
mujer, los preparó para que fuera de consuelo y ayuda mutua. Lo que Dios
unió no debe ser desatado a
la ligera. Los que están por desechar a sus esposas piensen qué sería
de ellos si Dios los tratara
de esa manera.
Capítulo 10:13-16
Algunos padres trajeron niños pequeños a Jesús para que El los tocara
como símbolo de su bendición sobre ellos. No parece que necesitaran
sanidad corporal ni que fueran capaces de ser enseñados; pero los
encargados de cuidarlos, creían que la bendición de Jesús haría
bien a sus almas; por lo tanto, los llevaron a Él. Jesús mandó
que los dejaran venir a El y que nada debiera decirse o hacerse
para impedirlo. Los niños deben ser guiados al Salvador tan pronto
como sean capaces de entender sus palabras. Además, debemos recibir el
reino de Dios como niños pequeños, debemos ser afectuosos con Jesús y
su gracia, como los niñitos con sus padres, niñeras y maestros.
Capítulo 10: 17-31
El joven rico mostró una gran honestidad, ya que preguntó qué debía
hacer para ser feliz para siempre. Una gran mayoría pide bienes para
tenerlos en este mundo; cualquier bien El Salmo 4:6 nos dice lo
siguiente: “Muchos
son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh
Jehová, la luz de tu rostro”
este pide el bien que hay que hacer en este mundo para disfrutar
del bien mayor en el otro. Jesús estimula esta pregunta asistiendo su fe
y guiando su práctica.
Sin embargo, aquí hay una
separación muy penosa entre Jesús y el joven, Este le pregunta a Jesús
que debe hacer además de lo que ya hizo para obtener la vida eterna, y
Jesús le dice si tienes como parece sin duda, esa es fe firme en la vida
eterna, y si le da elevado valor. ¿Está dispuesto a soportar
una cruz presente con la expectativa de una corona futura? Este
joven lamentó no poder ser un seguidor de Jesús en condiciones más fáciles;
que no pudieran obtener la vida eterna también sus posesiones
mundanas. Como resultado se fue “triste” El joven no podía
servir a Dios y a Mamón. Nadie se salva por vender todo lo que posee y
dar dinero a los pobres. Somos salvos al confiar en el Hijo De Dios que
dio todo para enriquecernos. Jesús puso «el dedo sobre la llaga» de la
vida del joven, ya que el amor al dinero era el gran pecado que le mantenía
fuera del reino. Aquí hay un principio que debe recordar mientras
procuramos guiar a los perdidos a Jesús: los pecadores no pueden
aferrarse a sus pecados y al mismo tiempo de aferrarse a Jesús,
Como muchos judíos, los discípulos pensaban
que la riqueza era prueba de la bendición de Dios, pero Jesús corrigió
su idea equivocada. El escritor R. G. LeTormeau solía decir: “Si das
solamente para recibir, no recibirás nada” Les
quedó el ojo cuadrado, a la “gran teoría” de la enseñanza de
los ministros de la
prosperidad.
Capítulo 10:32-45
Jesús sigue adelante con su
empresa para salvación de la humanidad, cosa que fue, es y será el
asombro de todos sus discípulos. La honra mundanal tiene un brillo, con
el cual pueden haberse deslumbrado
muchas veces los ojos de los discípulos mismos de Jesús.. Cuidémonos
de tener sabiduría y
gracia para saber sufrir con Él; y que podamos
confiar en que Él proveerá los grados de nuestra gloria. Jesús
les muestra que generalmente
se abusa del poder en el mundo. Si Jesús nos concediera todos los
deseos, pronto se haría evidente que deseamos fama o poder, y que no
queremos beber su copa ni pasar su bautismo; con frecuencia sería una
ruina que respondiera nuestras oraciones. Pero nos ama y dará a su pueblo
(la iglesia) sólo lo que es bueno para ellos.
