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La Epístola A Los Hebreos Y la  Seguridad Eterna

Por Ramón R. Herrera

Ni un sólo versículo de Biblia fue escrito sin propósito específico en la mente del escritor. Por ejemplo Lucas escribió su Evangelio para dar a sus lectores un recuento organizado de la vida de Jesucristo (Véase Lucas 1.3-4) Juan escribió su Evangelio de modo las personas creyeran en Jesucristo. (Véase Juan 20.30-31).

   Escribieron no solo con un propósito en mente, sino también para un grupo especifico de destinatarios. Cada una de las epístolas de Pablo fue elaborada con un propósito de satisfacer las necesidades particulares de una iglesia específica a la cual dirigía su carta. La epístola a los Corintios no hubiera sido apropiada para la iglesia de Efesios. Hay que reconocer que hay principios en cada una de sus cartas que son aplicables universalmente. Pero los detalles específicos fueron en realidad a un grupo particular en mente.

   Con toda probabilidad, los destinatarios a los que dirigía la epístola a los Hebreos fueron algunos cristianos judíos. Este punto de vista es consistentemente respaldado por varios temas que afloran en la carta. Primero, Pablo continuamente insiste en que el Antiguo Pacto era obsoleto. No tendría sentido martillar en esa cuestión si los destinatarios eran gentiles. Segundo, el autor respalda, de manera continua  su argumento con referencias a las Escrituras  en el AT. Cualquiera que ha participado en la evangelización sabe cuán ineficaz es usar la Escritura para respaldar una idea cuando la persona  la cual se habla no considera a la Biblia una fuente que sea confiable. Pablo el autor de la carta a los Hebreos suponía que sus referencias al AT., tendrían peso para sus destinatarios. Tercero, al autor indica varias ocasiones una preocupación de que sus lectores pudieran alejarse de Jesucristo y retornar al judaísmo. Eso no hubiera sido preocupación si sus lectores fueran básicamente gentiles.

   Es evidente que los destinatarios, eran en su mayoría, eran judíos que nunca habían visto a Jesús en persona (Véase Hebreos 2.3). Como resultado de su conversión, enfrentaban intensa oposición. No solo experimentaron presiones e insultos y hasta confiscación de sus bienes (Véase Hebreos 10.32-33) A pesar de todo eso, permanecían fieles a la nueva fe que habían encontrado. Sin embargo, algo ocurrió. Algo que fue un obstáculo en su progreso espiritual. Se desilusionaron del cristianismo a apartarse (Véase Hebreos 2.1) Evidentemente su tendencia era regresar al judaísmo, en donde sus prácticas religiosas se verían protegidas por Roma.

   Pablo el autor de la carta a los Hebreos se propone entonces en su epístola a persuadir a sus hermanos y hermanas en la fe. Comienza indicando la superioridad de Jesucristo sobre los profetas del AT., los ángeles, incluyendo a Moisés. Después arguye la superioridad del sacerdocio de Jesucristo, tanto del Melquisedec como el de Aarón. Desde ese punto de vista demuestra que la preeminencia del nuevo pacto sobre el antiguo pacto y llega a la conclusión en su libro animando a sus lectores a permanecer fieles a la luz de quienes habían partido antes que ellos.

   Encontramos cinco pasajes que sirven de advertencia para los que, o bien se apartan o caen de su  fe en Jesucristo. El autor, en intento por ser comprensivo, desea que sus lectores sepan las consecuencias de darle la espalda al nuevo pacto de Dios, que fue ratificado por la sangre de su amado hijo. Este estudio es muy beneficioso en nuestra discusión porque estas advertencias NO son dadas a un grupo de personas que está tratando de dilucidad por primera vez quién es Jesucristo. Alguna vez en el pasado expresó sincera fe en Jesucristo. Fueron sinceros como para sufrir por la causa de su fe. La advertencia en este libro es dirigida a hombres y mujeres que habían creído. De esa manera su lucha es parecida a la que enfrentan muchos creyentes en el día de hoy. Pero hay una diferencia muy significativa por igual.

