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La
Epístola A Los Hebreos Y la Seguridad
Eterna Por
Ramón R. Herrera Ni un sólo
versículo de Biblia fue escrito sin propósito específico en la mente del
escritor. Por ejemplo Lucas escribió su Evangelio para dar a sus lectores un
recuento organizado de la vida de Jesucristo (Véase Lucas 1.3-4) Juan escribió
su Evangelio de modo las personas creyeran en Jesucristo. (Véase Juan
20.30-31).
Escribieron no solo con un propósito en mente, sino también para un
grupo especifico de destinatarios. Cada una de las epístolas de Pablo fue
elaborada con un propósito de satisfacer las necesidades particulares de una
iglesia específica a la cual dirigía su carta. La epístola a los Corintios no
hubiera sido apropiada para la iglesia de Efesios. Hay que reconocer que hay
principios en cada una de sus cartas que son aplicables universalmente. Pero los
detalles específicos fueron en realidad a un grupo particular en mente.
Con toda probabilidad, los destinatarios a los que dirigía la epístola
a los Hebreos fueron algunos cristianos judíos. Este punto de vista es
consistentemente respaldado por varios temas que afloran en la carta. Primero,
Pablo continuamente insiste en que el Antiguo Pacto era obsoleto. No tendría
sentido martillar en esa cuestión si los destinatarios eran gentiles. Segundo,
el autor respalda, de manera continua su
argumento con referencias a las Escrituras
en el AT. Cualquiera que ha participado en la evangelización sabe cuán
ineficaz es usar la Escritura para respaldar una idea cuando la persona
la cual se habla no considera a la Biblia una fuente que sea confiable.
Pablo el autor de la carta a los Hebreos suponía que sus referencias al AT.,
tendrían peso para sus destinatarios. Tercero, al autor indica varias ocasiones
una preocupación de que sus lectores pudieran alejarse de Jesucristo y retornar
al judaísmo. Eso no hubiera sido preocupación si sus lectores fueran básicamente
gentiles.
Es evidente que los destinatarios, eran en su mayoría, eran judíos que
nunca habían visto a Jesús en persona (Véase Hebreos 2.3). Como resultado de
su conversión, enfrentaban intensa oposición. No solo experimentaron presiones
e insultos y hasta confiscación de sus bienes (Véase Hebreos 10.32-33) A pesar
de todo eso, permanecían fieles a la nueva fe que habían encontrado. Sin
embargo, algo ocurrió. Algo que fue un obstáculo en su progreso espiritual. Se
desilusionaron del cristianismo a apartarse (Véase Hebreos 2.1) Evidentemente
su tendencia era regresar al judaísmo, en donde sus prácticas religiosas se
verían protegidas por Roma.
Pablo el autor de la carta a los Hebreos se propone entonces en su epístola
a persuadir a sus hermanos y hermanas en la fe. Comienza indicando la
superioridad de Jesucristo sobre los profetas del AT., los ángeles, incluyendo
a Moisés. Después arguye la superioridad del sacerdocio de Jesucristo, tanto
del Melquisedec como el de Aarón. Desde ese punto de vista demuestra que la
preeminencia del nuevo pacto sobre el antiguo pacto y llega a la conclusión en
su libro animando a sus lectores a permanecer fieles a la luz de quienes habían
partido antes que ellos.
Encontramos cinco pasajes que sirven de advertencia para los que, o bien
se apartan o caen de su fe en
Jesucristo. El autor, en intento por ser comprensivo, desea que sus lectores
sepan las consecuencias de darle la espalda al nuevo pacto de Dios, que fue
ratificado por la sangre de su amado hijo. Este estudio es muy beneficioso en
nuestra discusión porque estas advertencias NO son dadas a un grupo de personas
que está tratando de dilucidad por primera vez quién es Jesucristo. Alguna vez
en el pasado expresó sincera fe en Jesucristo. Fueron sinceros como para sufrir
por la causa de su fe. La advertencia en este libro es dirigida a hombres y
mujeres que habían creído. De esa manera su lucha es parecida a la que
enfrentan muchos creyentes en el día de hoy. Pero hay una diferencia muy
significativa por igual.
