PROMESA
CUMPLIDA
Versión de Ramón R. Herrera

Este estudio del Nuevo
Testamento, no pretende ser cronológico;
Más bien nos ocuparemos
de aquellos hechos destacados en la vida de nuestro
Señor Jesucristo; así
como en la vida de los apóstoles.

Después
de considerar, las fuentes de información que tenemos, fijaremos la
atención en el ministerio de las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo.
No nos preocuparemos por una ordenación detallada de cada uno de los
episodios de su vida, sino del significado de esos acontecimientos.
Estudiaremos
su nacimiento en estrecha relación con nuestra confesión de que es a la
vez, Dios
y hombre, o sea la encarnación de Dios. Este estudio esta concebido para
mejorar nuestra visión de la Biblia y la percepción de su unidad básica,
tanto del Antiguo Testamento como en el Nuevo y cómo Cristo es el
cumplimiento de la profecía y la ley.
La
formación del Antiguo Testamento tomó alrededor de unos mil años.
Mientras el Nuevo Testamento se completó en poco más de un siglo. De
igual manera que el Antiguo, el Nuevo Testamento también se originó en
circunstancias inmediatas que afectaban al pueblo de Dios. Es muy probable
que ninguna de sus partes del Nuevo Testamento
haya sido escrita antes de la resurrección y ascensión de
Jesucristo. Más tarde, con el establecimiento congregaciones cristianas,
que estaban lejos unas de otra, se hizo necesario encontrar una forma de
mantener el contacto unas con las otras, a la vez se hizo necesario hallar
la manera de tener una forma de contacto entre las nuevas misiones y los
fundadores, que fueron los apóstoles.
Al
mismo tiempo el pueblo de Dios tuvo la necesidad ce contar con un relato
digno de crédito de aquellos acontecimientos que pararon en la vida y las
enseñanzas de Jesucristo, junto a una crónica de la vida del pueblo de
Dios, en este caso la Iglesia, y así ilustrar el poder del evangelio.
La
fijación de la fecha de cada sección del NT siempre ha sido una parte
muy necesaria para poder estudiarlas, si bien ha provocado más
discusiones que conclusiones acertadas. La inmensa mayoría de los
expertos de la Biblia suponen que las epístolas de Pablo fueron los
primeros escritos, desde el punto de vista cronológico, comenzando a
mediados del siglo I. Otra sugerencia es que el Evangelio de Marcos
fue el primero de los Evangelios, y que Mateo y Lucas se valieron
de él. Y que Juan sería el último de los Evangelios de acuerdo al orden
cronológico, A fines del siglo I ya se había terminado la redacción del
NT, con la posible excepción de Judas, 2
de Pedro y las cartas de a Tito y Timoteo. Independientemente de
sus fechas de origen, en
natural que los Evangelios ocupen el primer lugar en el NT; ya que
relatan los comienzos del movimiento cristiano.
El
motivo de los cuatro Evangelios nos resulta evidente, ya que cada autor se
enfocó en las necesidades de un grupo distinto de individuos. Varias
alusiones de la historia antigua nos dicen que Marcos preservó la
predicación de de Pedro a los romanos. Mateo se valió de un enfoque
atrayente para los judíos. Cuando Lucas escribió, tuvo en cuanta a un
amigo que tenía un concepto griego de la vida. La tradición más antigua
relaciona a Juan con el pueblo de Asia Menor.
UN
PROPOSITO COMUN
Es
importante destacar, que cada uno de los autores de los evangelios escribió
para un público diferente, es obvio que todos tuvieron un objetivo común;
mostrar que Jesús era Dios y hombre a la vez. Mientras Juan incluyó
discursos sobre la relación de Jesús con su Padre. Marcos se basó ante
todo en los milagros de Jesús. Mateo y Lucas comenzaron sus relatos
describiendo el nacimiento, con el propósito de indicar la naturaleza
divina del hijo de María. Así como la mayoría de los grandes hombres de
la historia, Jesús no se hizo famoso basado en las circunstancias de su
nacimiento. Tenía treinta años cuando Juan el Bautista pronuncio sus
primeras palabras diciendo “He ahí el Cordero de Dios que quita el
pecado del mundo” Es notorio que las palabras y obras de Jesús
atrajeron a multitudes, solo unos pocos le prometieron seriamente
obediencia. Antes de su ascensión, no eran muchos los que realmente se
consagraron a El completamente.
Las
historias que vinculan al nacimiento de Jesús tendían a proclamar que
había nacido un hijo de Dios. Por otro lado decían que el niño era hijo
de hombre. En casi cada párrafo
había tanto de la debilidad humana, así como de la gloria divina.
La joven pareja de José y María tuvo que escoger entre es deseo de
permanecer juntos y el decreto de un gobernante cruel y despiadado. Antes
de separarse de su esposo, a punto de ser madre, arriesgo, casi
despreocupadamente, el duro viaje hasta Belén. Como nadie quería darle
albergue a una mujer embarazada, la joven pareja se vio obligada a buscar
refugio en el establo de una posada del pueblo. Así fue como el establo
se convirtió en una sala de parto, así como en la actualidad, las cuevas
y las cocinas y salas, calles, automóviles, siguen sirviendo en salas de
partos a los muchos pobres que viven en grandes ciudades de nuestro mundo,
para vergüenza de muchos gobernantes. Es posible que las persecuciones y
la dura vida cotidiana ayudaron a oscurecer el pasado; a medida que el niño
crecía y aprendía el oficio el oficio de su padre en poblado de Nazaret.
LA
GRAN DUALIDAD
Está
es la forma tradicional en que la iglesia confiesa a Cristo “Verdadero
Dios…Verdadero hombre” La
frase está acorde con todo el mensaje de Biblia. Muy a pesar de la
miseria y el pecado que veían a su alrededor, los autores bíblicos se
negaron rotundamente a eliminar la humanidad como cosa despreciable.
Igualmente reconocían que el hombre no había sido creado para poder
obrar totalmente por su propia cuenta. Y que jamás llegaría
por sus propios méritos a ser lo que Dios quería que fuera. En
Jesús se cumplieron los propósitos de Dios; el hombre y Dios se
fundieron en una sola persona. Realmente, hacía falta una nueva humanidad.
