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¿ME
PODRÁ HACER RICO LA FE?
JUZGUE
USTED MISMO
Por
Ramón R. Herrera
“En
realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya
que
cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer
que
Él existe y que recompensa a quienes lo buscan.
Hebreos
11.6
No
hay ninguna duda que servir a Dios es de mucho provecho, pero El no es una
alcancía celestial que nosotros podemos abrir, si no encontramos la
combinación exacta de la oración y la fe.
Es provechoso servir a Dios y no por que sea un banquero
extraterrestre o un ministro de Bienestar social, sino por la ley de la fe
que opera el sistema (el mundo). Esto está declarado en la palabra de
Dios.
“Den,
y se les dará; y se les echará en el regazo una medida llena,
apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que miden a otros
se les medirá a ustedes” (Lucas 6. 38)
“Ciertamente
les aseguro que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, se queda
solo. Pero si muere y produce mucho fruto. El que apega a su vida la
pierde; en cambio, el que aborrece su vida en este mundo, la conserva para
la vida eterna”.( Juan 12.24-25)
“
No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra.
El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará
destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu
cosechará vida eterna”. (Gálatas 6.7-8)
Lo
que está ley significa es que el dador siempre recibe en
recompensa más de lo que dio. No sólo esto es verdad en lo humano sino
también en la naturaleza. Si usted siembra un grano (de cualquier clase),
ese grano produce muchos granos. Seamos de bendición a alguien y estoy
seguro que será más bendecido que ellos.
También
debo indicar que está ley tiene un lado positivo y también un lado
negativo.
“Sembraron
vientos y cosecharán tempestades. El tallo no tiene espiga y no producirá
harina; si acaso llega a producirla se la tragarán los extranjeros” (Oseas
8.7)
“
¿Acaso roba el hombre a Dios? ¡ Ustedes me están robando! - Y todavía
preguntan: _¿En qué te robamos? - En los diezmos y en las ofrendas.
Ustedes - la nación entera- están bajo maldición, pues es a mí a quien
están robando”. (Malaquías 3. 8,9).
Abundan
pasajes como estos que ponen de relieve esta ley de muchas maneras,
algunas dando énfasis a lo positivo otras a lo negativo. Dios nunca
quebranta sus leyes, (aunque puede porque es el legislador). Lo que Él
hace es cumplirlas. Así habló Jesús. En la cruz Él cumplió la ley que
había dado. El se hizo un grano de trigo que cayo en la tierra y murió y
como resultado Él llevó el fruto de millones y millones de creyentes.
Dios dio a su hijo y en cambio recibió tantos hijos “ como las
estrellas del cielo y como la arena del mar” ( Génesis 22. 17).
El
diezmo es parte de esta ley ( la siembra y la cosecha). El que diezma será
bendecido.
“
Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá
alimento (carne para el sacrificio) en mi casa. Pruébame en esto- dice el
Señor Todopoderoso-, y verán si no abro las compuertas del cielo y
derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde. Exterminaré a la
langosta, para que no arruine sus cultivos y
a las vides que en los campos no pierdan su fruto- dice el Señor
Todopoderoso” (Malaquías 3:10-11).
Podríamos
decir que esta es una manera de dar en forma de semilla de fe, ya que le
da a Dios una forma de operar en su
ley y también es la bendición del dador.
Esta ley tiene aspectos positivos y negativos. Por ejemplo si uno
le dé a Dios con motivos impuros, cosechará el fruto de esos motivos
impuros, el propio Señor indicó cuáles son los frutos que producen los
motivos impuros.
“
Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de las gentes para
llamar la atención. Si actúan así, su Padre que está en los cielos no
les dará ninguna recompensa. Por eso, cuando des a los necesitados, no lo
anuncien a son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas
y en las calles para que la gente les rinda homenaje. "Les aseguro
que ellos han recibido toda su recompensa" (Mateo 6.2-3).