La cuestión con la cual este grupo trataba No era abandonar a Dios y
vivir una vida de pecado. Este grupo no estaba siendo arrastrado a alejarse de
Jesucristo seducido por los placeres mundanales de pecado. Al abandonar el
cristianismo, estas personas regresarían a una forma de religión que tenía
mucho qué decir en cuanto al pecado y sus consecuencias. La mayoría de los
creyentes que abandonan al cristianismo para entrar en un grupo religioso que
exige más de ellos que y les da
menos libertad. Casi siempre es lo contrario. De esta forma los destinatarios a
los cuales se dirigió el libro de Hebreos difieren de la mayoría de las
personas que se apartan de la fe.
Los pasajes de advertencia, tenían el propósito de dirigirse
principalmente a aquellos que estaban abandonando al cristianismo como una forma
de vida. Su intención era de mostrar las consecuencias de abandonar la fe en
Jesucristo por cualquier otra cosa, sea judaísmo, pecado o alguna otra religión.
Recalco todo esto porque muchas personas usan los pasajes de advertencias de
este libro como textos de prueba para la idea de que una persona pueda perder su
salvación al caer en pecado, El autor de esta carta estaba preocupado que sus
lectores pudieran alejarse del cristianismo del todo y retomar el judaísmo; de
aquí su énfasis en la superioridad de Jesucristo y del nuevo pacto.
Si Pablo no creía en la seguridad eterna, debemos suponer que sería
consistente es su punto de vista a través de toda su carta, y algo diferente más
tarde. Una persona no puede creer en la seguridad eterna y no creer en ella al
mismo tiempo. Pero puede creer de una manera y ser mal interpretado, al punto de
hacerlo parecer como si creyera lo contrario. Para lograr una visión exacta de
lo que el escritor del libro a los Hebreos creía en cuanto a la seguridad
eterna no podemos limitarnos a unos cuantos versículos. Debemos tomar el libro
en cuenta, al mensaje completo. En varios lugares el autor afirma que lo que
sangre de animales no podía conseguir, esto es el perdón, la muerte de Jesús
lo consiguió. Aun más, lo que antes tenía que repetirse periódicamente, fue
hecho una vez y para siempre en el calvario. Hebreos 9.26-27; 10.14, 18 «Si así fuera, Cristo hubiese tenido que sufrir muchas veces desde la
creación del mundo. Al contrario, ahora al final de los tiempos, se ha
presentado una sola vez y para siempre a fin de acabar con el pecado mediante el
sacrificio de sí mismo. 27 Y
así como está establecido que los seres humanos mueran una sola vez, y después
venga el juicio, 10.14 Porque con un solo sacrificio ha hecho perfectos para
siempre a los que esté santificando. 18 Y cuando éstos han sido perdonados, ya
no hace falta otro sacrificio por el pecado» Un pasaje muy
peculiar, Hebreos 10.1-18, nos parece que resume los pensamientos del escritor
sobre la extensión de nuestra salvación. Este pasaje compara lo inadecuado del
sistema sacrificial con lo que logró la muerte de nuestro Señor Jesucristo.
Dice que el constante sacrificio de animales ofrecidos año tras año nunca podía
“hacer perfectos” a aquellos que participaban en ellos. Hebreos 10.1,14 «Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la
imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se
ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. 14
porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los
santificados»
“Hacer perfectos” aquí se refiere a la remoción de la culpa, lo
cual es el proceso necesario para preparar a las personas para entrar en una
relación con el Dios perfecto. Nuestras imperfecciones nos descalifican para
una relación con Dios. Pero sin, embargo, el sacrificio de animales no podía
borrar esas imperfecciones. Enseguida hace una contundente declaración. «De otra manera, ¿no habrían dejado ya de hacerse
sacrificios? Pues los que rinden culto, purificados de una vez por todas, ya no
se habrían sentido culpables de pecado” (N.V.I.)
