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Panorama de la Predestinación en el Nuevo Testamento

Por Ramón R. Herrera

 

   Martín Lutero dijo lo siguiente sobre el tema en su comentario  sobre el  libro de Romanos: “Todas las cosas, sean lo que fueren, proceden y dependen de la determinación divina; mediante la cual fue preordinado quien habría de recibir la palabra de vida, y quien habría de rechazarla; quien habría de ser libertado de sus pecados, y quien habría de ser endurecido en ellos; quie habría de ser justificado, y quien habría de ser condenado”.

   Juan Calvino, el más brillante teólogo de la Reforma, se expresó de esta manera sobre la predestinación “Llamamos predestinación al eterno decreto de Dios, por el que ha determinado lo que quiere hacer de cada uno de los hombres. Porque El no los crea a todos con el mismo destino, sino que ordena a unos para vida eterna, y a otros para la condenación perpetúa. Por tanto, según el fin para el cual el hombre es creado, decimos que está predestinado a vida o muerte”

  (Institución, libro III, Cap. XXI, Sec. 5.)

 

(1)

 

   Hechos 4.27,28  “Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato con lo gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinando que sucediera”.

 

   Efesios 1.5  “En amor habiéndonos predestinado par ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad”.

 

   Efesios 1.11 “En El asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al  propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad”.

 

   Romanos 8. 29, 30;  “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que el sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a  los que predestinó, a estos también llamó; a los que llamó, a estos también justificó; ya los que justificó a estos también glorificó”.

   Otros textos: 1 Corintios 2.7; Hechos 2.23; 13.48; Efesios 2.10; Romanos 9.23.

 

(2)

 

   Es totalmente inconcebible que el Dios de infinita sabiduría y poder creara un mundo sin un plan definido. Y por consiguiente ya que Dios es infinito, su plan debe abarcar cada detalle de la existencia de ese mundo. Aun el ser humano, quien solo es una criatura de muy corta vida, y que esta sujeto a cometer infinidad de errores, desarrolla un plan antes de actuar, y se considera un necio al que actúa sin propósito o diseño’

   Por ejemplo, el arquitecto, antes de comenzar la construcción de un edificio, ha sus dibujos y traza sus planes, hasta los más minuciosos detalles; en su mete el edificio se halla terminado mucho antes de colocar la primera piedra. Y esto también sucede con el abogado, el agricultor, y con todo ser racional e inteligente.

    Si esta es la realidad con relación al ser humano, mucho más lo será con relación a Dios. Un mundo sin decretos, sería irracional y espantoso, tal como un tren que marchara en la oscuridad sin freno y un faro delantero y sin maquinista.

   En la infinita sabiduría del Dios, cada evento acontece precisamente en el lugar que le corresponde en el desarrollo de su plan eterno, nada por pequeño que parezca ocurre por casualidad o sin su orden no importa cuán pequeña o cuán extraña sea.

Efesios 3.11 “…conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús, nuestro Señor. La crucifixión de Cristo, que sin lugar a duda fue el crimen más vil en la historia de la humanidad, tuvo su lugar preciso y necesario en el plan de Dios el Padre.

 

   Hechos 2.23 “…a este, entregado por de determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis por manos de inicuos, crucificándolo”.

 

   Hechos 4.28  “…para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera”.

  

   Efesios 3.11 “…conforme al propósito eterno que hizo en cristo Jesús, nuestro Señor,”

 

  2 Timoteo 1.9 “El nos salvó y llamó con un llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,”

 

   Podemos concluir que si la crucifixión de Cristo, es decir, su ofrecimiento personal como sacrificio por el pecado, es parte de un plan, entonces la caída de Adán, así como los demás pecados que hicieron que dicho sacrificio fuese necesario también son parte del plan, no importa cuan indeseable y trágicos sean.

 

(3)

 

   Mateo 25. 34 “Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde antes de la fundación del mundo”.

 

   2 Tesalonicenses 2.13 “Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad”.

 

   1 Pedro 1.20 (Cristo) quien (como sacrificio por el pecado) ya estaba destinado desde antes de la fundación del mundo”.

 

   Hechos 15.18: “Dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos”.