El
Señor no dijo que no tienen recompensa. Esta ley del aumento les dio
resultados aun a los hipócritas. Ellos tuvieron su recompensa que
conlleva dar por motivos impuros: Él yo levantado, la vanidad
satisfecha, el falso halago y la gloria temporal.
Es
importante que entendamos que ninguna ley de Dios se puede formular como
un truco de magia que nos proporciona lo que queremos. Eso es pecado. No
podemos apoderarnos de la bendición y decir: “Dios, tu dices en tu
palabra que todo lo tenemos que hacer pedir y recibiremos, aquí tienes
100 dólares y esperamos recibir el ciento por uno”
Debemos
pedir a Dios cosas específicas, pero tengo mis dudas que el nombrar la bendición
específica que deseamos como resultado de lo que nosotros damos es una
oración sabía. ¿ No sería mejor confiar en Él para que Él escoja la
bendición? Él conoce nuestras necesidades, y el siempre trabaja en
nuestro beneficio. Pregunta: ¿Qué demanda más fe? Decir “Señor, aquí
tienes 100 dólares, en cambio por eso me gustaría recibir tal o más
cual cosa” o decir “Señor, aquí tienes 100 dólares, tu sabes
nuestra necesidad y nuestro deseo, y te alabamos por la bendición que nos
vas a escoger. “Y danos
ojos para ver cuando nos las des”.
En
ninguna manera, estoy menospreciando la palabra de Dios. Eso sí; lo que
trato de decir es que a Dios no se puede manipular, ni hacerlo partidario
de la codicia, pecado que Él lo consideró tan serio que es prohibido en
uno de los 10 mandamientos.
Quiero
considerar otro principio que opera en esta ley; es que no debemos dar
simplemente al ver la necesidad. Mucha gente tiene problemas con esto pero
se necesita mucha madures espiritual para entenderlo.
“Cada
uno debe dar según lo haya decidido en su corazón, no de mala gana ni
por obligación, porque Dios ama al que da con alegría. (2 Co. 8.
7).
Existe
una escuela de pensamiento que supone que somos nosotros los que
determinamos lo que necesitamos. Pero bajo esta presuposición muchas
veces resultan ser cosas que queremos pero que no necesitamos. Bajo esta
escuela se estira la promesa para que signifique que podemos conseguir
cualquier cosa que queramos ejercitando nuestra fe. En este proceso
convertimos a Dios en banquero manipulable con fondos infinitos de dinero
con una cantidad de clientes con cantidades de cheques en blanco. ¿ Qué
hemos de hacer? Oraremos por lo que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo
dice lo realmente necesitamos.
“
No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y
ruegos presenten sus peticiones a Dios y denle gracias”. (Fil. 4:6).
Dios
no siempre obra a base de la necesidad. Es muy difícil aceptar esto. Si
Dios obrara así no habría mucha gente muriéndose de hambre en todo el
mundo hasta en las naciones más desrollada. Lo que esto dice es que
debemos dar según somos dirigidos por el Espíritu Santo y no simplemente
al ver las necesidades.
Es
una garantía de que Dios si atiende nuestras necesidades, y muchas veces
nos manda a dar donde no VEMOS necesidad alguna.
“
Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las
gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús”.(Fi. 4. 19)
.
El
problema en todo este asunto es aquellos que suponen que esta promesa
abarca lo que queremos. Pero hay una gran diferencia entre lo que queremos
y lo que realmente necesitamos. Todo padre y madre que ha llevado a
sus niños a un supermercado sabe eso.
Desdichadamente
algo falta en el sistema de fe que enseña que Dios es una especie de
tarjeta de crédito y que con la fe podemos recibir todo lo queremos. Y
que todo hijo de Dios debe tener una casa, bote, automóvil del año y de
una marca muy especial y además un buen número de acciones en la bolsa
de valores. El apóstol Pablo el campeón de la gracia nos dice otra cosa.
“
Sin embargo, todo aquello que para mí era ganancia, ahora lo considero pérdida
por causa de Cristo. Es más, todo lo considero pérdida por razón del
incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por Él lo
he perdido todo, y lo tengo por estiércol (basura), a fin de ganar a
Cristo” (Fil. 3. 7-9).