Capítulo 10: 46-52
No sabemos cómo Bartimeo sabía que Jesús pasaría por aquel lugar, pero sí
conocía de sus milagros y esperaba recibir el milagro de recibir la
vista. Cuando vamos a Cristo a pedir ayuda y salud, debemos mirarlo como
el Mesías prometido. Los llamados de gracia que Cristo nos hace para que
vayamos a Él, animan nuestra esperanza de que si vamos a Él tendremos aquello por lo cual fuimos a Él.
Quienes vayan a Jesús deben desechar el ropaje de su propia suficiencia,
deben librarse de todo el peso del pecado. Bartimeo oyó la multitud y
reconoció que había algo diferente en ella, de modo que preguntó quién
pasaba. Cuando supo que era Jesús, comenzó a gritar clamando
misericordia. Él había oído acerca de las sanidades milagrosas, y
necesitaba la ayuda del Maestro. ¡Nada pudo impedirle llegar a Jesús y
recibir la vista!
Capítulo 11: 1-11
Es muy posible que esta
descripción de la “entra triunfal” de Jesús sorprendiera a los
lectores romanos de Marcos, quienes estaban acostumbrados a la gloria de
los “Triunfos romanos” Pero la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén
incluyó un asno, algunos vestidos, ramas tendidas en el suelo y sobre
todo las alabanzas de algunos peregrinos que habían venido a celebrar la
Pascua. Esta fue la única ocasión que Jesús permitió una demostración
pública a su favor, y lo hizo para obligar a los líderes
judíos a que actuaran durante la Pascua, según estaba decidido que él
había de morir. Cuando Jesús entró en Jerusalén, proclamó su calidad
de Rey, y al mismo tiempo firmó su sentencia de muerte.
Capítulo 11: 12-14,20, 26
No hay duda que a primera vista este es un milagro de nos deja perplejos. La
Pascua no era temporada de higos y sin embargo, Jesús esperaba hallar
fruto en la higuera. Al no encontrar fruto alguno, usó su divino poder
para destruir la planta en lugar de ayudarla a que fuera fructífera. Pero
El también usó el milagro para enseñar a sus discípulos en cuanto a la
fe y a la oración. Aquí los montes representan grandes dificultades que
debemos vencer, y es nuestra fe en Dios lo que nos permite vencerlas. Pero
la fe en Dios no es suficiente; también debemos perdonar a otros como
recalcan los versículos (25, 26). Al hacerlo no nos ganamos el perdón de
Dios, sino que el perdonar a otros muestra que tenemos un corazón humilde
delante de Dios.
Capítulo 11: 11, 15-19
Jesús había limpiado el templo a inicio de su ministerio (Jn 2: 13-32),
pero los mercaderes de la religión, que siguen habiendo muchos,
retornaron con su prácticas deshonestas. La reformación solamente
externa no dura a menos que el corazón cambie. Lo que comenzó como un
servicio a los judíos extranjeros, se convirtió en un negocio que culminó
“con el altar convertido en mostrador”. En la acusación contra los líderes
(v.17) Jesús citó a Isaías 56:7 y Jer. 7:11 que dice: “…yo los llevaré
a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos
y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será
llamada casa de oración para todos los pueblos” “¿Es
cueva de ladrones? Delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es
invocado mi nombre. He aquí que también yo lo veo, dice Jehová.”
Los líderes religiosos estaban usando la adoración a
Dios como cobertura para sus pecados.
Capítulo 11: 27-33
Nuestro Salvador demuestra cuán emparentados estaban su doctrina y su
bautismo con los de Juan; tenían el mismo designio y tendencia; Traer el
evangelio del reino. Estos ancianos no merecían que se les enseñara;
porque era claro que no contendían por
la verdad sino por la victoria; ni tampoco tuvo que decírselo, porque las
obras que Él hizo, decían claramente que tenía autoridad de Dios;
puesto que ninguna persona podía hacer los milagros que hacía a
menos que Dios estuviera con él.