   La cuestión con la cual este grupo trataba No era abandonar a Dios y vivir una vida de pecado. Este grupo no estaba siendo arrastrado a alejarse de Jesucristo seducido por los placeres mundanales de pecado. Al abandonar el cristianismo, estas personas regresarían a una forma de religión que tenía mucho qué decir en cuanto al pecado y sus consecuencias. La mayoría de los creyentes que abandonan al cristianismo para entrar en un grupo religioso que exige más de ellos que y les  da menos libertad. Casi siempre es lo contrario. De esta forma los destinatarios a los cuales se dirigió el libro de Hebreos difieren de la mayoría de las personas que se apartan de la fe.

   Los pasajes de advertencia, tenían el propósito de dirigirse principalmente a aquellos que estaban abandonando al cristianismo como una forma de vida. Su intención era de mostrar las consecuencias de abandonar la fe en Jesucristo por cualquier otra cosa, sea judaísmo, pecado o alguna otra religión. Recalco todo esto porque muchas personas usan los pasajes de advertencias de este libro como textos de prueba para la idea de que una persona pueda perder su salvación al caer en pecado, El autor de esta carta estaba preocupado que sus lectores pudieran alejarse del cristianismo del todo y retomar el judaísmo; de aquí su énfasis en la superioridad de Jesucristo y del nuevo pacto.

   Si Pablo no creía en la seguridad eterna, debemos suponer que sería consistente es su punto de vista a través de toda su carta, y algo diferente más tarde. Una persona no puede creer en la seguridad eterna y no creer en ella al mismo tiempo. Pero puede creer de una manera y ser mal interpretado, al punto de hacerlo parecer como si creyera lo contrario. Para lograr una visión exacta de lo que el escritor del libro a los Hebreos creía en cuanto a la seguridad eterna no podemos limitarnos a unos cuantos versículos. Debemos tomar el libro en cuenta, al mensaje completo. En varios lugares el autor afirma que lo que sangre de animales no podía conseguir, esto es el perdón, la muerte de Jesús lo consiguió. Aun más, lo que antes tenía que repetirse periódicamente, fue hecho una vez y para siempre en el calvario.

Hebreos 9.26-27; 10.14, 18

«Si así fuera, Cristo hubiese tenido que sufrir muchas veces desde la creación del mundo. Al contrario, ahora al final de los tiempos, se ha presentado una sola vez y para siempre a fin de acabar con el pecado mediante el sacrificio de sí mismo. 27  Y así como está establecido que los seres humanos mueran una sola vez, y después venga el juicio, 10.14 Porque con un solo sacrificio ha hecho perfectos para siempre a los que esté santificando. 18 Y cuando éstos han sido perdonados, ya no hace falta otro sacrificio por el pecado»

   Un pasaje muy peculiar, Hebreos 10.1-18, nos parece que resume los pensamientos del escritor sobre la extensión de nuestra salvación. Este pasaje compara lo inadecuado del sistema sacrificial con lo que logró la muerte de nuestro Señor Jesucristo. Dice que el constante sacrificio de animales ofrecidos año tras año nunca podía “hacer perfectos” a aquellos que participaban en ellos.

Hebreos 10.1,14

«Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. 14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados»

   “Hacer perfectos” aquí se refiere a la remoción de la culpa, lo cual es el proceso necesario para preparar a las personas para entrar en una relación con el Dios perfecto. Nuestras imperfecciones nos descalifican para una relación con Dios. Pero sin, embargo, el sacrificio de animales no podía borrar esas imperfecciones. Enseguida hace una contundente declaración.

«De otra manera, ¿no habrían dejado ya de hacerse sacrificios? Pues los que rinden culto, purificados de una vez por todas, ya no se habrían sentido culpables de pecado” (N.V.I.)

    Al indicar dos cosas inadecuadas del sacrificio animal, Pablo nos da una aguda perspectiva de uno de los beneficios del sacrificio de Jesucristo. Cuando un pecador espinalmente “limpiado” de su pecado, ya no “conciencia de pecado”. El término “limpiado” es un verbo que significa “limpiado totalmente” Una persona que ha atravesado este proceso nunca tendría que ser limpiada otra vez. El autor no parece creer que un creyente puede perder su salvación. Si la persona pierde su salvación, tendría que ser limpiado otra vez y cada vez que peca tendría que ser limpiado otra vez. Pregunto  ¿Por cuál pecado se puede perder la salvación?