San Pablo y Juan hayan sido los que lo expresaron de una manera clara. El
apóstol Pablo conocía muy bien la historia del Génesis. Remontándose
al origen de toda la raza humana hasta Adán, Pablo describe al hombre;
presentado que Adán vive en cada hombre, y que se le puede distinguir en
el pecado y la muerte de todo ser humano (Romanos 5:12-14). Cristo
compartió esta condenación. Sufrió al morir en la cruz, sino que también
al aceptar la suerte de la humanidad
(Galatas
4:4). Al vivir Dios en un hombre, este lograba dominar el pecado y
la muerte que antes no había conocido. De esta manera Pablo descubrió un
nuevo fundamento para la vida
en la gracia y la misericordia de Dios, que había
habría traído a Cristo al mundo. Encontró nuevas fuerzas para
vivir en el Espíritu de Cristo; también encontró una nueva liberación
en el conocimiento de que el “antiguo yo” que compartíamos con Adán
estaba destinado a morir, y que la nueva vida sólo dependía del
nacimiento
de “un yo” que
viviera por medio de la fe en Cristo, Similarmente en el evangelio
de Juan
comienza haciendo alusión al poder creador de Cristo, de tal manera como
si Dios rehiciera su obra (Juan 1:1-5)
“ELIAS
PROMETIDO”
Entre
las profecías que parecen en el AT, figuraban algunas que nos describen cómo
sería la llegada de Dios a Israel. Malaquías
nos presenta un mensajero especial que vendría a purificar al
pueblo. Marcos cita ambas profecías con el propósito de presentar a Juan
el Bautista. Si bien Marcos sólo nos brinda una exposición breve del
Bautista que exigía el arrepentimiento, bautizaba a aquellos que respondían
a su mensaje. Su anuncio de un juicio venidero, sazonado por sus críticas
a los líderes religiosos, así como sus diversas amonestaciones figuran
en los evangelios de Mateo y Lucas.
El
fogoso mensajero predicó en el desierto, cerca de la desembocadura del río
Jordán, un territorio vinculado con el profeta Elías, el poderoso
predicador. Es posible que la vestimenta de piel de camello que usaba Juan
haya tenido por modelo la ropa de Elías, La significación de estos
hechos, se centraba en la creencia popular de que Elías regresaría como
señal de la llegada del Mesías. Su llamado al arrepentimiento era una
evocación del tema central de los escritos proféticos que los judíos
escuchaban en los oficios religiosos principalmente en las sinagogas. Jesús
caracterizó a Juan como el último portavoz del AT (Mateo 11:1-19)
EL
LLAMAMIENTO DE JESUS
Los
padres de Juan eran personas ancianas cundo él nació; se especula que
quedó huérfano en su adolescencia. Hay la posibilidad de fue adoptado
por una comunidad
monástica situada en las márgenes del Mar Muerto. Excavándose
en los predios del monasterio, se descubrieron sus escritos en las
cuevas adyacentes, sabemos que Juan coincidía
al menos en parte con las enseñanzas de Jesús. Pero, no sabemos
nada concreto acerca de él, salvo por relato de los Evangelios. En estos
leemos que Jesús y Juan se encontraron a orillas del Río Jordán, cuando
Jesús le pidió que lo bautizara. Esta gloriosa experiencia constituye un
punto decisivo en la vida de Jesús. Vio que el cielo se abría y el Espíritu
Santo descendía sobre El en forma de paloma. Una voz del cielo pronunció
las memorables palabras del Salmo “Tú eres mi Hijo amado” tan usadas
para describir al rey mesiánico
del futuro. (Lucas 3:22).Mateo reproduce un breve diálogo entre
Jesús y Juan (Mateo 3: 14-15).
Algún
tiempo después de su bautismo Jesús, como todo creyente sincero, comenzó
a prepararse para encarar el destino de su vida. Después del bautismo,
llevado por el Espíritu de Dios, se fue al
desierto de Judea. Allí en las guaridas de los demonios, se
enfrentó con Satanás nuestro gran adversario. Contemplando su llamado
mesiánico recibido en su bautismo, El reconoció por lo menos tres
esperanzas populares: a) el Mesías prepararía un gran banquete para el
pueblo, b) descendería de una torre del Templo para establecer su
autoridad; c) gobernaría a todo el mundo desde Jerusalén. Cada un de
estas ideas tenía raíces en las promesas del AT.
Aquellas
palabras del salmo en el
día de su bautismo se habían grabado en la mente de Jesús y
ahora cedían su lugar a tentadoras ofertas de parte de su enemigo: “si
eres Hijo de Dios…” Los tormentos del hambre en aquella inhóspita
región le recordaron la promesa de un banquete celestial; Y rehusó
la posibilidad
de usar su poder de un “banquete celestial” para su propia
satisfacción y con ello el deseo de acercase a las personas únicamente
sobre la base de sus necesidades físicas. Después recordó la torre del
Templo con la gran oportunidad que brindaba de probar los poderes los
poderes sobrenaturales del Mesías. ¿Acaso no había prometido el Padre
enviar protección de los ángeles? La fe difícilmente resultaba
compatible con el intento de probar las promesas de Dios, y el Mesías no
quiso atraer a una gran multitud de “admiradores” como si fuera un
mago. De una vez por todas, Jesús;
comprendió que el Mesías
jamás podría comprometerse con el mal. Cada una de las de las
decisiones
de Jesús se basaron en pasajes de la ley no eran los reinos del
mundo, sino más
bien una completa devoción a su Padre. “No sólo de pan vivirá
el hombre, más de todo lo que sale de la boca de Jehová. “No tentarás
al Señor tu Dios…A Jehová tu Dios temerás, y al El sólo servirás, y
por su nombre jurarás” (Deuteronomio 8:3; 6:16;13) El agua pura de una
relación de
intimidad con su Padre Celestial lo hizo fuerte para encarar su ministerio,
que estaba ligado al AT.
LA
GRACIA COMO MINISTERIO
Es
evidente que cada uno de los escritores de los evangelios organizó en
forma diferente el material que tenía que ver con el ministerio de Jesús,
por tanto resulta casi imposible tener una cronología exacta. Sin
embargo, debemos tener en cuenta alguno hechos generales. Tal parece que
fue la idea de Marcos, dividir el ministerio de Jesús en dos partes. En
primer lugar describe las obras de Jesús en Galilea después de su
bautismo y el enfrentamiento con Satanás. En segundo lugar se concentra
con los hechos que se produjeron
en Jerusalén durante la Semana Santa. Mateo y Lucas aceptaron este
esquema bíblico, y lo adaptaron a sus propósitos. Mateo lo llevo a cabo
como un plan general dentro del cual agrupó las enseñazas de Jesús en
cinco unidades, de las cuales la más conocida fue el Sermón del Monte.
