|
|
EN
ALAS DE LA FE Una
aventura dinámica en la epístola a los Romanos Por:
Ramón R. Herrera “Si
la vida cristiana victoriosa es la meta de su vida. Entonces
este estudio es para usted”. INTRUDUCCION Para
esta introducción transcribimos algunos versículos de la Escritura que a mi
modo de ver, son los más notables de esta epístola, a modo muy personal.
«La fe de Abraham no se debilitó, aunque ya tenía casi cien años de
edad y se daba cuenta de que tanto él como Sara morirían pronto, y eran
demasiado viejos para tener hijos. No dudó ni desconfió de la promesa de Dios,
sino que tuvo más fe y confianza. Alabó a Dios, plenamente convencido de que
Dios tiene poder para cumplir lo que promete… Así pues, libre ya de
la culpa gracias a la fe, tenemos paz con Dios por medio Señor
Jesucristo…Nosotros ya hemos muerto respecto al pecado; ¿cómo, pues,
podremos seguir viviendo en pecados?...
Así también, ustedes, hermanos míos, mediante la muerte de Cristo han muerto
con El a la ley, para pertenecer a
otro esposo… Así pues, no hay ninguna condenación para los que están en
Cristo… A los que de antemano Dios había conocido, los destinó desde un
principio, a ser como su Hijo, para que su Hijo fuera el mayor entre muchos
hermanos, Y a los que destino desde un principio, también los llamó; y a los
que llamó los declaró libres de culpa; les dio parte en su gloria… Si Dios
no nos negó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por todos
nosotros, ¿cómo no habrá de darnos también junto con su Hijo, todas las
cosas?..Así pues, la fe viene como resultado del oír, y lo que se oye es el
mensaje de Cristo…Así que, hermanos
míos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten ustedes mismos como
ofrenda viva, consagrada a agradable a Dios. Este es el verdadero culto que
deben ofrecer”(versión Dios habla hoy) Romanos-
4.19-22; 5,1-6.2,7.4; 8.1; 29-30. 32; 10.17; 12.1 DOS
PALABRAS El
propósito de este comentario es llevarle a través de esta epístola, darle la
oportunidad de estudiar cada capítulo, para descubrir como encajan en la
revelación total que Dios nos ha dado en Jesucristo, así como su obra
redentora en la cruz del Calvario. Este estudio es breve, practico
y muy especialmente preparado compartir con aquellos cristianos que les
interese el estudio de la Palabra de Dios. No
tenemos ninguna otra pretensión. Si logramos que usted se interese en el
estudio de la Biblia sincera y profundamente hemos logrado nuestro propósito.
La mayor parte del ministerio de
Cristo se lo dedicó a la enseñanza. El apóstol Pablo nos lo recomienda de
esta manera…”aquellos que será idóneos para enseñar también a otros”.
Este concepto esta basado en la idea de que…Si usted puede aprender también
puede enseñar”. Sin más le llevaremos de la mano a estudiar la epístola
a los Romanos. Que sea de mucha bendición para todos ustedes ¡BENDECIDOS! ESCRITOR:
El apóstol Pablo: “Pablo, siervo
de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios …Pero
os he escrito con atrevimiento sobre algunas cosas. Para así haceros recordar
otra vez, por la gracia que me fue dada por Dios para ser ministro de Cristo Jesús
a los gentiles; ministrando a manera de sacerdote el evangelio de Dios, a fin de
que la ofrenda que hago de los gentiles sea aceptable, santificada por el Espíritu
Santo” (Ro. 1.1; 15:15-56. V. B.L.A) No
tenemos ningún problema crítico en cuanto a quién escribió la epístola a
los Romanos, aunque Marción en la iglesia primitiva, y Baur, uno de los
modernos críticos han dudado su autenticidad. El apóstol Pablo documenta el
Evangelio global a los gentiles ya que antes el rey Agripa el testificó de cómo
fue comisionado por Dios. “…
Librándote del pueblo judío y de los gentiles a los cuales yo te envío, para
que abras sus ojos a fin de que se vuelvan de la oscuridad a la luz, y del
dominio de Satanás a Dios, para que reciban, por la fe en mi el perdón de
pecados y la herencia entra los que han sido santificados. Por consiguiente, Oh
rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial” (Hechos 26: 17-17) Pablo
era completamente idóneo para este oficio, por razón de sus antecedentes, su
educación y experiencia. Sus antecedentes
forman una combinación muy notable. Su nacimiento judío, su lenguaje
hebreo, su ciudadanía romana. Su educación judía y su cultura griega. Pablo
fundó todas las iglesias gentiles a las cuales dirigió sus epístolas con la
excepción posible de la iglesia de Colosa y en Roma. Sus viajes por todo el
imperio romano, y la obra del Espíritu Santo a través de él a los gentiles
son factores adicionales a favor de Pablo. “Porque
aquel que obró eficazmente para Pedro en su apostolado a los de la circuncisión,
también obró eficazmente para conmigo en mi apostolado a los gentiles, y el
reconocer la gracia que se me ha había dado, Jacob, Pedro y Juan, que eran
considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra de compañerismo,
para que fuéramos a los gentiles y ellos a los de la circuncisión.” (Ge.