   Pero, ¿qué en cuanto a la idea de que ya no se tiene ninguna “conciencia de pecado”? ¿Significa esto que una persona que experimenta limpieza absoluta ya no se da cuenta del pecado? No. Esta declaración es hecha en contraste con la afirmación que sigue en el versículo 3

«Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados […]»

Su punto es que el sacrificio animal era un recordatorio anual de la culpa de uno, pero que lo que se necesitaba era un sacrificio que quitara la culpa de una vez y para siempre.

   Hemos recalcado lo inadecuado del sacrificio de animales, el apóstol Pablo avanza para explicar la suficiencia del sacrificio de Jesucristo. El mismo logró precisamente lo que la sangre de los toros y cabras no podían lograr.

Hebreos 10.10,12

«En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre, pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios»

   De nuevo el escritor usa un tiempo  del verbo que denota una acción única con resultados continuos: “Hemos sido santificados” hemos sido apartados; ¡hemos sido limpiados  al punto de capacitarnos para entrar en la relación con el Dios santo! En el caso de que los destinatarios noten la implicación de su selección del tiempo del verbo, el autor de la carta a los  Hebreos lo indica expresamente: «una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados» Dos versículos más adelante usa de nuevo la misma frase: Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. Hebreos 10.14.

   En este pasaje hay dos cosas muy importantes. Primero los creyentes fueron santificados o hechos santos mediante la muerte de Jesucristo, un proceso que nunca necesita repetirse. Segundo, los que fueron santificados han sido hechos perfectos o su culpa ha sido quitada, para siempre. ¡Eso quiere decir para siempre! No es de sorprenderse que el escritor continúe su argumento con las siguientes palabras.

Hebreos 10. 22,23.

« Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió»

   Este pasaje es apenas uno de los  muchos en el libro de los Hebreos que demuestra la confianza de Pablo en la seguridad  del creyente. Otra vez este punto de vista descansa no solamente en unos pocos versículos, sino en el flujo total de este libro. Cuando decimos que los cristianos pueden perder su salvación, es lo mismo que decir que la sangre de Jesucristo fue no fue eficaz para perfeccionar, para siempre, a quienes Dios ha santificado. De la misma manera afirmar esto es igualar su sangre con la los todos y machos cabríos. Y esta es una ecuación que dudo muchos que seres humanos se sentirían cómodos en afirmar.

  Hay muchos teólogos, predicadores, evangelistas y maestros que predican y enseñan que la sangre de Jesucristo fue eficaz pero…que nuestra parte implicaba un andar firme con Dios, lo cual se reduce en realidad a obras. Estos grupos han intentado hacer lo que muchos de nosotros hicimos en el pasado: introducir una tercera alternativa. Pero no hay tercera alternativa. O bien la sangra de Jesucristo fue eficaz o no lo fue. Imponer condiciones a la respuesta afirmativa a esta pregunta es afirmar la negativa. Si mi salvación depende de la sangre de Jesucristo y de mi parte, entonces es claro ver que Su sangre no fue eficaz. Pero nunca he encontrado a alguien que aduzca ser cristiano que reconozca eso.

   La enseñanza de este libro muestra que la sangre de Jesucristo fue eficaz para perfeccionar de una vez y para siempre a quienes Dios ha santificado. No necesitamos añadirle nada. Nuestra parte es simplemente responder a su amor incondicional con obediencia. Y descansar en la seguridad de que nuestra eternidad esta está asegurada para siempre.

Hebreos 2.1-3

«Por tanto, es necesario que con mía diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda trasgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron»

Una vez, demostrado de una manera convincente la superioridad de Jesucristo con respecto a los ángeles, el escritor de esta carta aprovecha la oportunidad para aplicar esta verdad a  la vida de sus lectores. Comienza con una fuerte palabra de exhortación, al mismo tiempo que les dirige una advertencia. Estos creyentes deben atender “con más diligencia” a las cosas que habían oído. Porque, serían proclives a “deslizarse”.

   A continuación sigue una breve descripción, de las consecuencias de “deslizarse”. El recuento de lo que ocurre una vez que la persona se desliza, ha hecho que algunos duden de la seguridad eterna. Interpretan como si el escritor estuviera amenazando a sus lectores con la pérdida de la salvación si se deslizan alejándose de la verdad  Pablo  lo que  hace es dirigirse a sus lectores como un maestro a sus estudiantes. Comienza por definir el término ‘deslizarse” esta palabra literalmente se refiere a algo arrastrado por una corriente de agua o de aire. Lo que sucede es que el autor usa el término de la misma manera que a un estudiante le llamaría la atención por haberse alejado del tema, o a un deportista cuya dedicación al deporte se ha enfriado debido a que su atención se ha desviado hacia algún otro proyecto.