Por su parte Lucas no repitió el contenido de Marcos 6: 47-8:26. En el
punto en que Jesús abandonó Galilea para emprender su último viaje a
Jerusalén. COE su parte Lucas insertó el relato que se encuentra en los
capítulos 10-18. También Lucas dio a la iglesia algunas de las historias
más hermosas de la Escritura. Éstas contienen las parábola del buen
samaritano, y el hijo pródigo, la historia de la sanidad del mendigo
ciego en las afueras de Jericó. En contraste con el evangelio de Juan,
los llamados sinópticos, siguen por lo tanto un orden muy sencillo,
Galilea, Berea, y Jerusalén.
LAS
“SEÑALES” DE JESUS
El
autor del Evangelio de Juan seleccionó solamente siete “señales” en
las cuales organizo se Evangelio; tampoco utilizó el término “grandes
obras” que utilizó Marcos, ya que éstas le interesaban menos que su
significado. Un hecho importante, fue la alimentación de los cinco mil,
que parecen en los cuatro Evangelios. En el capítulo 6 Juan relata una
extensa conversación de Jesús y la una gran multitud sobre el pan de
vida. El lamenta que las personas quisieran únicamente saciase con pan
negándose a comprender esta señal. Al señalar a beber su sangre y comer
su carne, no es literal, como lo enseña la
Iglesia Católica Romana, pero también esa comida debía
entenderse de acuerdo a su significado espiritual
que se enseña en este versículo de Juan 6:63 “El
espíritu es el
que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he
hablado son espíritu y son vida”
De la misma manera, la sanidad de un ciego proveyó la oportunidad para
analizar la ceguera de aquel hombre con respecto a la obra de Dios en Jesús.
La resurrección de Lázaro sirvió de marco para un discurso sobre
la vida eterna. El apóstol Juan no sólo vio una relación íntima entre
las obras y el mensaje de Jesús, sino también se valió de esas obras
para probar el fructífero ministerio de Jesús que ofrecía sustento,
revelación y sobre todo, poder vivificante.
Tal
parece que las multitudes que llegaban con el propósito de ser sanadas
agobiaban al Maestro; de muy poco servía el ruego de que aquellos sanados
no divulgasen lo que les había acontecido. Cuando Él buscaba la soledad
para orar, las multitudes no lo dejaban en paz. Al predicar en Nazaret,
sus conciudadanos
se quejaban que no había hecho señales como en otras regiones.
Marcos nos dice las razones: “Y
no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sano a unos pocos enfermos,
poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de
ellos. Y recorría las aldeas de alrededor enseñando” (Vs.5,6).
En otra ocasión se negó a dar una señal en el cielo a aquellos que se
pedían. Jesús
se sentía abrumado cuando las gentes se interesaban más en sus
obras que en sus enseñanzas. Cuando los discípulos se alegaron por su
habilidad para sanar, El les dijo:
“Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino
regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos”
(Lucas 10:20). Lucas escribe una historia que termina con una advertencia:”Si
no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno
se levantare de los muertos” (Lucas
16:31). Si prestamos atención a Jesús, los milagros no debían servir
como base para la fe, sino que la fe tenía que ser el fundamento de los
milagros. En este tiempo los milagros de Jesús siguen provocando las
mismas interrogaciones. No podemos negar que los milagros siempre están
envueltos en un manto de misterio, y por esa razón, constituyen pruebas
de poco valor. Tenemos una manera mejor de considerar los milagros de Jesús
consiste en examinarlos en función de lo nos dicen su ministerio de
gracia,
EL
MINISRERIO DE ENSEÑANZA DE JESUS
Es
importante que cuando Jesús comenzó su ministerio de enseñanza, lo hizo
en las sinagogas durante los días de reposo. Estos oficios estaban a
cargo de los jefes de familias que habían organizado la congregación.
Al terminar las plegarias, los salmos y la lectura de la Ley y los
profetas, era una costumbre invitar a un visitante o dignatario a que
tomara la palabra. Jesús tenía la costumbre de adelantarse, leer un
pasaje de algún profeta y luego hacía una cuidadosa explicación, basándose
únicamente en el AT para dar autoridad a sus palabras. También utilizo
las “señales” de Juan como método de enseñanza. Sin embargo, el
contenido de su mensaje siguió siendo prácticamente el mismo. Su tema
era poner énfasis en el arrepentimiento y
el reino de Dios. Unos pocos dichos de Jesús se conservan en Mateo,
Marcos y Lucas; cada uno de los evangelistas hizo uso de materiales que
los demás no incluyeron.
UN
NUEVO ORDEN DE VIDA
Al
reconocer que el arrepentimiento conduce a una nuevo orden de vida, que
hallaremos reflejado en las enseñanzas de Jesús. En tanto que aumentaba
su popularidad algunas personas que no seguían sus practicas por
considerarlas propias de un judío piadoso. El parecía despreocuparse
deliberadamente del ayuno, del respeto al día de reposo y del lavamiento
ritual. Más sin embargo, cuando algunas personas les formulaban preguntas
o se le criticaba, siempre daba una respuesta que muy valiosa en relación
con la vida religiosa. No es menos cierto que Jesús consideraba al AT con
el mismo respeto que cualquier judío de su época, eso no impedía que
perforara la hipocresía de los judíos de su tiempo.
Se
habían acumulados los debates
en cuanto al significado de la ley ¿Qué significaba trabajar el día
de reposo? ¿Podía una persona preparar una comida? Sí, pero no debía
cosechar trigo o manejar un molino. Pero los discípulos de Jesús habían
hecho ambas cosas. ¿Se podía salvar una vida? Sí, en caso de emergencia,
pero no se podían administrar cuidado médicos corrientes que fuera
posible dar en cualquier otro día. Sin embargo Jesús sanó en el día de
reposo. Jesús respondió a ese cuestionamiento cuando dijo: “También
El dijo: el día de reposo fue hacho por causa del hombre, y no el hombre
por causa del día de reposo” (Marcos
2:27). Si una regla no satisfacía los mejores intereses de las personas,
había que modificarla.