 

(4)

 

   Juan 6.64; “Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quien le había de entregar”.

   Mateo 18,19: “He aquí  subimos a Jerusalén, el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte; y le entregarán a los gentiles para que le escarnezcan, le azoten, y le crucifiquen; mas al tercer día resucitará”.

    Juan 19.23, 24: “Cuando los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo. Entonces dijeron entre sí; -No la partamos, sino echemos suerte sobre ella, a ver de quién será. Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura, que dice: -Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes-”.(Salmo 22.18)  (Juan 19.24’ Salmo 69.21; Juan 19.29; Zacarías 12.10’ Juan 19.37; Marcos 14.30; Zacarías 11.12,13;Mateo 27. 9,10 Salmo 34. 19,20 Juan 19.33, 36

 

(5)

 

     Hechos 1.24,26  “Y orando dijeron: Tú Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido…Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías”.

Marcos 14. 30: “Y le dijo Jesús: De cierto te digo que tu (Pedro), hoy, esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces”.

    Lucas 22. 22: “A la verdad del Hijo del Hombre va, según lo que está determinado; pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado!

    Juan 8.20: “Estas palabras hablo Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aun no había llegado su hora.

     Lucas 21. 24: “ Y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan”.

 

(6)

 

    Hechos 3.18: “Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer”.

     Mateo 21.42: “La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo”.

     Romanos 8.28: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.

     Romanos 3.23: “…por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”.

 

(7)

 

    Nuestro Dios, por ser el creador de todo lo que existe, es también, el dueño absoluto y el que dispone de todo lo que creado. El ejerce no sٕlo una influencia general, sino que efectivamente gobierna al mundo creado por El.

    Aun las obras pecaminosas de las personas ocurren sólo porque El las permite. Y puesto que El las permite voluntariamente, todo lo que sucede, inclusive los actos y el destino final de las personas, por consiguiente, todo procede conforma a lo que El ha deseado y a lo que ha propuesto.

      ¿Y rehusaremos creer de Dios puede convertir a un pecador cuando a El le pace? ¿Será que el todopoderoso, el omnipotente soberano del universo no puede cambiar el carácter de las criaturas que El ha creado? El cambió el agua en vino en Caná, y convirtió a Saulo en el camino de Damasco. El hombre leproso dijo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme” y al poder de Su palabra la lepra desapareció.

    De hecho El mismo podría obrar de forma maravillosa en el corazón de cada persona para que nadie se perdiera. Y como el mal existe sólo porque El lo permite, si deseara, podría hacerlo desaparecer del universo.

     Aunque  la soberanía de Dios es universal y absoluta, no es la soberanía de un poder ciego. Al contrario dicha soberanía está unida a su infinita sabiduría, santidad y amor. Y esta doctrina, cuando es bien comprendida, nos trae gran consuelo y seguridad. Podíamos argumentar mucho más sobre esta doctrina pero dejemos que la Biblia hable.

 

   Mateo 28. 18: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”

   Hechos 12.22, 23: “y el pueblo aclamaba gritando: «Voz de un dios, y no de un hombre». Al momento, un ángel del Señor lo hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos”.

     Hechos 5.1-11: También Ananías y Safira cayeron muertos repentinamente cuando mintieron.

     Efesios 1.11: “Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia”.

     Efesios 1.22: “En El  asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad”.

     Romanos 9. 20, 21: “Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?

 

(8)

 

   Las Sagradas Escrituras enseñan de una manera muy clara que todas las cosas fuera de Dios no solo existen sino que continúan en existencia, con todas las propiedades y poderes, debido a la voluntad de Dios. La Biblia nos dice que es “quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (Hebreos 1.3) “ Y El es antes de todas las cosas, y todas las cosas en El subsisten” (Colosenses 1.7) “Porque en El vivimos, y nos movemos y somos” (Hechos 17.28). “Y El es «sobre todos, y por todos, y en todos»” (Efesios 4.6)

    Las leyes de la naturaleza, el curso de la historia, y la condición de cada individuo son atribuidos a través de toda la Biblia a la providencia de Dios. Todas las cosas, así en el cielo como en la tierra, desde el serafín hasta el diminuto átomo, son ordenadas mediante su providencia infalible.