   El término “deslizarse” implica un proceso lento, gradual. El escritor se dio cuenta de que algo estaba compitiendo por la atención de sus estudiantes. Ellos tenían el potencial de perder el interés en las cosas que tenían que ver con la salvación por medio de Jesucristo. Así como un maestro que nota que uno de sus estudiantes está entretenido mirando por la ventana, el autor dice con firmeza: “¡Pongan atención!”

   El autor de la carta a los Hebreos afirma en forma de comparación; Compara las consecuencias de ignorar “la palabra dicha por medio de los ángeles” con las consecuencias de ignorar el mensaje del mismo Jesucristo.” Si ustedes piensan que fue malo para aquellos que ignoraron el mensaje de Dios cuando les fue anunciado por medio de ángeles, “¡imagínense cómo será para las personas que ignoran un mensaje que viene directamente de Hijo de Dios!”

   El autor de este libro, hace grandes esfuerzos por enfatizar que habrá un castigo por descuidad el mensaje de Jesucristo, pero no explica cual. Una de tres cosas es cierta: No sabía lo qué ocurriría; lo sabía pero no quería decirlo; o daba por sentado que sus lectores ya lo sabían. Su meta era motivar a un cuerpo vacilante de creyentes, un grupo al cual conocía  personalmente y por el cual se interesaba grandemente, y sabía que el castigo por deslizarse era la pérdida de la salvación, seguro que lo habría indicado expresamente: en realidad, no era un buen tiempo para dejarlos a la ventura. Y ¿qué podría ser más motivador que potencial pérdida de la salvación de uno? Sin embargo, Pablo simplemente indica “¿Cómo escaparemos?”¡Sin decirnos con exactitud de qué no escaparemos!

   Hay otra razón por la cual este pasaje no puede referirse a la pérdida de la salvación del creyente. El escritor está comparando el castigo por quebrantar la ley mosaica con el castigo por “deslizarse” del mensaje de Jesucristo. En primer lugar la ley no tenía nada que ver con la salvación de la persona. Quebrantar la ley en ninguna manera ponía en peligro la seguridad eterna de la persona. Los castigos por violar la ley mosaica fueron todos de naturaleza temporal.

   Quienes usan este pasaje para respaldar su argumento en contra de la seguridad eterna, yerran por completo el punto que trata el autor de esta carta. Él advierte que los creyentes del AT.,eran castigados cuando se “deslizaban” o desobedecían la ley, de esta manera los creyentes  del NT., serán castigados ¡sólo que con más vigor! ¿Por qué? Porque la revelación por la que somos responsables nos vino directo del Hijo de Dios. No hay ni la menor implicación que nos indique la pérdida de la salvación. No existe mención del cielo, ni del infierno, ni del juicio, ni de ninguna de las cosas asociadas con el destino eterno de las personas.

   Dios usa la disciplina para meter a sus hijos en cintura, de la misma manera que hacemos los padres para hacerles entender a los hijos que hay algo malo que está pasando con ellos. Dios puede usar, accidentes, enfermedades, sermones, hasta cantos, mensajes, confrontaciones, la pérdida de un ser querido, otras ocasiones son sólo las consecuencias de cualquier pecado, y hasta muerte prematura del creyente involucrado. Estoy seguro de que haríamos mucho mejor en prestar atención a la advertencia del apóstol, y atender “con más diligencia” a lo que hemos oído, porque todos nosotros tenemos el potencial para “deslizarnos” y alejarnos. Y estoy seguro que ninguno de nosotros escapará de las consecuencias.

Hebreos 6.4-6

«Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y así mismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismo al Hijo De Dios y exponiéndole a vituperio»

   No hay duda, que este pasaje es usado, quizás más que ningún otro, para respaldar la idea de que la salvación se puede perder. No hay duda, que a primera vista este pasaje perecen respaldar esa opinión. Si el tema de este pasaje es la salvación, ¡los creyentes que “recayeron” nunca podrán ser salvos otra vez! No hay segunda oportunidad. En las palabras del autor, “es imposible que […] sean otra vez renovados para arrepentimiento” La enseñanza tradicional de los armíñanos siempre ha hecho provisión a las personas una oportunidad de nacer otra vez, y otra vez y, a propósito, otra vez, y así sucesivamente. Muy pocos creen que la salvación puede perderse y nunca recuperarse.

