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¿Libres? Pero, Cuidado Con El Libertinaje

Por Ramón R. Herrera

 «El problema es que se han infiltrado entre ustedes ciertos individuos que desde hace mucho tiempo han estado señalados para condenación. Son impíos que cambian en libertinaje la gracia de nuestro Dios y niegan a Jesucristo, nuestro único Soberano y Señor». (Judas 24)

He leído mucho acerca de la esclavitud, en Estados Unidos, he visto Obras de Teatro, he visto Películas, y algunos documentales de la Televisión en que la esclavitud es recreada con toda su crueldad. No hay nada más horrible e injusto, que tener ciudadanos libres, que la misma vez son propietarios de esclavos. En este país se necesitó una guerra civil para romper ese yugo. Fue necesario un presidente valiente, inteligente, que se pusiera en la brecha, para después ser malinterpretado, insultado y finalmente asesinado. A comienzo del segundo período de la Presidencia de Abraham Lincoln, en1865, apenas un una semanaza antes de que fuera asesinado, habló acerca de cómo ambos partidos desaprobaban la guerra civil, sin embargo la guerra se había desatado. Y continuó diciendo entra otras cosas. “Ninguno de los grupos pensaba que la guerra alcanzaría la magnitud y la duración que ya ha alcanzados…Todos esperaban un triunfo fácil...  Ambos partidos leen la misma Biblia, en invocan su ayuda en contra del otro. En ese momento, la voz del presidente se quebró dejando traslucir sus emociones. Habló acerca de lo extraño que resultaba que “cualquier ser humano se atreviera a pedirle a un Dios Justo que lo ayudara a obtener el pan de cada día con el sudor de la frente de otros hombres y mujeres”(1)

   Finalmente se abolió la esclavitud. Fue entonces que los esclavos negros en todo el país fueron legalmente declarados libres. Esta es una mancha que el país  aun sigue pagando por ella, porque la semilla del racismo continúa viva para nuestra vergüenza. Pero sucedió algo que algunos nunca imaginaron. La mayoría de los esclavos siguieron viviendo como esclavos. Esto fue una gran tragedia, se había desatado una guerra civil, había sido asesinado un presidente. Se había firmado una ley que modificaba la constitución. Hombres, mujeres y niños que antes eran esclavos ahora eran legalmente libres. Pero, muchos de ellos seguían siendo esclavos.

   Si esto les trágico, puedo decirles que hay algo más triste todavía. Esto se refiere a los creyentes que hoy día viven como esclavos. A pesar que nuestro gran libertador Jesucristo pagó el precio más grande para abolir la esclavitud de una vez por todas. La gran mayoría de los creyentes se comportan como esclavos. La mayoría prefiere las comodidades de la esclavitud antes de los peligros de la libertad. Y a nuestro opresor le encanta que sea así.

   Tenemos algunas advertencias para las personas libres. Hay un principio básico entretejido en las palabras del apóstol Pablo.

Romanos 6.16

« ¿Acaso no saben ustedes que, cuando se entregan a alguien para obedecerlo, son esclavos de aquel a quien obedecen? Claro que lo son, ya sea del pecado que lleva a la muerte, o de la obediencia que lleva a la justicia»

   Podemos resumir en una sola frase esta enseñanza del apóstol Pablo. De la manera en que vivimos dependerá el amo que elegimos. Al someternos a aun amo, solo tenemos dos alternativas; del pecado para muerte o de la obediencia para justicia. Es obvio que ante de conocer a Jesucristo, no teníamos otra opción. El pecado era el único camino que teníamos por delante. Y toda nuestra vida estaba marcada por la maldad. Pero, una vez que encontramos a Jesucristo, quien murió en la cruz, le entregamos a Él, el derecho de manejar nuestras vidas. Pero una buena noticia. Es que no tenemos que pecar de manera constante. La gracia nos ha liberado para obedecer a Jesucristo.

Romanos 6.17-18

«Pero gracias a Dios que, aunque antes eran esclavos del pecado, ya se han sometido de corazón a la enseñanza que les fue transmitida. En efecto, habiendo sido liberados del pecado, ahora son ustedes esclavos de la justicia»

   Esta es una verdad gloriosa. Si elegimos la justicia disfrutaremos de un estilo de vida caracterizado por las bendiciones de Dios, con estabilidad y fortaleza. La gracia nunca significa para que estemos libres para vivir como queramos, sin tomar en cuenta las consecuencias. La gracia no significa que Dios me da su aprobación sin importar que yo haga con mi vida. La gracia no significa que estoy libre para seguir la santidad o la desobediencia. Si elijo esta última, debo aceptar la disciplina de Dios, y esto significa, angustia mental, conciencia culpable, ofensas y heridas a otros miembros de la comunidad de creyentes, y disciplina, castigo y azote, hasta muerte prematura.