     Es admitido casi sin excepción que Dios determina cuándo, dónde, y bajo qué circunstancia cada persona de nuestra raza habrá de nacer, vivir, y morir; si nacerá varón o hembra, blanco o negro, sabio o necio, y sin lugar a duda Dios no es menos soberano en la distribución de sus favores, ya que El hace lo que desea con lo suyo, etc, etc, etc.

     Algunos son conducidos a la salvación por medio de la fe en Cristo, mientras  que a otros les deja perecer en su incredulidad. Las Sagradas Escrituras y la experiencia cotidiana testifican que Dios da  a algunos lo que niega a otros. Y nos preguntamos por qué El actúa de dicha manera, o por qué no salva a todos, la única contestación válida se encuentra en las palabras de Cristo Jesús, “Si Padre, porque así te agradó” Sólo la doctrina bíblica de la caída y la redención arrojará luz sobre los acontecimientos que vemos a nuestro alrededor.

    A continuación les ofrecemos un resumen de pruebas bíblicas, que demuestran que todos los eventos tienen un lugar y un propósito señalado por Dios y su control providencial.

 

(9)

 

    Mateo 5.45: “…para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos”.

    Hechos 14.17: “…si bien no se dejó a sí mismo sin testimonia, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones”.

 

(10)

 

    Mateo 10.29: “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto?. Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin el permiso de vuestro Padre”.

    Mateo 6.26: “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta”.

 

(11)

 

   Santiago 4.15: “En lugar de lo cual deberías decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello”.1

    Romanos 11.36: “Porque de El, y par El, y para El son todas las cosas. A El sea la gloria por los siglos. Amén”.

    Hechos 18.9-10: “Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad”.

 

(12)

 

    Filipenses 2.13: “…porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”.

    Filipenses 2.19:  “Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado;”

    Hechos 20.22: “Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me  ha de acontecer

(13)”.

 

 

    Hechos 4.27, 28: “Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hecer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera”

     Juan 19.11:  “Respondió Jesús: (Pilato) ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba”.

     Hechos 3. 18: “Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos los profetas, que su Cristo había de padecer”.

    Romanos 8.28: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a sus propósitos son llamados”.

 

(14)

 

    Las cosas que Dios prevee, por la misma naturaleza del caso, es tan inalterable y segura como lo que El preordena; por lo tanto, si su preordinación es inconsistente con la libertad moral de la persona, su presciencia también lo es. La preordinación asegura todos los acontecimientos, futuros  mientras que la previsión de las cosas futuras presupone su certeza.

     Realmente los acontecimientos futuros son conocidos de antemano por Dios, jamás podrán ocurrir de manera contraria  a como El había previsto que ocurrirían. Si el curso de los acontecimientos futuros es conocido de antemano, la historia seguiría dicho curso de manera tan cierta como una locomotora sigue las vías de un determinado punto a otro.

    Hechos 15.8: “Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo, lo mismo que a nosotros”.

    Hebreos 4.13: “Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuanta”.

    Romanos 11.36: “Porque de El y por El, y para El, son todas las cosas:.

 

(15)

 

     Debemos enfrentarnos al problema de esta difícil situación; sobre la soberanía de Dios y la libertad moral de las personas. No consiste en negar la una y la otra sino más bien es una reconciliación que reconozca la realidad de ambas, pero que dé la preeminencia a la soberanía de Dios conforme a la infinita exaltación del Creador sobre la criatura pecadora.

    Por su parte, Dios ha decretado que los seres humanos retendrán su libertad su libertad moral bajo Su soberanía. Sin embargo, Dios no nos ha dado una explicación formal de estas cosas, y nuestro entendimiento humano limitado no es capaz de resolver completamente el problema.

    Nadie puede negar el hecho de que las personas están esclavizadas  por el pecado y espontáneamente sigue a Satanás. El individuo no posee habilidad o incentivo alguno para seguir a Dios. Por tanto nos preguntamos, ¿merece llamársele a esto libre albedrío?. Obviamente no. Voluntad propia, en vez de voluntad libre, sería el término más apropiado para describir la condición de las personas desde la caída.