   Aunque algunos comentaristas aseguran que este pasaje hace referencia a aquellas personas que han sido expuestas a la realidad cristiana pero que nunca recibieron a Jesucristo como su salvador personal. Pero, si esta fuera el caso, representaría poco problema. Sin embargo, creo que el escritor va más allá para que el lector entienda que estas personas son verdaderamente creyentes nacidos de nuevo. Estas personas “fueron iluminadas”. El escritor usa este mismo término en capítulo diez, donde claramente lo usa para referirse a creyentes: «Pero traed a la memoria los días pasados ,en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate.» (Hebreos 10.32). Esta consistencia abona el terreno para que la referencia en el capítulo seis se refiera de igual manera a creyentes. La expresión “gustaron del don celestial” usa el término gustar en manera de notar o sea “experimentaron” Es particularmente interesante que  Homer A. Kent es su comentario sobre la Epístola a los Hebreos dice” El verbo en sí mismo no significa simplemente probar, muestra una experiencia real, como certifica su uso en Hechos 10.10. El escritor de Hebreos ya ha usado “gustar” en el sentido de experimentarlo en 2.9, donde Jesús “gustó” la muerte. Con seguridad el significado es que realmente la experimentó”

   Compartiremos con ustedes algunas opiniones sobre lo que es en realidad el “don celestial”. Algunos dicen que se refiere a la salvación, otros al Espíritu Santo, y aun otros que es el perdón. Independientemente de a qué se refiera, estas personas tuvieron una dosis real de ello; habían experimentado el don celestial. Quizás el argumento más fuerte para que estas personas sean genuinos creyentes es la siguiente afirmación del escritor “y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo” Anteriormente en este libro el escritor habla de que sus destinatarios eran “participantes del llamamiento celestial” y “participantes de Jesucristo” No hay duda de que se refiere a auténticos cristianos.

   Si las personas “recayeron”, es imposible que “sean otra vez renovadas para arrepentimiento” Se entiende entonces que “recaer” lo que quiere decir es “alejarse de Jesucristo”. No está claro si el autor tiene en mente un abandono súbito de la fe o un deslizarse gradual según advierte anteriormente (véase Hebreos 2.1).

   En los capítulos restantes de este libro, se puede sentir la intensidad con que el autor escribe. Él quiere que sus lectores capten quién el Cristo, el Sumo Sacerdote final, el sacrificio de una vez y para siempre por el pecado. Las personas descritas en estos versículos eran cristianos genuinos, nacidos de nuevo. Por alguna razón inexplicable habían empezado a dudar de las declaraciones de Cristo. Eso continuó hasta que al final le dieron la espalda a todo lo que una vez habían abrazado, y regresaron al judaísmo Es importante tener en mente que de acuerdo al autor de este libro, es imposible volverlos a llevar al arrepentimiento a quienes están en este estado. El escritor señala la imposibilidad de que una fuerza externa pueda hacerlos cambiar de opinión: estaban más allá del convencimiento. Es igual de importante notar que el autor omite. El no dice que estas personas no pueden ser perdonadas o restauradas a la salvación. La cuestión aquí es arrepentirse.

   La segunda mitad del versículo 6 el escritor nos dice por qué estas personas ya no podían ser traídas de vuelta al arrepentimiento: “Crucificando de nuevo para sí mismo al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.” La Nueva Versión Internacional dice de esta manera:“porque vuelven a crucificar, para su propio mal, al Hijo de Dios”; lo cual comunica apropiadamente la idea del escritor. El autor del libro a los Hebreos ofrece una advertencia seria. Es peligroso que un creyente le dé las espaldas a Jesucristo. Hacerlo es correr el riesgo de alejarse más allá del punto de retorno, no de retorno a la salvación, sino un retorno a la comunión con el Salvador.

Hebreos 10.26-31

“Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!”