Así
mismo Jesús se negó a obedecer las reglas de la purificación cuando
dijo:”
Todo lo de afuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, porque
no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina…Porque
de dentro,
del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los
adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias,
las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia. La maledicencia, la
soberbia, la insensatez” (Marcos
7:18-19,21-22). Jesús aconsejaba tanto el ayuno, como las limosnas y las
oraciones se hicieran “secretamente”. Sus palabras apuntaban en tres
direcciones. En primer lugar, no debían esperar en público para expresar
las devociones a Dios. Además, no había que considerar que el despliegue
exterior era la esencia de la religión y en tercer lugar, el orgullo en
cualquier tipo de una actividad religiosa destruía la comunión de la
adoración en la compañía de hermanos en la fe y consecuentemente, la
comunión con Dios. Tampoco trato de abolir el culto formal. Siempre
asistió a la sinagoga local y celebró las fiestas en el Templo.
También
enseñó a pulir las actividades con las cuales un individuo afectaba a
otra, y de la misma mente describió a las personas como si estas vivieran
bajo tales exigencias de parte de Dios que nadie podía considerarse como
perfectamente obediente. En ninguna parte esto está tan claro como lo que
aconsejó cuando dijo: “Oísteis
que dicho a los antiguos” (Mateo
5:21) Y luego agregaba: “pero
yo os digo” en
el cual razonablemente ofrecía un juicio que acusaba a todos sin ninguna
distinción. La ira es asesinato. La mirada lujuriosa y el divorcio son
adulterio. El jurar es perjurio. En lugar de una justicia de “ojo por
ojo” la persona debe practicar la gracia de “volver la otra mejilla”,
la generosidad de “dejar la capa junto con la túnica” la paciencia
de”andar la segunda milla”. De acuerdo con esas normas, nadie está
libre de culpa. Por tanto el apóstol Pablo siguiendo esa línea de
pensamiento dijo: “…judíos
y gentiles…todos están bajo pecado”
Como está escrito: “No
hay justo, ni aun uno” (Romanos
3:9-10).
Jesús
se niega a mantenerse alejado de cualquier grupo o persona que necesitara
su ayuda tanto como le prestara oídos a sus enseñanzas. Tales como a
recaudadores de impuestos con los cuales comió en más de una ocasión;
también aceptó el homenaje de una prostituta, y al mismo tiempo se le
vio en compañía de personas conocidas por su vida de pecados. Juan nos
informa que
El llegó a ignorar un prejuicio judío que se remontaba hasta
Nehemías, cuando viajó a Samaria y conversó con una samaritana. Jesús
llegó hasta justificar esas relaciones basándose
en sus ingeniosas parábolas, que se conservan en Lucas. Un
publicano conoció la gracia de Dios al confesar su pecado, en tanto que
un fariseo orgulloso de su propia rectitud fue condenado. Un samaritano
fue el único que le prestó ayuda a un hombre que había sido asaltado y
herido, cuando pararon ante él un sacerdote y un levita. Así como un
pastor deja noventa y nueve ovejas sin peligro para ir en busca de una que
se había perdido, y así como un ama de casa limpia toda su casa para
encontrar una moneda perdida. Un hijo que se aleja del hogar de su padre,
llega a comprender cuán poco ha merecido el amor de aquél, en tanto que
su hermano, que se apoya en su propia bondad, siente envidia del pródigo
arrepentido y desprecia el perdón de Dios. Cuando hacemos
generalizaciones de este tipo no debemos olvidar la profunda comprensión
que Jesús tenía del pecado.
EL
REINO
El
medio con el cual Jesús contó para describir el reino de Dios, fueron
las parábolas. Sin embargo, el término “reino” podemos interpretarlo
de varias maneras. Cada una de las parábolas nos revela una de sus
características. En el evangelio de Mateo Jesús comenzó con la historia
del sembrador cuyas semillas cayeron en cuatro clases de terreno de los
cuales sólo uno era fértil. Jesús sabía que sólo unos pocos responderían
a su llamado; la gente estaba más interesada en sus milagros que en sus
enseñanzas. Veamos lo que nos dice en Marcos 4:11-12: “Y
les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a
los que están fuera, por parábolas todas las cosas; para que viendo, no
vean y no perciban; oyendo, oigan y no entiendan; para que no se
conviertan, y les sean perdonados los pecados” Aquí
Jesús describe con mucha tristeza la
perversidad del ser humano. Las enseñanzas
de las parábolas obligaban, por tanto, a las personas, a decidirse
a favor o en contra del reino. Marcos 4: 26-27; 31-32 nos indica que
aunque la tarea del sembrador parezca inútil en un principio, da el resultado
que Dios desea y produce. Con
esta fe Jesús prosiguió su obra y nosotros sus hijos seguiremos en la
misma tarea. Todas las parábolas del reino que figuran en Marcos pueden
encontrarlas en Mateo, además de otras que describen aspectos adicionales
del reino de Dios. En una
de ellas se reconoce que el reino de encuentran hombre buenos y
malos. Otra afirma que el reino es lo
más valioso que una persona puede encontrar.
Es
interesante que Jesús pasó por alto los sueños populares de la abundancia
material que muchos suponían que acompañaría al reino. En cambio, hablo
de atesorar riquezas en el cielo, de la imposibilidad de servir a Dios y
al dinero. ¿Qué dirán los falsos maestros de la prosperidad? En
una parábola habla de una hombre rico que fue a parar al infierno, en
tanto que el mendigo que había subsistido gracias a las migajas que caían
de la mesa del hombre rico fue a parar en la compañía de los insignes
fundadores del pueblo escogido por Dios También otro rico se dispuso a
descansar, con la intención de todo aquello que había acumulado, sólo
para morir entes de poderlo hacer.
“Jesús sabía que la vida de la persona consiste en algo más que las
posesiones que posean”
No
incluyó tampoco
dentro de sus enseñazas acerca del reino de Dios el ya trillado
tema del “honor nacional” repitiendo las palabras “Dad
al césar lo que es del césar”;
exhortó a pagar los impuestos al Imperio Romano.