Colosenses 1.10-12

«…Para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto de toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Así perseverarán con paciencia en toda situación, dando gracias con alegría al Padre. Él los  ha facultado para participar de la herencia de los santos en el reino de la luz»

   Antes de ser creyentes por la fe en Jesucristo no podíamos agradar a Dios. Ahora  que la cruz arroja su sombra sobre nuestras vidas y que la sangre de Jesucristo nos ha limpiado de todo pecado. Estamos libres para agradar a Dios. No tenemos la obligación de hacerlo. Y cuando no lo hacemos podemos quedar atrapados en las redes de nuestro pecado. Somos libres en Jesucristo pero tenemos que cuidarnos del libertinaje en que viven otros que asumen que todo se puede hacer ya que somos salvos para siempre. El que tiene verdaderamente esta realidad en su vida vive para agradar a Dios sobre todas las cosas.

Efesios 2.8-10

«Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras para se jacte. Porque somos hechura de Dios, creados EN  Jesucristo para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica»

   Nunca, pero nunca, se esconda detrás de la gracia de Dios para cubrir un acto de desobediencia, como hacen algunas personas, que descaradamente hasta por radio y televisión lo enseñan y si, lo enseñan es porque lo practican. Para estos predicadores de gracia barata nada es pecado, y eso es contrario a la enseñanza de la Biblia. Durante mi vida como creyente he oído observado abusar de la gracia de esta y otras maneras. Como su hermano en la fe, le puedo advertir el daño que le hará cometer una mala elección.

Romanos 6.19-23

« Hablo en términos humanos, por las limitaciones de su naturaleza humana. Antes ofrecían ustedes los miembros de su cuerpo para servir a la impureza, que lleva más y más a la maldad: ofrézcanlos ahora para servir a la justicia que lleva a la santidad. Cuando ustedes eran esclavos del pecado, estaban libres del dominio del dominio de la justicia. ¿Qué fruto cosechaban entonces? ¡Cosas que ahora los avergüenzan y que conducen a la muerte! Pero ahora que han sido liberados del pecado y se han puesto al servicio de Dios, cosechan la santidad que conduce a vida eterna. Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor»

   Este pasaje nos enseña a tener un estado mental de la gracia. Y descubrimos, que necesitamos un amo. Jesucristo es el amo ideal que podemos elegir. Es imposible andar bien si no tenemos una autoridad encima de nosotros. Es responder bien a las presiones de la vida cotidiana ni a las tentaciones, si actuamos por cuenta propia. Dios no nos creo para que viviéramos vidas solitarias y aisladas, sin el control de un amo.

   Hay por lo menos dos enseñanzas en este pasaje. Primero este pasaje nos enseña a hacer la elección correcta, segundo, nos está diciendo que centremos nuestra atención en los beneficios de nuestro actual estado de gracia. Porque por la gracia de Dios estamos libres de la opresión del pecado. Porque por la gracia de Dios somos siervos de Dios y por la gracia de Dios voy a recibir una serie de beneficios. Estos beneficios son un proceso extraordinario de crecimiento y madurez. Un estado de vida libre de culpa y finalmente la bendición de la vida eterna. ¿Qué alternativa nos queda? Un estilo de vida pecaminoso que conduce a una paga de muerte. Llevándonos a la ruptura instantánea de la comunión con Dios. Perdemos innumerables bendiciones. Conciencia culpable, descubrir que hemos heridos a otras personas, a causa de nuestra actitud. Perdemos la integridad personal. Se detiene repentinamente nuestro crecimiento espiritual. La deshonra de nuestra familia y del nombre de Jesucristo, y sobre todo se afecta el testimonio de nuestra iglesia local. Tengamos presentes las palabras de Judas 24 con las que comenzamos este estudio

1. Abraham Lincoln, en el discurso inaugural de su segundo período presidencial, 4 de marzo de 1865.

  

(Texto bíblico tomado de la Santa Biblia Nueva Versión Internacional.)

 

Terminado 10/9/05 

 

Sola Gratia, Sola Fide, Solus Christus, Sola Scriptura, Soli Deo Gloria

 

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Rev. Ramón Herrera
Pastor-Maestro

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