     Si la teoría del libre albedrío fuese cierta entonces existiría la posibilidad del arrepentimiento después de la muerte, ya que es razonable pensar que al menos algunos perdidos, al experimentar los tormentos del infierno, reconocieran sus errores y se tornaran a Dios, ya que los estado de los perdidos son igualmente permanentes.

   Además si admitimos el libre albedrío en el sentido de que la determinación absoluta de los eventos está en manos de las personas, sería mejor deletrear el término libre albedrío con la L mayúscula y A mayúscula ya que en este caso el hombre ha llegado a ser como Dios-una causa primaria, una fuente original de acción-y tendríamos tantos semidioses como libres albedríos. A menos que optemos por rechazar la soberanía de Dios.

    Romanos 9.17: “Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra”

    Hechos: 2.23 “A este, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis  y matasteis por manos de inicuos, crucificándole”

     Hechos 13. 25, 28,: “Porque todos los habitantes de Jerusalén  y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo, las cumplieron al condenarle. Y sin hallar en El causa digna de muerte, pidieron a Pilato que le matase. Y habiendo cumplido todas las cosas que de El estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron  en el sepulcro” 

     Hechos 3.1: “Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su cristo había de padecer”.

 

(16)

 

    Si Dios ha preordinado todos los eventos que ocurren es este mundo, entonces El debe ser, por lógica, el autor del pecado. No podemos negar que el existencia del pecado en un mundo bajo el control de un Dios infinito en sabiduría, poder, santidad y justicia es realmente un misterio inescrutable  que realmente no podemos explicar completamente en nuestro estado presente de conocimiento.

    El pecado nunca puede ser explicado por la razón porque es esencialmente  irrazonable. Aunque no nos toca explicar cómo Dios en su consejo secreto gobierna y controla los actos pecaminosos de las personas, pero, si debemos saber que en todo lo que El hace jamás se desvía de su perfecta justicia.

     Debemos observar como una realidad que el motivo de Dios al permitir el pecado y el motivo de la humanidad al cometerlo son radicalmente distintos. En las Escrituras encontramos numerosos ejemplos de actos pecaminosos que fueron permitidos y luego controlados. Consideremos algunos de estos actos en el Nuevo Testamento.

      La muerte de Lázaro, desde el punto de vista humano de María y Marta y aquellos que hicieron lutos por él, fue una gran desgracia; pero del punto de vista de Dios la enfermedad “no fue para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella” (Juan 11,4). La muerte de Pedro (aparentemente por crucifixión) fue con  el fin de que glorificase a Dios (Juan 21.19). Dios a veces entrega a alguna persona a Satanás por un tiempo, a fin de que sus sufrimientos  corporales y mentales le conduzcan a la salvación (1 Corintios 5.5). Cuando Pablo vio que su “aguijón de la carne” venía de Dios, y que era un “mensajero de Satanás par abofetearle” a fin de que “no se enalteciese sobremanera”, lo acepto con las palabras, “de buena gana me gloriaré más bien de mis debilidades, para que repose sobre mi el poder de Cristo” (2 Corintios 12.7-10).

    La caída de Adán y a través de él la caída de la raza humana no fue fortuita ni accidental, sino que fue decretada en  los consejos secretos de Dios. También se nos dice que Cristo fue “destinado (como sacrificio por el pecado) desde antes de la fundación del mundo “…ya destinado desde antes de la función del mundo” (1 Pedro 1.21). Pablo habló del “propósito eterno” que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor”. (Efesios 3.11). El escritor de Hebreos  hace referencia a “la sangre del pacto eterno” (Hebreos 13.20).

   Dado que el plan de redención se originó en la eternidad, el plan de permitir que el hombre y la mujer cayeran en pecado, del cual habrían de ser redimidos, también se remonta hasta la eternidad..La razón de la caída se encuentra en el hecho de que “Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos” (Romanos 11.32) , y nuevamente, “Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en dios que resucita los muertos: (2 Corintios 1.9). Por razones sabias, a Dios le plació permitir a nuestros primeros padres ser tentados y caer, y luego vencer el pecado de ellos para su propia gloria. El permitir y controlar el pecado, sin embargo, no hace a Dios autor del pecado. Tal parece que dios ha permitido la caída a fin de demostrar lo que el libre albedrío habría de hacer; y luego, ejerciendo su control sobre el pecado demostró lo que las bendiciones de su gracia y los jucios de su justicia pueden hacer.