Al
reflexionar Jesús, sobre el rechazo de que era objeto de parte de los judíos,
El anunció que las personas entrarían al reino desde los cuatro rincones
del mundo, mientras aquellos que habían oído la promesa en primer término,
los judíos, serían los últimos en entrar, Recordemos que el centro de
sus enseñanzas acerca del reino figuraba en primer lugar ser leales al Señor
del reino. La parábola de los talentos, Jesús habla de personas que
invertían el dinero de su Señor en beneficio de éste antes que en su
propio provecho. En otras enseñanzas hizo hincapié sobre la exigencia de
meditar bien el precio del discipulado de un compromiso total y que la
idea de alimentar a los hambrientos y vestir a aquellos
que estaban desnudos sus
fieles servían a su
Señor. Por otro lado, el
evangelio de Juan no contiene parábolas o referencias al reino de Dios.
Por lo tanto el evangelista empleó el término “vida eterna” para
describir la vida que se vive en intima comunión con Dios.
LO
QUE LLEVO A CRISTO A LA CRUZ
La
comprensión del significado de la obra de Dios en Jesús que tiene para
la humanidad en este momento requiere una comprensión renovada. Para
poder comprender las Sagradas Escrituras nos hace falta un cuadro
ilustrativo de los hachos acontecidos que llevaron a Jesús a la cruz y a
Su muerte vicaría. Pero al mismo tiempo debemos ver de qué
manera el AT dio sentido a los sufrimientos y crucifixión de
nuestro Señor. En Cristo Dios hacía frente al pecado y al mal que desde
el mismo principio habían “frustrado” su esfuerzo creador.
Es
muy posible que nadie podría haber pintado un lienzo de Jesús si hubiera
esperado que se estuviera quieto para poder posar. El estuvo demasiado
activo. Si intentamos aislar sus milagros o sus sabias enseñanzas podría
llevarnos a olvidar que sanó y habló a personas como nosotros. Si bien
El predicó en las sinagogas, los Evangelios nos describen ante todo sus
respuestas que buscaron su ayuda. El se enfrentó constantemente a
personas muy afligidas y a decisiones críticas. Un encuentro con Jesús
muchas veces implicaba la diferencia entre la salud y la enfermedad, la
vida y la muerte, el perdón y la condenación, la disposición y la
confusión. Gracias a Dios que toda la existencia humana alcanzó un
brillo nuevo a la luz de aquel que dijo “Yo
soy la luz del mundo”.
NUESTRO
SEÑOR EXIGIA DECISION
Los
evangelios reflejan el carácter decisivo de los encuentros entre Jesús y
las personas. De estos, dos de los más sonados aparecen en los primeros
capítulos del evangelio de Juan. Aparecen Nicodemo, un principal de los
judíos, que consideraba a Jesús como un gran maestro y lo llamo “Rabí”,
y una mujer samaritana de vida disoluta que sabía muy poco de cuestiones
religiosas
Es sorprendente que Jesús dijo al respetable ciudadano que tenía
que renacer, y a la mujer pecadora,
descubrió que tan sólo con haberlo pedido, Jesús le hubiera dado
“el agua de vida”.
No
sólo Nicodemo sino la mujer samaritana tuvieron que tomar una decisión
al mensaje de Jesús. Él les ayudó a ver qué significado tendría esta
decisión a la luz de sus situaciones particulares. Otros desafíos
incluyen al joven
rico. Zaqueo, el cobrador de impuestos se sintió impulsado a
devolver lo que había ganado por medio de fraudes
y a entregar la mitad el 50 % a los pobres. Marta, afligida por lo
quehaceres domésticos, criticó a su hermana María por haberse detenido
para escuchar a Jesús.
EL
MESIAS Y LOS DOCE
Los
doce no sólo acompañaron a Jesús en sus viajes, sino que también
fueron enviados en parejas con la misión de enseñar, predicar y sanar
los enfermos. En todos esos viajes dependían de la hospitalidad que
aquellos que estaban dispuestos a brindarles el
sostén. La dureza de su vida tuvo reflejo en la respuesta de Jesús
a escriba que quería unirse a ellos. “Las
zorras tienen guarida, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del
Hombre no tiene dónde recostar la cabeza” (Lucas
9:58) Tanto Jesús como sus discípulos predicaban el arrepentimiento como
preparación para el reino de Dios, Sin embargo, no sabemos cuando
comenzaron a creer que Jesús era el Mesías. No podemos olvidar que en
los comienzos de su ministerio, su fama de predicador y sanador comenzó a
perjudicar su misión. Sus ataques contra la casta sacerdotal se sintieron
desconcertados por las parábolas que imponían una exigencia personal a
cada creyente. Muchos de ellos se reunían a su alrededor pidiéndole que
hiciera milagros. El alcanzó la cúspide
de su popularidad cuando alimentó a cinco mil. Esa era la enseñanza
del pueblo para que reconociera al Mesías precisamente por un banquete
semejante.
Jesús
se denominaba el Hijo del Hombre, un término judío para designar a todo
ser humano. Cuando El decía: “El Hijo del Hombre tiene potestad en la
tierra para perdonar pecados” o “El Hijo del Hombre es Señor aun del
día de reposo”, es muy probable que su auditorio pensaba que quería
decir que cualquier creyente tenía autoridad en cuestiones semejantes.
Los discípulos no comprendían por qué Jesús daba preferencia a ese término.
En respuesta a la pregunta de Jesús acerca de su propia identidad, Pedro
respondió en de una manera que reflejaba una firme confianza: “Tú
eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”Por
supuesto Jesús aceptó esa revelación. De la misma manera sacó partido
del nombre de aquel discípulo. Pedro en hebreo significa roca (Cephas).
Jesús habló de la confesión de Pedro como de la roca sobre la cual
edificaría Su iglesia (16:16-18).
El
Cristo recién aclamado respondió extrañamente. Le ordenó a sus discípulos
que no revelaran su condición de Mesías. Acto seguido describió su
actividad mesiánica como un llamado a sufrir y morir como el Hijo del
Hombre antes de exaltado. Esto resultó algo increíble para sus discípulos,
Pedro rechazó la sugerencia con tanta vehemencia que Jesús lo increpó
diciendo: “¡Quítate
delante de mí, Satanás; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las
cosas de Dios, sino en la de los hombres.”
Evitar el sufrimiento y la muerte era una tentación a la que Jesús hizo
frente, y rechazó, al final.