Capítulo 12: 1-12
Era del conocimiento de Jesús que querían matarlo; mediante esta parábola
reveló el pecaminoso deseo de sus enemigos. Es evidente que en la parábola
de viña se identifica a la nación de Israel y los arrendatarios son los
líderes religiosos de la nación. Si miramos en Levítico 19:23-25 las regulaciones
sobre la cosecha. El propietario debía recibir cierta cantidad como
“pago simbólico” para mantener sus derechos sobre la tierra. Al
rehusar pagarle, los labradores le despojaron de sus derechos sobre la
tierra. En caso de que el heredero muriese, la tierra pasaría a los
residentes. Fue una trama egoísta que ponía a las posesiones por sobre
las personas. Más adelante Jesús citó el salmo 118, un salmo mesiánico
(Salmo 118:22-23; que debemos comparar con Marcos 11:9 con salmo
118:25-26); y permitió que sus oyentes pronunciaran su propia sentencia
(Mt.21:41), Al aplicarse a sí mismo la imagen de la piedra angular,
Huesos afirmaba que era verdaderamente
el Mesías. Para aquellos líderes religiosos esto fue una
blasfemia y de no ser porque le temían a las personas presentes, lo
hubieran arrestado allí mismo.
Capítulo 12:13-27
Muchos pensarían que los enemigos de Jesús desearían conocer su deber,
cuando realmente esperaban que, tomara partido para poder acusarlo. Nada
es más probable para atrapar a los seguidores de Jesús que llevarlos a
meterse en los debates políticos mundiales. Muchos elogiaron la palabra
de un sermón, pero sin obedecer sus enseñanzas.
Por otro lado, el recto conocimiento de la Escritura,
como fuente de donde fluye
toda religión revelada, y el fundamento sobre lo cual se construye, es el
mejor preservativo contra el error. Jesús desechó la objeción de los
saduceos, que eran infieles calumniadores de la religión de aquella época,
afirmando la doctrina del estado futuro bajo la luz verdadera. La relación
entre marido y mujer, aunque estipulada en el paraíso terrenal, no se
conocerá en el celestial. Los que niegan la resurrección yerran mucho y
se les debe decir esto. Procuremos pasar por este mundo moribundo con la
esperanza jubilosa de la dicha eterna, y de resurrección gloriosa.
Capítulo
12: 28-40
Los fariseos le probaron con una pregunta más, una que
los rabíes estaban considerando y debatiendo por largo tiempo. DE los 613
mandamientos que se hallan en
la ley (365 negativos, 248 positivos), ¿cuál era el más importante? Jesús
replicó con la «declaración de fe» tradicional judía, la shemá, que se encuentra en Deuteronomio 6:4. Aquellos judíos
piadosos la recitaban en la mañana y en la tarde. Luego añadió Levítico 19:18; porque si amamos a Dios, lo mostraremos amando al
prójimo. Uno de los escribas captó el mensaje de Jesús, pero los demás
no lo captaron. Tenían una perspectiva
superficial del significado real de la ley, y no comprendieron la
importancia de obedecerla de corazón. Cuando atendemos lo que declaran
las Escrituras, en cuanto a la persona y oficios de Cristo, seremos
guiados a confesarlo como nuestro Señor y Dios; a obedecerle como nuestro Redentor exaltado. Si la persona común oye
alegremente estas cosas, mientras los educados y distinguidos se oponen,
aquellos son dichosos y estos, deben ser compadecidos. Y como el pecado
disfrazado con apariencia de piedad, de doble iniquidad, así su condena
será doblemente pesada.