 

(17)

 

    Es una falacia que la doctrina de la predestinación quita todos los motivos para el esfuerzo humano. Aun aquellos que aceptan las afirmaciones de la Escritura de que Dios “hace todas las cosas según el designio de su voluntad”, y afirmaciones similares en el sentido de que control providencial de Dios abarca todos los eventos de su vida, conocen que esto no interfiera en lo más mínimo con su libertad personal. Permítanos preguntar: ¿Acaso los que presentan estas y otras objeciones permiten que su creencia en la soberanía de Dios determine su conducta en los asuntos temporales? ¿Rehúsan, acaso, alimento cuando tiene hambre, o medicinas cuando están enfermos, porque Dios ha determinado la hora y manera en que han de morir? ¿Acaso hacen caso omiso de los medios usuales de adquirir riquezas o distinción porque Dios da riquezas y honor a quien le place?

 

El la historia del hombre paralítico que fue traído a Jesús y escucho las palabras “Levántate y anda”, hubiera respondido “¡No puedo; soy paralítico!”. De haber hecho esto, hubiera muerto paralítico. Pero reconociendo su incapacidad y depositando su confianza en El que le ordenó levantarse, obedeció y fue sanado.

 

Ya que los eventos del  futuro están vedados y son desconocidos por los seres humanos, debiéramos ser tan diligentes en nuestras labores  y tan  asiduos en el cumplimiento de nuestros deberes como si nada hubiese sido decretado de antemano, de tal manera que debiéramos orar como si todo dependiera de Dios y trabajar como si todo dependiera de nosotros mismos. En Hechos 23.11 dice: “A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: «Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma». Hechos 25.10,11: “Pablo dijo: Ante el tribunal de Cesar estoy, donde debo ser juzgado…” 27.23, 24 “ …esta noche  ha estado conmigo el ángel de Dios de quien soy y a quien sirvo, y me ha dicho; «Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante Cesar; además Dios te ha concedido todos los que navegan contigo». El decreto de Dios  fue que todos los tripulantes del barco habían de salvarse, pero dicho decreto incluía la libre y valiente y capaz actividad por parte de los marineros. El efecto práctico de la doctrina ha sido, pues, el conducir a los hombres a frecuente y ferviente oración, sabiendo que sus tiempos están en las manos de Dios y que cada evento de sus vidas es ordenado por Dios

 

(18).

 

Uno que “hace acepción de persona”, es uno que, actuando como juez, no trata a aquellos que vienen ante él conforme a su carácter, sino que niega a unos lo que justamente les pertenece y da a otros lo no es justamente de ellos, es gobernado por prejuicio y por motivos siniestros, y no por la justicia y la ley. La Palabra de Dios niega que Dios haga acepción de personas en ese sentido; y si  la doctrina de la predestinación presenta a Dios actuando de ese modo, tendremos que admitir que Dios es injusto. Hechos 10 34, 35 dice: “Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: «En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación que se agrada del que lo tema y hace justicia. Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; este es Señor de todos.

Es de todos conocidos que a través de toda su historia los judíos creyeron que como pueblo eran objeto exclusivo del favor de Dios. Si leemos cuidadosamente Hechos 10.1 a 11.8 nos revelará cuán revolucionaria era la idea de que el evangelio habría de ser predicado a los gentiles también.