SIGUE
AUMENTANDO LA OPOSICION
Mientras
los discípulos discutían quién de ellos era el más grande, y cómo
podrían obtener lugares de privilegio en el reino, sus enemigos están
tramando su muerte. Durante su ministerio terrenal, Jesús ganó tantos
enemigos como amigos. En los días iniciales de su ministerio y después
de haber sanado a un hombre en el día de reposo, y poniendo en tela de
juicio sus restricciones, algunos fariseos comenzaron a planear su
eliminación. Cuando El comenzó a perdonar pecados, creyeron que podrían
acusarle de algo; por supuesto, el perdón era algo que correspondía a
Dios y la usurpación de los derechos divinos era sin ligar a duda, una
blasfemia, o sea, un crimen por el cual un tribunal judío podía juzgar y
castigar a una persona. Por su parte el evangelio de Juan destaca
claramente el crecimiento de la oposición, pero al mismo tiempo los demás
evangelistas señalan que Jesús no
hizo gesto alguno para congraciarse con sus enemigos; al contrario
siguió diciendo que los fariseos eran “una
generación adultera”, “sepulcros blanqueados”. codiciosos, injustos,
y maduros para el juicio de Dios.
LA
ENTRADA TRIUNFAL EN JERUSALEN
La
última etapa de su ministerio se inició en Jerusalén. Jesús se había
propuesto proclamar su carácter mesiánico con el propósito de atraer a
las multitudes que estaban reunidas para la celebración de la pascua.
Estaba llevando a cabo el cumplimiento de una profecía dada en el AT,
acerca del Mesías. En Zacarías 9:9 que dice: “Alégrate
mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; ha aquí tu
rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, cabalgando sobre un asno,
sobre un pollino hijo de asna”
No el caballo, animal de batalla ni tampoco el despliegue pomposo, sino la
modesta bestia de trabajo diario caracterizaba al reino del pueblo de Dios.
Una
vez en Jerusalén, Jesús de dirigió al Templo. Como una señal de
protesta contra el regateo de los animales para el sacrificio y las
discusiones
sobre el tipo de cambio del sistema monetario que se hacían en el
templo derribó algunos mostradores en el sitio exterior e hizo huir a los
mercaderes que habían
convertido “El
atar en mostrador”
El explicó su acción con las palabras del profeta: “Mi
casa será llamada casa de oración para todos los pueblos”
EL
SIGNIFICADO DE SU MUERTE
Recordamos
la última cena de Jesús con sus discípulos ante todo por una nueva práctica
que ge instituida, que presentó la comprensión necesaria del significado
de la muerte del Hijo de Dios. Cuando pasó el pan, dijo: “Este
es mi cuerpo”.
Al distribuir la copa de vino mezclado con agua, añadió: “Esto
es mi sangre del nuevo pacto”. La
alusión de Jesús a la sangre del pacto recordaba el pacto de Moisés, en
el que se había vertido sangre sobre el altar y los presentes, para
simbolizar su paz con Dios. El Evangelio de Juan, no contiene una
explicación paralela de la Santa Comunión, aunque algunos expertos las
relacionan con las palabras de Jesús de que El era el pan de vida en Juan
capítulo 6. La idea de la expiación alcanzó un significado especial en
las meditaciones del NT debido a ciertos pasajes del AT, como por ejemplo,
Isaías 53. Los evangelios no dicen que Jesús haya citado esos versículos,
pero es indudable que los utilizó para interpretar su función Mesiánica,
y la iglesia primitiva se basó en gran parte sobre ellos para dar una
explicación sobre la muerte de
Jesús. Es obvió que el NT contiene otras ideas que expresan el
significado de la obra de Cristo. Por ejemplo, Pablo consideró a Cristo
como aquel que llevó sobre sí los pecados de toda la humanidad. Aunque
las personas eran esclavos del pecado, la muerte de Cristo los libró,
porque el poder del pecado no podía sobrevivir a la muerte. Los infinitos
elementos del sufrimiento de Jesús son una demostración cuán completa
fue su identificación con toda la humanidad.
SUS
ULTIMAS HORAS
Durante
su última semana, Jesús tuvo tiempo para enseñar en el Templo de día,
y de noche acampaba en las colinas vecinas, Después de la Ultima Cena
dirigió sus pasos al Huerto de Getsemaní en las laderas del Monte de los
Olivos. En ese lugar experimentó la agonía de un sufrimiento anunciado,
fortalecido sólo por su fidelidad a la voluntad de Dios. Allí ocurrió
el aresto.
Primero
lo llevaron ante Anás, su yerno Caifás dirigió el juicio
ante el Sanedrín. Como afirmó ser el Hijo de Dios, se declaró a
Jesús culpable de blasfemia
condenándole a muerte. Como las autoridades judías carecían de
autoridad para llevar a cabo su ejecución, enviaron a Jesús ante Pilatos,
los cargos contra Jesús eran de traición, pero Pilatos, envió al
prisionero a Herodes Antipas, que se encontraba en Jerusalén con
motivo de las festividades. Por su parte Herodes se limitó a devolverlo.
Tras una serie de formalismos
los soldados romanos sacaron a Jesús de la ciudad y lo llevaron al
lugar de la ejecución
que se llamaba “La Calavera”. Y en latín “Calvario”.
Las
últimas horas de Jesús, descritas en los cuatro Evangelios, muestra un
triste cuadro de la humanidad. Mientras El agonizaba en Getsemaní, sus
“más fieles amigos” dormían. El traidor Judas lo identificó ante
los soldados con un beso. El testimonio de los “testigos” era perjurio.
Mientras los funcionarios de la orgullosa Roma reemplazaban la
conveniencia por la justicia. Por su parte Herodes
lo trató como si fuera una criatura extraña. Mientras los
soldados le llenaban de improperios y escupitajos. Las multitudes
escogieron a Barrabas, un criminal, con motivo de la acostumbrada liberación
de un prisionero durante la pascua y gritaron a Pilatos respecto a Jesús
“crucifícale, crucifícale” La ejecución pronto se transformo en un
espectáculo público, y Jesús soportó las burlas de la turba. La
experiencia de Jesús en la cruz fue descrita brevemente. Oro por sus
perseguidores, consoló a un prisionero que
moría a su lado, encomendó a su madre al discípulo amado que lloraba
con ella. La muerte le sobrevino cuando oraba al Padre.
LA
EXALTACION DE CRISTO
Jesús
fue enterrado antes de la puesta del sol en vísperas del día de reposo.