Capítulo
12: 41-44
Tengamos presente que Jesús todavía observa el arca
de las ofrendas. Él sabe cuánto y por qué motivos dan a su causa las
personas. El mira al corazón, y cuáles son nuestras opiniones las
ofrendas; y si lo hacemos como para el Señor o sólo para ser vistos por
la gente. Es tan raro encontrar a alguien que no culpe a esa viuda, que no
podemos esperar encontrar a muchos que hagan como ella; no obstante,
nuestro Salvador la elogia; por tanto, estamos seguros que ella hizo bien
y sabiamente
. Los débiles esfuerzos del pobre para honrar
a su Salvador, serán elogiados en el día cuando las acciones espléndidas
de los incrédulos sean expuestas al desprecio.
Capítulo 13:
1-4
Podemos
observar, cuán poco valora Jesús la pompa externa, donde no hay una
verdadera pureza de corazón. El Señor mira compasivo
la ruina humana y llora por sus almas preciosas, pero nosotros no
lo hallamos mirando con lástima la ruina de una casa hermosa. Recordemos
cuán necesario es que tengamos una habitación más perdurable en el
cielo y sobre todo estar preparados para ella a través del Espíritu
Santo, buscada en el uso ferviente de todos los medios de Gracia.
Capítulo 13:5-23
Jesús al dar respuesta a la pregunta de sus discípulos,
no lo hace tanto para satisfacer su curiosidad
sino para dirigir sus conciencias. Cuando muchos son engañados,
debemos por ello ser despertados con le propósito de examinarnos a
nosotros mismos. Los creyentes, si no es su propia falta, pueden disfrutar
de una santa seguridad y sobre todo paz mental, al ver que todo a su
alrededor está desordenado.
Aunque seamos aplastados y derribados, el evangelio que predicamos no
puede serlo, La salvación prometida es más que una liberación del mal,
es realmente una bendición eterna.
Señalaremos,
que los judíos apresuraron el tiempo de su ruina al rebelarse contra los
romanos y perseguir a los creyentes. Aquí tenemos una predicción de la destrucción que les sobrevino unos
cuarenta años después de esto; una destrucción y un estrago como no lo
había habido en la historia. Las promesas de poder para preservar y las
advertencias contra un alejamiento concuerdan bien unas con otras. Pero
mientras más consideramos estas cosas, veremos motivos más abundantes
para huir sin demora a refugiarnos en Jesús, y a renunciar a todo objeto
terrenal por la salvación de nuestras almas.
Capítulo 13:24-37
Los discípulos habían confundido la destrucción de
Jerusalén con el fin del mundo. Jesús corrigió este error y demostró
que la venida de Cristo y el día del juicio serán después de “aquella
tribulación”. Aquí anuncia la disolución final del marco y trama
presentes del mundo. Además, predice la partición visible de Cristo que
viene con las nubes y la
reunión de todos los elegidos de Él.
También tenemos la aplicación del sermón profético.
En cuanto a la destrucción de Jerusalén, esperad que venga dentro de muy
poco de tiempo. En cuanto al fin del mundo, no pregunten cuando vendrá,
porque el día ni la hora no lo sabe ningún hombre. Jesús como Dios no
podía ignorar nada, por que la sabiduría de divina que habitaba en Jesús
se comunicaba a su alma humana conforme al beneplácito divino. Nuestro
deber respecto de las dos es estar alertas y orar. Siempre debemos estar
vigilantes esperando su regreso. Esto se aplica a la venida de Cristo a
nosotros en nuestra muerte y también “al juicio general. Nuestro afán debe ser que, cuando Él venga, nos
encuentre confiados, dándonos el gusto en comodidad y pureza,
despreocupados de nuestra obra y del deber, A todos les dice: Velad, para
que sean hallados en paz, sin manchas e irreprensibles”.
Capítulo 14:1-11
No sabemos quién era Simón el leproso. Tal vez
alguien en Betania a quien Jesús había sanado de la lepra y cuya casa
estaba abierta para el Maestro, como lo estaba la casa de María, Marta y
Lázaro. Jesús acepto el acto de amor de María, Judas y los demás discípulos
lo criticaron, y lo informaron en la Iglesia de todo el mundo (v.9).