Al indicar dos cosas inadecuadas del sacrificio animal, Pablo nos da una
aguda perspectiva de uno de los beneficios del sacrificio de Jesucristo. Cuando
un pecador espinalmente “limpiado” de su pecado, ya no “conciencia de
pecado”. El término “limpiado” es un verbo que significa “limpiado
totalmente” Una persona que ha atravesado este proceso nunca tendría que ser
limpiada otra vez. El autor no parece creer que un creyente puede perder su
salvación. Si la persona pierde su salvación, tendría que ser limpiado otra
vez y cada vez que peca tendría que ser limpiado otra vez. Pregunto ¿Por cuál pecado se puede perder la salvación?
Pero, ¿qué en cuanto a la idea de que ya no se tiene ninguna
“conciencia de pecado”? ¿Significa esto que una persona que experimenta
limpieza absoluta ya no se da cuenta del pecado? No. Esta declaración es hecha
en contraste con la afirmación que sigue en el versículo 3 «Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria
de los pecados […]» Su punto es
que el sacrificio animal era un recordatorio anual de la culpa de uno, pero que
lo que se necesitaba era un sacrificio que quitara la culpa de una vez y para
siempre.
Hemos recalcado lo inadecuado del sacrificio de animales, el apóstol
Pablo avanza para explicar la suficiencia del sacrificio de Jesucristo. El mismo
logró precisamente lo que la sangre de los toros y cabras no podían lograr. Hebreos 10.10,12 «En esa voluntad somos santificados mediante la
ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre, pero Cristo,
habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha
sentado a la diestra de Dios»
De nuevo el escritor usa un tiempo del
verbo que denota una acción única con resultados continuos: “Hemos sido
santificados” hemos sido apartados; ¡hemos sido limpiados
al punto de capacitarnos para entrar en la relación con el Dios santo!
En el caso de que los destinatarios noten la implicación de su selección del
tiempo del verbo, el autor de la carta a los Hebreos lo indica expresamente: «una vez para siempre un solo
sacrificio por los pecados» Dos versículos más adelante usa de nuevo
la misma frase: Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los
santificados. Hebreos 10.14.
En este pasaje hay dos cosas muy importantes. Primero los creyentes
fueron santificados o hechos santos mediante la muerte de Jesucristo, un proceso
que nunca necesita repetirse. Segundo, los que fueron santificados han sido
hechos perfectos o su culpa ha sido quitada, para
siempre. ¡Eso quiere decir para siempre! No es de sorprenderse que el
escritor continúe su argumento con las siguientes palabras. Hebreos 10. 22,23. « Acerquémonos con corazón sincero, en plena
certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los
cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra
esperanza, porque fiel es el que prometió»
Este pasaje es apenas uno de los muchos
en el libro de los Hebreos que demuestra la confianza de Pablo en la seguridad
del creyente. Otra vez este punto de vista descansa no solamente
en unos pocos versículos, sino en el flujo total de este libro. Cuando decimos
que los cristianos pueden perder su salvación, es lo mismo que decir que la
sangre de Jesucristo fue no fue eficaz para perfeccionar, para siempre, a
quienes Dios ha santificado. De la misma manera afirmar esto es igualar su
sangre con la los todos y machos cabríos. Y esta es una ecuación que dudo
muchos que seres humanos se sentirían cómodos en afirmar.
Hay muchos teólogos, predicadores, evangelistas y maestros que predican
y enseñan que la sangre de Jesucristo fue eficaz pero…que nuestra parte
implicaba un andar firme con Dios, lo cual se reduce en realidad a obras. Estos
grupos han intentado hacer lo que muchos de nosotros hicimos en el pasado:
introducir una tercera alternativa. Pero no hay tercera alternativa. O bien la
sangra de Jesucristo fue eficaz o no lo fue. Imponer
condiciones a la respuesta afirmativa a esta pregunta es afirmar la negativa.