En un sepulcro donado por José de Arimatea. Después, en la mañana del
domingo, varias dijeres se dirigieron a la tumba con el propósito de
aplicar perfumes y ungüentos al cadáver. Pero en su lugar encontraron un
mensajero celestial que lea anuncio la resurrección. Todos los evangelios
terminan con el relato de la resurrección y apariciones de Jesús.
Para
los discípulos de Jesús su resurrección fue algo más que el regreso de
un amigo a quien no esperaban volver a ver jamás. Ellos habían creído
que era el Mesías, pero su fe se había visto sacudida hasta sus
cimientos..
Al
principio del libro de los Hechos se nos dice que las apariciones de Jesús
ante sus discípulos se prolongaron por cuarenta días. Después se
produjo su ascensión para demostrar que reinaría con Dios. Las
constantes referencias en los Salmos que habían descrito al rey
entronizado a la diestra de Dios, el asiento del poder, Después de su
Ascensión, las antiguas palabras se aplicaron a Jesús con un significado
nuevo.
LA
EPOCA APOSTÓLICA
En
ningún lugar de la Biblia se menciona que Pedro o alguno de los otros apóstoles,
cuando eran ancianos, se sentaron con sus nietos a contarle la historia de
la Iglesia cristiana. Pero si se contaron historias como estas, que
finalmente, fueron reunidas en la libro de los Hechos de las Apóstoles.
Escrito por Lucas
En
el capítulo 2 del libro de los Hechos se relata lo que ocurrió el día
de Pentecostés. Los discípulos sintieron el soplar de un viento recio y
el contacto con llamas de fuego. En esa oportunidad experimentaron un
cambio notable, Sintieron u deseo de predicar la palabra y ahora
proclamaban
abiertamente el glorioso evangelio.
Mas
tarde cuando Pablo vio que un número mayor de los gentiles se convertían
al cristianismo que de los mismos judíos, se lamentó de que sus
compatriotas fueran cercenados del tronco del tronco del pueblo de Dios.
El pueblo de Dios tendría carácter universal, una verdadera iglesia, ya
que el único lazo que los unía era una fe común. DE esta manera la
iglesia se convirtió en el auténtico heredero del Antiguo Testamento, la
verdadera continuación del pueblo de Dios o sea el “nuevo Israel” Según
el apóstol Pedro, podemos rastrear el origen de la iglesia cristiana
tanto en las raíces del antiguo Israel como en las nuevas obras de Dios,
en la resurrección de Cristo y en la venida del Espíritu Santo, En
aquella ocasión las personas recibieron el poder del E.S.,
para cumplir la tarea que le fue asignada al naciente pueblo de
Dios.
LA
IGLESIA DEL NUEVO TESTAMENTO
El
poderoso sermón de Pedro registrado en Hechos capítulo 2 y que terminó
con un llamamiento a confesar “que a este Jesús a quien vosotros
crucificasteis, Dios le hecho Señor Y Cristo”; Ésta obra de Dios sólo
admitía una respuesta. Sus oyentes debían arrepentirse
y bautizarse en el nombre de
Jesucristo, para el perdón de sus pecados
con el fin de recibir el Espíritu Santo. Después Pablo describió
al Bautismo como la manera de tomar parte en la muerte y resurrección de
Cristo “morimos al pecado” al participar en su resurrección recibimos
nueva vida a fin de “vivir para Dios”.
La
doctrina
apostólica
era idéntica a las lecciones que aprendieron en el sermón de Pedro. La comunión
constituya
una cualidad menos tangible. El partimiento
del pan era
una expresión de Lucas para designar la Cena del Señor. Las oraciones,
incluyendo
los salmos, ocupaban un lugar prominente en las sinagogas. Unidos en estas
cuatro formas, los creyentes formaron “un pueblo de Dios” tan real
como el que había creado el antiguo pacto.
Los
sufrimientos de la iglesia primitiva, así como sus ministerios de
sanidades y enseñanza fueron la prolongación de la vida y obra de Jesús.
LA
LABOR MISIONERA DE PABLO
El
Nuevo Testamento, relata que Pablo es la figura dominante en el panorama
misionero, aventajando a todos, incluso a Pedro. La técnica adoptada que
fue adoptada por los primeros misioneros refleja un esfuerzo constante por
relacionar su mensaje con el judaísmo. Cuando llegaban a una ciudad, solían
asistir a la sinagoga local haciendo uso del privilegio de tomar la
palabra que se otorgaba a un maestro. Este era una buena oportunidad para
presentar a Cristo y su doctrina como el cumplimiento del Antiguo
Testamento. Tarde o temprano, en cada ciudad, los gentiles asistían a los
servicios. Si el mensaje cristiano ya no era motivo de divisiones en las
sinagogas, sí era la presencia de los gentiles, y así los predicadores
se vieron obligados a buscar
nuevos lugares para la predicación y la enseñanza.
El
apóstol Pablo se detuvo primeramente en Filipos, donde predicó su primer
sermón en Europa
a orillas de un río en las afueras de la ciudad.. Después visitó
Tesalónica y Berea. Después viajó hacia el sur en dirección a Atenas.
Después de visitar Jerusalén y Antioquia, Pablo volvió a recorrer
Falacia. En esta última Pablo fue agredido y arrestado cuando su
presencia en
el Templo produjo un motín. El libro de los Hechos concluye sin mencionar
cuál fue la suerte de Pablo.
Sin
lugar a duda, la epístola a los Gálatas constituye un buen ejemplo de
escritos del apóstol Pablo que no obraba guiado por impulsos humanos sino
por la devoción a Cristo. Pablo se basaba en sus propios orígenes
judaicos y sobre todo es estudio de la ley, relató cómo fue
apartado del judaísmo por una revelación especial de Cristo en el camino
a Damasco. Nadie le había enseñado el evangelio, ni tampoco consultó
con nadie en los años que siguieron a su encuentro con Cristo ene. Camino
hacia Damasco. Como resultado de su inteligente razonamiento, Pablo
insistió en que la iglesia no podía exigir la circuncisión de los
gentiles.