   Aislada de su contexto, esta severa advertencia puede ser fácilmente interpretada como enseñando la posibilidad que alguien pueda perder su salvación. Después de todo, dice claramente que no hay provisión para el pecado de quienes continúan pecando después de recibir el conocimiento de la verdad. Aun más, pueden esperar feroz juicio. Aislado, de la misma manera, este pasaje en verdad presenta un problema para nuestra enseñanza. A causa del argumento planteado, supongamos por el momento que esta sea la interpretación correcta de este pasaje. Hay varias preguntas que son necesarias hacerlas. En primer lugar. No hay nada en el texto griego que justifique una traducción que implique que el autor tiene en mente aquí un estilo de vida. El pasaje dice con claridad “…si pecáremos voluntariamente …”. Cualquiera que peca voluntariamente, no puede esperar otro sacrificio por los pecados. En segundo lugar, la Biblia nunca hace distinción entre los pecados por los cuales Cristo pagó. Si hay un sacrificio por unos pocos pecados ¿por qué no un sacrificio por los pecados que comete un cristiano? El punto del escritor es claro. No hay más sacrificio por los pecados de ninguna clase y de nadie. El autor escribe. “ Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” (Hebreos 10,12,14).

   Es de vital importancia entender de Jesucristo ya no está en el negocio de los sacrificios. Él está esperando, sentado al lado del Padre. La próxima vez que se ponga de pie, asumirá el papel de juez, no de cordero. Si es este pasaje enseña que le pecado voluntario resulta en la pérdida de la salvación, entonces también enseña que la salvación se pierde por un solo pecado voluntario. Aun más una vez que se pierde, se pierde para siempre, porque ya no hay más sacrificio por el pecado. Los que enseñan que estos pasajes se usan para validar su negación de la seguridad eterna rara vez llevan sus interpretaciones a su conclusión lógica. Nunca me he encontrado con alguien que crea que el creyente puede perder su salvación una vez y para siempre por un solo pecado voluntario.

   Es curioso muy curioso que este pasaje comienza con la palabra porque, la cual lo relaciona con lo que precede de inmediato. Los versículos que llevan a esta advertencia, el autor anima a sus lectores  a perseverar en su compromiso con Jesucristo, a la luz lo que El hecho por ellos. El escritor hace dos declaraciones muy importante en esta sección:

   Acerquémonos con corazón sincero…purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió” (Hebreos 10. 22,23,)

   A continuación de estos versículos, aplica los principios que contienen:

   Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de reunirnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más cuanto veis que aquel día se acerca. (Hebreos 10.24, 25)

   El “día” que él menciona es la segunda venida de Cristo. Las preguntas lógicas después de estas palabras de exhortación y estímulo serían: Pero, ¿qué tal si vacilamos? ¿Qué tal si no persistimos hasta el final? ¿Qué pasará si nos apartamos del compañerismo de la congregación? Considerando estas preguntas de antemano, el escritor describe exactamente lo que podían o no esperar.

   Cualquiera que rotuló este pasaje como una advertencia estaba en lo correcto. Sin embargo, no es una advertencia a los creyentes con respecto a que su salvación corre peligro. El contexto y los detalles del texto descartan eso como una interpretación válida. El escritor de esta carta está advirtiendo a sus lectores judíos respecto a las consecuencias de la desobediencia voluntaria al Señor Jesucristo. No pueden justificar su pecado a la luz del Mesías que vendría. El ya había venido. En su próximo encuentro con el Mesías, Él estará como juez que dicta decisiones basadas en el nuevo pacto.

   Este pasaje se yergue, como una severa advertencia a todos los creyentes, judíos y no judíos del día de hoy. Se nos recuerda que cada momento y cada decisión cuenta. Y para aquellos que piensan que pueden escaparse con algo recuerden estas palabras ¡Terrible cosa es caer en las manos del Dios vivo! (N.V.I.) Y termina este capítulo con estas preciosas palabras de seguridad.

   “Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma”  Me gustaría compartir este versículo de la Nueva Versión Internacional que dice “Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tiene fe y preservan su vida”

(Texto bíblico tomado de la Santa Biblia Versión Reina Varela 1960)

Terminado en 11-5-05

 

Sola Gratia, Sola Fide, Solus Christus, Sola Scriptura, Soli Deo Gloria

 

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"En Línea con la Palabra"

Rev. Ramón Herrera
Pastor-Maestro

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