Si mi salvación depende de la sangre de Jesucristo y de mi parte, entonces es claro ver que Su sangre no fue eficaz.
Pero nunca he encontrado a alguien que aduzca ser cristiano que reconozca eso.
La enseñanza de este libro muestra que la sangre de Jesucristo fue
eficaz para perfeccionar de una vez y para siempre a quienes Dios ha santificado.
No necesitamos añadirle nada.
Nuestra parte es simplemente responder a su amor incondicional con obediencia.
Y descansar en la seguridad de que nuestra eternidad esta está asegurada para
siempre. Hebreos 2.1-3 «Por tanto, es necesario que con mía diligencia
atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la
palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda trasgresión y
desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si
descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada
primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron» Una vez,
demostrado de una manera convincente la superioridad de Jesucristo con respecto
a los ángeles, el escritor de esta carta aprovecha la oportunidad para aplicar
esta verdad a la vida de sus
lectores. Comienza con una fuerte palabra de exhortación, al mismo tiempo que
les dirige una advertencia. Estos creyentes deben atender “con más diligencia”
a las cosas que habían oído. Porque, serían proclives a “deslizarse”.
A continuación sigue una breve descripción, de las consecuencias de “deslizarse”.
El recuento de lo que ocurre una vez que la persona se desliza, ha hecho que
algunos duden de la seguridad eterna. Interpretan como si el escritor estuviera
amenazando a sus lectores con la pérdida de la salvación si se deslizan alejándose
de la verdad Pablo lo
que hace es dirigirse a sus lectores como un maestro a sus
estudiantes. Comienza por definir el término ‘deslizarse” esta palabra
literalmente se refiere a algo arrastrado por una corriente de agua o de aire.
Lo que sucede es que el autor usa el término de la misma manera que a un
estudiante le llamaría la atención por haberse alejado del tema, o a un
deportista cuya dedicación al deporte se ha enfriado debido a que su atención
se ha desviado hacia algún otro proyecto.
El término “deslizarse” implica un proceso lento, gradual. El
escritor se dio cuenta de que algo estaba compitiendo por la atención de sus
estudiantes. Ellos tenían el potencial de perder el interés en las cosas que
tenían que ver con la salvación por medio de Jesucristo. Así como un maestro
que nota que uno de sus estudiantes está entretenido mirando por la ventana, el
autor dice con firmeza: “¡Pongan atención!”
El autor de la carta a los Hebreos afirma en forma de comparación;
Compara las consecuencias de ignorar “la palabra dicha por medio de los ángeles”
con las consecuencias de ignorar el mensaje del mismo Jesucristo.” Si ustedes
piensan que fue malo para aquellos que ignoraron el mensaje de Dios cuando les
fue anunciado por medio de ángeles, “¡imagínense cómo será para las
personas que ignoran un mensaje que viene directamente de Hijo de Dios!”
El autor de este libro, hace grandes esfuerzos por enfatizar que habrá
un castigo por descuidad el mensaje de Jesucristo, pero no explica cual. Una de
tres cosas es cierta: No sabía lo qué ocurriría; lo sabía pero no quería
decirlo; o daba por sentado que sus lectores ya lo sabían. Su meta era motivar
a un cuerpo vacilante de creyentes, un grupo al cual conocía
personalmente y por el cual se interesaba grandemente, y sabía que el
castigo por deslizarse era la pérdida de la salvación, seguro que lo habría
indicado expresamente: en realidad, no era un buen tiempo para dejarlos a la
ventura. Y ¿qué podría ser más motivador que potencial pérdida de la
salvación de uno? Sin embargo, Pablo simplemente indica “¿Cómo
escaparemos?”¡Sin decirnos con exactitud de qué no escaparemos!