Romanos 2.10, 11 dice” “Pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; porque para Dios no hay acepción de personas” Gálatas 3.28, 29 “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente descendientes de Abraham sois, y herederos según la promesa” En Efesios 6.5,9 se les ordena a los esclavos y amos a tratarse con justicia; porque Dios, quien es Amo de ambos, no hace acepción de personas. Colosenses 3.25: “Pero el que actúa con injusticia recibirá la injusticia que haya cometido, porque no hay acepción de personas”

Es evidente que Dios en su gobierno providencial del mundo no confiere los mismos o iguales favores a todas las personas. Esas disparidades son muy evidentes para ser negadas. Las experiencias de la vida cotidiana nos demuestran, que existe una gran variedad en la distribución de los favores divinos como dice 1 Corintios 12 11: “Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como El quiere”

Es muy interesante lo que Calvino dice en Lecturas del calvinismo “El Señor puede otorgar su gracia a quien quiera, porque El es misericordioso y, sin embargo, puede no darla a todos porque El es juez justo; puede manifestar su gracia dando a unos lo que nunca merecen o manifestar el demérito de todos no extendiendo su gracia a todos” Romanos 9.12 “…cuando Dios le dijo a Rebeca: «El mayor servirá al menor», (13) Como está escrito: «A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí».

La objeción de que la doctrina de la predestinación presenta a Dios como parcial, les contestaremos. Es muy cierto. Pero, a la misma vez afirmamos que no lo presenta como injustamente parcial.

 

(19)

 

Desafortunadamente se oye a menudo, que la objeción a esta doctrina, que estimula a las personas a ser descuidadas e indiferentes en su conducta moral y en su crecimiento en la gracia, debido a que su bienaventuranza eterna ya está asegurada. Esta objeción va dirigida principalmente en contra de las doctrinas de al elección y la perseverancia de los creyentes.

Esta objeción, sin embargo, al igual que la que dice que esta doctrina sirve de obstáculo al esfuerzo humano, queda totalmente refutada por el gran principio que sostenemos y que enseñamos, es decir, que tanto los medios como los fines están preordinados.

Romanos 8.29 nos dice: “A los que antes conoció, también los predestinó para que fueran hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos”

2 Tesalonicenses 2.13: “Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que nos haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe de la verdad”.

Hechos13.48 “Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna”.

Romanos 9.11: “No habían aun nacido, ni habían aun bien ni mal (para con el propósito de Dios conforme a la elección permaneciera, no por obras sino por el que llama”.

 

(20)

 

No hay duda de que el evangelio es ofrecido a “muchos” que no lo aceptarán y que por razones subjetivas no pueden aceptarlo, ello es, no optante, ofrecido sinceramente a todas las personas por igual. Algunos admiten que Dios conoce de antemano quien aceptará y quien rechazará el mensaje; sin embargo, saben que están en mandato divino de predicar a todos las personas, y no sienten por eso que estén actuando con falta de sinceridad al hacerlo/

Un ejemplo de esto se encuentra en Mateo 23.33, 34: “¡Serpientes, generación de de víboras! ¿cómo escaparéis de la condenación del infierno? Por tanto, yo os envió profetas y sabios y escribas; de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis y perseguiréis de ciudad en ciudad” Este pasaje enseña claramente que Dios hace aquello que algunos dicen que no debe hacer. Por tanto, la objeción ahora bajo consideración ha surgido no debido a una enseñanza calvinista errónea del plan divino, sino debido a premisas equivocadas de armíñanos.

No es menos cierto que aun los elegido tienen que escuchar antes de que puedan creer y aceptar Romanos 11.13-15 nos lo enseña: “La Escritura dice: «Todo aquel que en El cree, no será defraudado, porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que invocan; ya que todos aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo.¿Cómo, pues, invocarán a aquel  en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?

Si usted es un lector atento, notará sin embargo, que las invitaciones no son generales, sino que van dirigidas  a los “fatigados” a los “sedientos”, a los “que tiene  hambre”, a “los que quieran” , a los que están “trabajados y cargados”, y no a los que están inconscientes de toda necesidad y que están renuentes a ser reformados.

Así concluimos este estudio sobre la predestinación en el Nuevo Testamento, no podemos decir que hemos cubierto todo el tema, pero hemos logrado conocer que esta doctrina es totalmente bíblica porque está en toda Biblia, y no sólo en la enseñazas del Apóstol Pablo.

 

Sola Gratia, Sola Fide, Solus Christus, Sola Scriptura, Soli Deo Gloria

 

Ministerio
"En Línea con la Palabra"

Rev. Ramón Herrera
Pastor-Maestro

Miami, Florida USA   E-Mail: informes@enlineaconlapalabra.com