Durante el período de la Pascua los judíos trataban especialmente de
ayudar a los pobres y Jesús no se opuso a esta buena costumbre. El costo
del perfume era equivalente al salario de un año de un trabajador
promedio, de modo que si lo hubieran vendido el dinero hubiera dado de
comer a muchas personas pobres. Pero María quería ungir a Jesús en
preparación de su muerte y sepultura, y eso era más importante que dar
de comer a los pobres. Su buena obra glorificó a Dios y fue una bendición
para todo el mundo; (v.9) «…De
cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el
mundo, también se contará lo que esta ha hecho, para memoria de ella» ¡Qué
contraste entre María la adoradora y Judas el gran traidor!
Capítulo
14: 12-26
Jesús comisionó a Juan y a Pedro para preparar el
aposento alto, para la última cena que celebraría con sus discípulos.
Nuestro Señor hizo dos revelaciones que sorprendieron a todos.
Primeramente reveló que uno de los doce era un traidor (vv. 17-21). La
manera en que respondieron nos indica que nadie en la mesa se creyó
culpable. Jesús protegió a Judas hasta el mismo fin y le dio toda
oportunidad de arrepentirse. Pero la traición de Judas estaba
predestinada en el salmo 41:9: “Aun
el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de n comía. Alzo contra
mí el calcañal” La
segunda revelación fue que Pedro le negaría. Esto fue lo primero que
reveló Jesús después que Judas salió. Por supuesto, es confianza
carnal Pedro negó que tal cosa podría ocurrir; pero sucedió. Al
terminar la cena pascual Jesús tomo el pan y el vino y le dio un nuevo
significado. El último himno que cantaron en esa reunión procedía de
los Salmos 115-118.
Capítulo
14:27-42
Al llegar a Getsemaní, Jesús citó al profeta Zacarías
13:7 que dice: “Levántate, oh espada, contra el pastor, contra el hombre
compañero mío, dice Jehová de los ejércitos. Hiere al pastor, y
serán dispersas mis ovejas; y haré volver mi mano contra los pequeñitos”
Y con eso les advertía a los discípulos a que se quedaran cerca ni
tampoco a seguirle después de su arresto. En su lugar les dio una palabra
de aliento: se levantaría de los muertos y los encontraría en Galilea.
Jesús estuvo bajo el peso de la angustia al contemplar la realidad de
beber “el vaso”; ser hecho pecado en la cruz y sobre todo la separación
del Padre. Las oraciones de sus amigos hubieran significado mucho para Él,
“pero se quedaron dormidos. Jesús esta listo para hacer la voluntad de
su Padre.
Capítulo
14:43-65
Debido al hecho de que Jesús no se manifestó como
un príncipe temporal, sino que predicó el arrepentimiento, la
vida santa, y por lo tanto, dirigió los pensamientos y propósitos de las
personas a otro mundo, es por esa razón, que los líderes religiosos judíos procuraron
destruirlo. Pos su parte Pedro hirió a uno de los implicados en
prenderlo. Es mucho más fácil pelear por Jesús que morir por Él. Judas
demostró una ignorancia total al corazón de Jesús, que vino con los
soldados romanos para arrestarlo. En el colmo de la hipocresía le entrego
con un beso, que era una señal de afecto. Aquí tenemos la condena de Jesús
ante el gran consejo de los judíos. Pedro lo siguió, pero al lado del
fuego del Sumo Sacerdote, que no era un lugar apropiado, ni sus siervos
eran una compaña adecuada para Pedro: sin embrago, era una entrada en la
tentación. Se emplearon grandes
diligencias para conseguir testigos falsos contra Jesús aunque el
testimonio de ellos no era un equivalente a una acusación de delito
capital. Tenemos en estos ultrajes muchas pruebas de la enemistad del ser
humano hacia Dios, y el amor gratuito e indecible de Dios por los seres
humanos.