Hay otra razón por la cual este pasaje no puede referirse a la pérdida
de la salvación del creyente. El escritor está comparando el castigo por
quebrantar la ley mosaica con el castigo por “deslizarse” del mensaje de
Jesucristo. En primer lugar la ley no tenía nada que ver con la salvación de
la persona. Quebrantar la ley en ninguna manera ponía en peligro la seguridad
eterna de la persona. Los castigos por violar la ley mosaica fueron todos de
naturaleza temporal.
Quienes usan este pasaje para respaldar su argumento en contra de la
seguridad eterna, yerran por completo el punto que trata el autor de esta carta.
Él advierte que los creyentes del AT.,eran castigados cuando se
“deslizaban” o desobedecían la ley, de esta manera los creyentes
del NT., serán castigados ¡sólo que con más vigor! ¿Por qué? Porque
la revelación por la que somos responsables nos vino directo del Hijo de Dios.
No hay ni la menor implicación que nos indique la pérdida de la salvación. No
existe mención del cielo, ni del infierno, ni del juicio, ni de ninguna de las
cosas asociadas con el destino eterno de las personas.
Dios usa la disciplina para meter a sus hijos en cintura, de la misma
manera que hacemos los padres para hacerles entender a los hijos que hay algo
malo que está pasando con ellos. Dios puede usar, accidentes, enfermedades,
sermones, hasta cantos, mensajes, confrontaciones, la pérdida
de un ser querido, otras ocasiones son sólo las consecuencias de cualquier
pecado, y hasta muerte prematura del creyente involucrado. Estoy seguro de que
haríamos mucho mejor en prestar atención a la advertencia del apóstol, y
atender “con más diligencia” a lo que hemos oído, porque todos nosotros
tenemos el potencial para “deslizarnos” y alejarnos. Y estoy seguro que
ninguno de nosotros escapará de las consecuencias. Hebreos
6.4-6 «Porque
es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial,
y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y así mismo gustaron de la
buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra
vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismo al Hijo
De Dios y exponiéndole a vituperio»
No hay duda,
que este pasaje es usado, quizás más que ningún otro, para respaldar la idea
de que la salvación se puede perder. No hay duda, que a primera vista este
pasaje perecen respaldar esa opinión. Si el tema de este pasaje es la salvación,
¡los creyentes que “recayeron” nunca podrán ser salvos otra vez! No hay
segunda oportunidad. En las palabras del autor, “es imposible que […] sean
otra vez renovados para arrepentimiento” La enseñanza tradicional de los armíñanos
siempre ha hecho provisión a las personas una oportunidad de nacer otra vez, y
otra vez y, a propósito, otra vez, y así sucesivamente. Muy pocos creen que la
salvación puede perderse y nunca recuperarse.
Aunque algunos comentaristas aseguran que este pasaje hace referencia a
aquellas personas que han sido expuestas a la realidad cristiana pero que nunca
recibieron a Jesucristo como su salvador personal. Pero, si esta fuera el caso,
representaría poco problema. Sin embargo, creo que el escritor va más allá
para que el lector entienda que estas personas son verdaderamente creyentes
nacidos de nuevo. Estas personas “fueron iluminadas”. El escritor usa este
mismo término en capítulo diez, donde claramente lo usa para referirse a
creyentes: «Pero
traed a la memoria los días pasados ,en los cuales, después de haber sido
iluminados, sostuvisteis gran combate.» (Hebreos 10.32). Esta
consistencia abona el terreno para que la referencia en el capítulo seis se
refiera de igual manera a creyentes. La expresión “gustaron del don
celestial” usa el término gustar en manera de notar o sea
“experimentaron” Es particularmente interesante que Homer A. Kent es su comentario sobre la Epístola a los
Hebreos dice” El verbo en sí mismo no
significa simplemente probar, muestra una experiencia real, como certifica su
uso en Hechos 10.10. El escritor de Hebreos ya ha usado “gustar” en el
sentido de experimentarlo en 2.9, donde Jesús “gustó” la muerte. Con
seguridad el significado es que realmente la experimentó”
Compartiremos con ustedes algunas opiniones sobre lo que es en realidad
el “don celestial”. Algunos dicen que se refiere a la salvación,
otros al Espíritu Santo, y aun otros que es el perdón. Independientemente
de a qué se refiera, estas personas tuvieron una dosis real de ello; habían
experimentado el don celestial. Quizás el argumento más fuerte para que estas
personas sean genuinos creyentes es la siguiente afirmación del escritor “y
fueron hechos partícipes del
Espíritu Santo” Anteriormente en este libro el escritor habla de que
sus destinatarios eran “participantes del llamamiento celestial” y
“participantes de Jesucristo” No hay duda de que se refiere a auténticos
cristianos.