Lo
que estoy pidiendo es que haya un equilibrio. No podemos negar que Dios es
un proveedor, lo podemos tomar cono socio principal de nuestros negocios y
muchísimos creyentes prosperan por que lo han hecho. Tenemos que
involucrar a Dios en todo, sea negocios, familias, Iglesias, pastores.
Dios es el mejor socio que podamos conseguir porque Él es el único que
permanece fiel.
Pero
por favor no presumamos de haber encontrado un sistema en su Palabra
mediante el cual podemos hacer de El un lacayo sin mente. Pensemos: Dios
no va a someterse a unos a cuantos deseos que tenemos. Si Dios lo hiciera
no fuera un Dios que nos ama, y no sería Dios.
Equilibrio
sería vivir cada día por la Palabra de Dios, y gozarnos en ella,
alabarle por los beneficios que recibimos cada día de nuestro Dios.
Equilibrio
significa que la única cosa que nos concierne es Jesucristo como Señor
de nuestras vidas y la promesa de vida abundante en esta vida y de vida
eterna en la otra.
¿Luego
entonces no debemos esperar ninguna recompensa? La Palabra de Dios enseña
muy claramente en las recompensas. El apóstol Pablo no dice algo muy
interesante, como siempre, “ Porque es necesario que todos comparezcamos
ante el tribunal de Cristo...” (2 Co. 5:10). Pero esto puede dejar
helados a aquellos que no estudian la Palabra. El vocablo griego aquí es bema,
una palabra que se usaba para referirse al tribunal que se
aceraban los ganadores de los juegos Olímpicos para recibir los premios y
laureles. Eso es algo emocionante, podemos decir ¡Aleluya!.
La
Palabra de Dios habla de recompensa, no sólo en esta vida, Siembre amor,
armonía, y segará la felicidad de hijos que siembran amor y armonía.
Siembre confianza en Dios y siegue la paz y la serenidad. Siembre una
sonrisa y segará varias en cambio. Comprendamos que la vida abundante que
Cristo vino a darnos en esta vida presente rebosa de galardones.
¿Quién
le ha dado primero a Dios, para que luego le pague? (Rom.11. 35)
“¡Miren
que vengo pronto!. Traigo conmigo mi recompensa, y le pagaré a cada uno
según lo que haya hecho” (Apo. 22:12).
“
El que siembra y el que riega están al mismo nivel, aunque cada uno será
recompensado según su propio trabajo, Si lo que alguien ha construido
permanece, recibirá su recompensa” (1 Co. 3. 8, 14)
“En
realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se
acerca a Dios tiene que creer que Él existe y que recompensa a quienes
los buscan. (He. 11. 6 )
.
¿
Me podrá hacer rico la fe?. La
respuesta es SÍ. Le hará la persona más rica de la comunidad; rico en
amor, en fe, y en madurez.. Hay versículo que se usa en la Biblia para
apuntar solo la economía “ Den, y se les dará: se les echará en el
regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante.
Porque con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes”.
(Lu. 6. 38).
¿Realmente
usted cómo creyente puede decir que este versículo se relaciona
solamente con lo económico?.
Termino
con una ilustración; Un niñito, sentado al lado de sus padres en la
iglesia. Cuando pasó el plato de la ofrenda, metió la mano en los
bolsillos donde tenia, su navaja, sus bolitas de jugar y otras misceláneas,
saco una moneda de a cinco centavos y la echó en el plato de la ofrenda.
Un rato después se inclinó a su mamá... “¡ Madre acabo de comprar
cinco centavos de Dios!. Muy bien.
Toda
comparación con algunos predicadores de la prosperidad es pura
coincidencia. Dad y se os dará. Pero por favor hacedlo como siervo
y no como especulador.
(Las
citas bíblicas son de la Nueva Versión Internacional)
Junio
16 2003.
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