Capítulo
14:66-72
La
negación de Jesús por parte de Pedro empezó por mantenerse alejado de
Él. Aquellos que se avergüenzan de la santidad están bien avanzados el
camino de la negación, Los que piensan que es peligroso andar en compañía
de los seguidores de Cristo. Porque de ahí pueden ser llevados a sufrir
por Él, encontrarán mucho más peligroso en la compañía de sus
enemigos, porque ahí serán llevados a pecar contra Él. Cuando Jesús
era admirado y los seguían, Pedro lo confesó con prontitud; pero no
reconoce su relación con Él ahora que está abandonado y despreciado.
Pero debemos observar que el arrepentimiento de Pedro fue muy rápido.
Aquel que piensa estar firme, mire que no caiga; y el que ha caído piense
en estas cosas, y en sus propias ofensas, y vuelva al Señor con llanto y
súplicas, buscando el perdón para ser levantado por el Santo Espíritu. Juan 21: 15-19 nos muestra que
Pedro fue perdonado y restaurado al ministerio apostólico.
Capítulo
15:1-20
Jesús dio una respuesta muy directa a Pilatos, pero al
mismo tiempo no quiso responder a los testigos porque sabía que las cosas
que alegaron eran falsas, hasta el mismo Pilatos estaba convencido de que
era así. Pilatos pensó que podía apelar desde
los sacerdotes al pueblo, y que ellos liberarían a Jesús de las
manos de los sacerdotes, pero ellos fueron más y más presionados por los
sacerdotes, y gritaron ¡Crucifícalo, crucifícalo! Como defensor de los
derechos del pueblo, Poncio Pilatos podía haber examinado los hechos y así
haber tomado una decisión basada en la verdad. Sin embardo él estaba más
interesado en la paz que en la verdad, así que le ofreció a la multitud
una especie de atractivo compromiso” ¿Jesús o Barrabás? Por derecho,
Barrabás debía morir ya que era un asesino convicto. Si Pilatos pensó
que la multitud escogería a Jesús, él ignoraba lo que es el corazón
humano.
Jesús les había dicho a sus discípulos que los
gentiles de mofarían de Él. Veamos el Capítulo 10 de Marcos el versículo
33: “He
aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los
principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le
entregarán a los gentiles;” Y estas palabras resultaron
ciertas.
Capítulo
15: 21-32
En cada momento que miremos a Jesús crucificado,
debemos recordar el escrito puesto sobre su cabeza: Él es un Rey y
nosotros debemos rendirnos para venir a ser sus súbditos. Crucificaron a
dos ladrones con Él, y Él en el
centro; con eso pretendían deshonrarlo, pero estaba profetizado que Él
sería contado con los transgresores, porque Él fue hecho pecado por
nosotros. Aquellos que pasaban frente al crucificado lo insultaban, le decían
que se bajara de la cruz, y creerían, pero no creyeron aunque les dio la
señal más convincente cuando le levantó de la tumba.
Capítulo
15:33-41
Marcos registra los milagros de las tinieblas y el velo
que se rasgó. La oscuridad nos recuerda de los juicios de Dios sobre
Egipto, y el velo rasgado anuncia que el camino a la presencia de Dios
queda abierto a causa de la muerte de Jesús. El Padre abandonó al Hijo
para que nosotros nunca pudiéramos ser abandonados.
Capítulo
15:42-47
Mujeres fieles fueron las últimas que se hallaban
junto a la cruz y las primeras que encontramos frente a la tumba. La madre
de Jesús estuvo junto a la cruz hasta que Juan la llevó consigo. Pero
fue a José de Arimatea y
Nicodemo a los que Dios había preparado para proteger el cuerpo de Jesús
y sepultarlo. Recordamos que Nicodemo fue a Jesús de noche pero en esta
oportunidad salió a la luz y adoptó una posición por Jesús. Si estos
dos hombres valientes no hubieran sepultado el cuerpo de Jesús, se
hubiera dispuesto de Él de alguna manera humillante. Es importante para
la legitimidad del mensaje del evangelio que la muerte, sepultura y
resurrección de Jesucristo estén autenticados como dato histórico.