LAS
OTRAS EPISTOLAS DE PABLO
Los
problemas del apóstol Pablo no terminaron cuando se aplacó el furor en
Galacia. Otras congregaciones
tenían problemas. Las
epístolas a los Tesalonicenses nos muestran la preocupación de Pablo por
los pequeños grupos de creyentes que dejaba detrás. Después de escapar
a la persecución en Tesalónica, apenas llego a Atenas envió de regreso
a sus compañeros de viaje para asegurarse que la joven iglesia todo
estaba bien. Durante su estadía en Efebo se desencadenó un serie de
problemas en la congregación de Corinto. En su primera carta Pablo se
ocupó un por uno. Además lucho para logra la armonía entre los grupos
en pugna, destacando la unidad esencial de la iglesia. En tanto uno de los
miembros que se había transformado en
un inmoral a la vista de todos, Pablo aconsejó
su excomunión para que se arrepintiera. Este primera carta a la
iglesia dio lugar a una poderosa reacción que Pablo tubo que defenderse
enviando una segunda epístola. Al concluir su labor en Efebo, Pablo envió
una carta a los creyentes en Roma. El ella basaba su fe en Cristo como el
único medio para que los gentiles o judíos conocieran la justicia y
llegaran a Dios.
La
congregación de Coloca, cerca d Efebo le pidió un consejo, Algunos
miembros estaban tratando de adaptar al cristianismo
las ideas filosóficas del momento, Creían que se debía honrar a
ciertas potencias cósmicas junto a Cristo, que la adoración y la vida
cristiana se podían “enriquecer” adoptando prácticas de disciplina y
ceremonias mágicas. También devolvió un esclavo fugitivo a un miembro
de la iglesia de Colosas. Con el esclavo iba una nota. En la misma Pablo
ignoraba el derecho legal de un propietario de ejecutar a un fugitivo y
solicitó al amo, que recibiera al esclavo como si fuera su misma persona.
Durante la prisión del apóstol Pablo, sucede un momento feliz, la
recepción de un regalo de la iglesia de Filipos. Es una carta de
reconocimiento, el apóstol desnudó su corazón ante el juicio inminente.
Ante él se preparaba la absolución o la condena, la vida o la muerte.
Proclamando la necesidad de una devoción absoluta a la disciplina.
OTRAS
EPISTOLAS POSTERIORES
Las
restantes epístolas del N T. han promovido disputas sobre
su paternidad literaria. Parte del problema era que en la antigüedad
un discípulos escribía en nombre de un maestro. Esta cuestión se
plantea en relación con las tres cartas denominadas pastorales (1,2
Timoteo, y Tito). Estas talvez se orinaron en notas que Pablo enviara a
sus colaboradores Timoteo y Tito. Pero sin embargo, buena parte de los
consejos se refieren a problemas existentes en la iglesia de la primera
mitad del siglo II. Por otra parte la tradición de atribuir a Pablo la epístola
a los hebreos no se originó en ninguna referencia clara dentro del texto,
sino en la desafortunada conjetura de un sabio antiguo. El empleo del
nombre “hebreos” parece reflejar el tema de la carta antes que su
destino. Uno de los propósitos principales del autor era demostrar que
Cristo reemplazó al sacerdocio y al culto sacrificial de los judíos. Se
hace evidente que varias epístolas no se relacionan con Pablo. Por
ejemplo; la de Santiago trató de corregir la interpretación errónea
respecto a la doctrina paulina de la justificación por la fe. Santiago
desafió a aquellos que sostenían que Pablo había enseñado a los
creyentes que ignoraran las buenas obras: “muéstrame tu fe sin tus
obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras” (2:18). Los paralelos con
las enseñanzas de Jesús han llevado a algunos investigadores a pensar
que el autor podría haber sido Jacobo, el hermano de Huesos. Este fue
pastor de la iglesia de Jerusalén, y mártir poco después del año 60
d.C.
Llegamos
ahora a las tres epístolas atribuidas a Juan, tanto el lenguaje como las
ideas de la primera tienen mucha semejanza con el evangelio del mismo apóstol
que los dos escritos deben ser el producto del mismo autor. Por otra parte
la primera epístola de Pedro es un vivo ejemplo de un escrito del N T,
producido a fines del siglo I, En esta primera carta Pedro la dirige a los
creyentes de Asia Menor que estaban padeciendo muchas persecuciones.
En la disputa entre el gobierno y el cristianismo, el creyente tenía
que tener muy claras la noción con las dos fuerzas oponentes, Pedro
concluye que: “Dais testimonio no sólo muriendo por vuestra fe, sino
también viviendo por ella”. En la segunda carta muchos han sugerido que
no fue Pedro su
autor, sino alguna otra persona después del año 80 dic. En primer
lugar hay diferencia de estilo, en segundo lugar parece que depende de
Ruadas; y en tercer lugar por la mención de la colección completa de las
epístolas de Pablo. “...como
también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría qu le ha sido
dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de
estas cosas, entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las
cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras
Escrituras, para su propia perdición” (2
Pedro 3:15-16). La costumbre de usar un secretario, o no pudo haber
influido en las diferencias de estilo, y no tenemos razón para desechar
que Pedro fue se autor. La carta fue escrita poco antes de que fuera
martirizado en año 67, y lo más probable, desde Roma. Encontramos que
Judas se identifica a sí mismo como hermano de Jacobo o Santiago, Y la
carta fue escrita con el propósito
de defender la fe apostólica contra las falsas enseñanzas que
estaban surgiendo en las iglesias. Desde el comienzo las iglesias
han tenido que defenderse de las falsas enseñanzas y hasta el día
de hoy, seguimos haciéndolo, y lo seguiremos haciendo, Finalmente le
llega el turno al libro de Apocalipsis, según el libro mismo el autor es
Juan el apóstol el hijo de Zebedeo. Que el estilo de este libro sea
diferente del evangelio y de las tres cartas de Juan, no demuestra que
Apocalipsis haya sido escrito por un Juan diferente.
RESUMIENDO
Llegamos
al fin de la “época
apostólica”
y
descubrimos que la iglesia que comenzó como un gran despertar bajo el
poder del Espíritu Santo se había convertido e una organización mundial,
basados en las sagradas Escrituras, fortalecida y equipada para encarar su
misión
de
carácter mundial con el mandamiento de: “…Id
y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Enseñándoles que guarden todas
las cosas que os he mandado, y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,
hasta el fin del mundo” (Mateo
28:19-20)
(Textos
bíblico tomados de la Biblia Reina Valera 1960)
Terminado
en 9-12-2009.