Si las personas “recayeron”, es imposible que “sean otra vez
renovadas para arrepentimiento” Se entiende entonces que “recaer” lo que
quiere decir es “alejarse de Jesucristo”. No está claro si el autor tiene
en mente un abandono súbito de la fe o un deslizarse gradual según advierte
anteriormente (véase Hebreos 2.1).
En los capítulos restantes de este libro, se puede sentir la intensidad
con que el autor escribe. Él quiere que sus lectores capten quién el Cristo,
el Sumo Sacerdote final, el sacrificio de una vez y para siempre por el pecado.
Las personas descritas en estos versículos
eran cristianos genuinos, nacidos de nuevo. Por alguna razón inexplicable habían
empezado a dudar de las declaraciones de Cristo. Eso continuó hasta que al
final le dieron la espalda a todo lo que una vez habían abrazado, y regresaron
al judaísmo Es importante tener en mente que de acuerdo al autor de este libro,
es imposible volverlos a llevar al arrepentimiento a quienes están en este
estado. El escritor señala la imposibilidad de que una fuerza externa pueda
hacerlos cambiar de opinión: estaban más allá del convencimiento. Es igual de
importante notar que el autor omite. El no dice que estas personas no pueden ser
perdonadas o restauradas a la salvación. La cuestión aquí es arrepentirse.
La segunda mitad del versículo 6 el escritor nos dice por qué estas
personas ya no podían ser traídas de vuelta al arrepentimiento:
“Crucificando de nuevo para sí mismo al Hijo de Dios y exponiéndole a
vituperio.” La Nueva Versión Internacional dice de esta manera:“porque
vuelven a crucificar, para su propio mal, al Hijo de Dios”; lo cual comunica
apropiadamente la idea del escritor. El autor del libro a los Hebreos ofrece una
advertencia seria. Es peligroso que un creyente le dé las espaldas a Jesucristo.
Hacerlo es correr el riesgo de alejarse más allá del punto de retorno, no de
retorno a la salvación, sino un retorno a la comunión con el Salvador. Hebreos 10.26-31 “Porque si pecáremos voluntariamente después de
haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los
pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha
de devorar a los adversarios. El que viola la ley de moisés, por el testimonio
de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis
que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre
del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?
Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor.
Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del
Dios vivo!” Aislada de su
contexto, esta severa advertencia puede ser fácilmente interpretada como enseñando
la posibilidad que alguien pueda perder su salvación. Después de todo, dice
claramente que no hay provisión para el pecado de quienes continúan pecando
después de recibir el conocimiento de la verdad. Aun más, pueden esperar feroz
juicio. Aislado, de la misma manera, este pasaje en verdad presenta un problema
para nuestra enseñanza. A causa del argumento planteado, supongamos por el
momento que esta sea la interpretación correcta de este pasaje. Hay varias
preguntas que son necesarias hacerlas. En primer lugar. No hay nada en el texto
griego que justifique una traducción que implique que el autor tiene en mente
aquí un estilo de vida. El pasaje dice con claridad “…si pecáremos
voluntariamente …”. Cualquiera que peca voluntariamente, no puede esperar
otro sacrificio por los pecados. En segundo lugar, la Biblia nunca hace distinción
entre los pecados por los cuales Cristo pagó. Si hay un sacrificio por unos
pocos pecados ¿por qué no un sacrificio por los pecados que comete un
cristiano? El punto del escritor es claro. No hay más sacrificio por los
pecados de ninguna clase y de nadie. El autor escribe. “ Pero Cristo, habiendo
ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado
a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean
puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para
siempre a los santificados” (Hebreos 10,12,14).
Es de vital importancia entender de Jesucristo ya no está en el negocio
de los sacrificios. Él está esperando, sentado al lado del Padre. La próxima
vez que se ponga de pie, asumirá el papel de juez, no de cordero. Si es este
pasaje enseña que le pecado voluntario resulta en la pérdida de la salvación,
entonces también enseña que la salvación se pierde por un solo pecado
voluntario. Aun más una vez que se pierde, se pierde para siempre, porque ya no
hay más sacrificio por el pecado. Los que enseñan que estos pasajes se usan
para validar su negación de la seguridad eterna rara vez llevan sus
interpretaciones a su conclusión lógica. Nunca me he encontrado con alguien
que crea que el creyente puede perder su salvación una vez y para siempre por
un solo pecado voluntario.
Es curioso muy curioso que este pasaje comienza con la palabra porque, la cual lo relaciona con lo que precede de inmediato. Los
versículos que llevan a esta advertencia, el autor anima a sus lectores
a perseverar en su compromiso con Jesucristo, a la luz lo que El hecho
por ellos. El escritor hace dos declaraciones muy importante en esta sección:
“Acerquémonos con corazón
sincero…purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos
con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión
de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió” (Hebreos 10.
22,23,)
A continuación de estos versículos, aplica los principios que contienen:
Y considerémonos unos a otros
para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de reunirnos, como
algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más cuanto veis que
aquel día se acerca. (Hebreos 10.24, 25)
El “día” que él menciona es la segunda venida de Cristo. Las
preguntas lógicas después de estas palabras de exhortación y estímulo serían:
Pero, ¿qué tal si vacilamos? ¿Qué tal si no persistimos hasta el final? ¿Qué
pasará si nos apartamos del compañerismo de la congregación? Considerando
estas preguntas de antemano, el escritor describe exactamente lo que podían o
no esperar.
Cualquiera que rotuló este pasaje como una advertencia estaba en lo
correcto. Sin embargo, no es una advertencia a los creyentes con respecto a que
su salvación corre peligro. El contexto y los detalles del texto descartan eso
como una interpretación válida. El escritor de esta carta está advirtiendo a
sus lectores judíos respecto a las consecuencias de la desobediencia voluntaria
al Señor Jesucristo. No pueden justificar su pecado a la luz del Mesías que
vendría. El ya había venido. En su próximo encuentro con el Mesías, Él
estará como juez que dicta decisiones basadas en el nuevo pacto.
Este pasaje se yergue, como una severa advertencia a todos los creyentes,
judíos y no judíos del día de hoy. Se nos recuerda que cada momento y cada
decisión cuenta. Y para aquellos que piensan que pueden escaparse con algo
recuerden estas palabras ¡Terrible cosa es caer en las manos del Dios vivo! (N.V.I.)
Y termina este capítulo con estas preciosas palabras de seguridad.
“Pero nosotros no somos de los
que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del
alma” Me gustaría compartir
este versículo de la Nueva Versión Internacional que dice “Pero nosotros no somos de los
que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tiene fe y
preservan su vida” (Texto bíblico tomado de la Santa Biblia Versión
Reina Varela 1960) Terminado en 11-5-05 |
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