Capítulo
16: 1-8
Para las mujeres no fue suficiente ser espectadoras,
tenían que llegar a ser embajadoras y llevar la palabra a otros. “¡Vengan
y vean! ¡Vayan y digan! Este es la responsabilidad de la resurrección.
Notamos en este evento que el ángel tiene una palabra especial de
estimulo para Pedro en el versículo 7: “Pero id, decid a sus discípulos, y a
Pedro, que Él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os
dijo” Tanto las mujeres como los hombre se habían
olvidado de sus promesas e instrucciones, Él fue crucificado pero está
glorificado. Ha resucitado, no está aquí. No está muerto, vive, y de
nuevo más adelante, veréis, pero aquí podéis ver el lugar donde fue
puesto. Algunos hombres corrieron a toda prisa hacia donde estaban los
discípulos; pero los temores inquietantes suelen impedirnos hacer el
servicio que podríamos hacer a Jesús y a las almas de las personas, si
la fe y el gozo de la fe fueran firmes.
Capítulo
16:9-14
Tenemos que poner el énfasis en la incredulidad de los
discípulos de Jesús, cuando enfrentaron el hecho de la resurrección;
ellos se lamentaron y lloraron, en vez de sentir gozo y alegría alabando
a Dios. Era una iglesia llorando en lugar de ser una testificando sobre la
realidad de la resurrección de su Maestro. Sin duda, el milagro de la
resurrección corporal es importante para el mensaje del evangelio y para
la motivación del pueblo de Dios al testimonio y al servicio, ya que como
dice Pablo: “Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe y vana nuestra
predicación”.
Capítulo
16:15-20
Jesús comisionó a sus discípulos con la orden: “Id
por todo el mundo y predicad el evangelio”. Para que todos sepan que El
ya pagó por el pecado, y que todos aquellos que crean en Él recibirán
perdón de pecados y vida eterna. En el día de hoy, los creyentes se
encuentran en todas partes del mundo predicando estas buenas nuevas. El
poder que dirige y lleva a los misioneros a todas partes del mundo, ponen
a la Iglesia de Cristo en acción de fe que viene de resurrección, El
medida que crezca en su relación con Dios, Él le dará las oportunidades
y sobre todo la fuerza para proclamar su mensaje. No el agua del bautismo
lo que salva, lo que salva es la gracia de Dios cuando se acepta por la fe
en Cristo. El bautismo es una señal externa de una fe interna. Tenemos un
ejemplo elocuente en la respuesta de Jesús al ladrón en la cruz
entendemos que se salvo sin el bautismo.
Hay muchas ocasiones cuando Dios interviene
milagrosamente para proteger a sus seguidores. A veces, Él les da un
poder especial, por ejemplo Pablo tuvo serpientes en sus manos (Hechos
28:5) y los discípulos sanaron a los enfermos
(Hechos 3:7-8). Cuando Jesús
subió al cielo dejo de estar físicamente con los discípulos.
Las señales acreditan el mensaje del evangelio, y no podemos limitarlas a
la época de los apóstoles, lo mismo que la comisión del Señor de
llevar el evangelio a todo el mundo. Las señales confirman el ministerio de Cristo en cada
nueva generación. Echar fuera demonios, hablar en lenguas, y sanar
enfermos por medio de la oración, todo ello aparece en otros pasajes del
Nuevo Testamento, y francamente no hay garantía escritura de que cesarán
antes del regreso de Cristo. Todas las señales aquí mencionadas han
ocurrido repetidamente en la era cristiana.
(Terminado en junio del 2009)
Texto Bíblico versión Reina Valera 1960.