2:8-9) La
epístola a los romanos es una proclamación de Pablo del evangelio global. Es
al mismo tiempo su defensa, su apología y su explicación del evangelio de la
gracia. El propio Espíritu Santo le dio este mensaje. FECHA:
Invierno del año 56 d. Jesucristo. LUGAR:
Realmente, el la epístola a los
romanos vemos que tan sólo se implica el lugar del destino, sino también el
lugar de origen. Se puede expresar razonablemente y con toda seguridad que Pablo
escribió desde Corinto en 56 d. Jesucristo. Algunas personas señalan
claramente a Corinto como el lugar de dónde fue escrita esta epístola. FUNDADOR
DE LA IGLESIA EN ROMA Pablo
todavía no había visitado Roma cuando escribió esta carta. En ese sentido es
diferente a todas las demás con la acepción posible de la epístola a los
colosenses. Ningún apóstol había ido a Roma antes de que fuera Pablo.
Evidentemente, Simón Pedro no la había visitado. La iglesia romana fue
mayormente gentil, y Pedro no era apóstol a los gentiles (Galatas 2.7). El método
de Pablo no era seguir a otro apóstol, y no es probable que habría de ir a
Roma si otro apóstol le hubiera precedido. “De
esta manera traté, y de ello me honro, de anunciar el evangelio, no donde
Cristo era conocido, para no edificar sobre el fundamento de otro, sino como está
escrito-Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de El verán, y los
que no han oído, entenderán” (Romanos 15: 20-21) TEMA: El
tema básico de Pablo es la justicia de Dios. Esta palabra
“justo”
se menciona unas cuarenta veces. Y se hace una especie de bosquejo. Cap. 1-7 se
presenta la necesidad de la justicia. 3-8 la provisión de el Padre en Cristo.
9-11. El rechazo de Israel de la justicia de Dios y 12-16, como practicamos la
justicia. ROMANOS
CAPITULO 1 Saludo
1:1-7 Todas
las cartas de Pablo empiezan con el nombre del apóstol, con la acepción de
Hebreos. Esa era la costumbre de la época. Pablo se identifica como siervo y apóstol
y da toda la gloria a Dios, al decir que fue llamado por la gracia de Dios
(v.5), separado para este ministerio (Hechos 13: 1-3). Afirmando
inmediatamente que su nimisterio, al cual llama el evangelio de Dios (v1). El
evangelio de su Hijo (v.9) y el evangelio de Cristo (16). Afirma que son buenas
noticias, no algo nuevo que él ha inventado sino que el AT prometía la venida,
muerte y resurrección de Cristo (vease 1 Co. 15: 1-4) Donde
las Sagradas Escrituras obviamente significan los escritos del AT. Puesto que el
NT apenas se empezaba a escribir. Cuando Pablo relaciona el AT, él apelaba a
los creyentes judíos que leerían su carta. El
evangelio trata con Cristo, según la carne, un judío (v.3)., pero de acuerdo
al poder de Dios a través de la resurrección, provocó ser el mismo Hijo de
Dios (.4). Esto es una demostración de la deidad de Cristo, quien es el único
que puede ser nuestro Mediador. El propósito del evangelio es traer a los
escogidos a la obediencia de la fe (v.5). Los
versículos 6-7 muestra que iglesia
de Roma que también ellos son escogidos por Cristo, no a ser apóstoles sino
santos. Es glorioso que nuestro Padre Celestial nos llama amados y ha ser parte
del pueblo santo. Doble
explicación ( 1: 8-17) Pablo
nos da una doble explicación: (1) La razón por que escribe (vv. 8-15) y también
acerca de lo escribe (vv.16-17). Pablo por mucho tiempo tenía el deseo de
visitar a Roma a causa del testimonio de los santos que era conocido en todo el
Imperio Romano (v.8), y el deseo de Pablo lo muestra por tres razones (1) para
establecerlos en la fe (v.11); (2) para que fueran una bendición para él
(v12). (3) para tener alguna cosecha espiritual, que pudiera granar a otros
gentiles para Cristo (v.13). En
los versículos 16-17 encontramos el tema de
esta carta. El evangelio de Cristo revela la justicia que está basada en
la fe y no en las obras, y que está disponible, no sólo para los judíos.
Pablo también explica a los romanos como Dios puede ser justo y también el que
justifica. Esto es hacer justo a los pecadores. La
necesidad de la justicia (1: 18 - 3:20) Comenzamos
esta sección de la carta, que trata del pecado. Los versículos finales del capítulo
primero Pablo nos explica como los gentiles penetraron las terribles tinieblas
que los rodean y como la ira de Dios se les ha revelado en su contra. Podemos
notar los pasos decadentes en la historia de l os gentiles. Conocieron
a Dios (vv. 18-20). SE desprende de estos versículos que Dios les había dado
una revelación doble de si mismo, la conciencia, y la creación (v. 19). Las
personas no empezaron con ignorancia y creció gradualmente hasta un grado de
inteligencia, revelación, poder y sabiduría y les dio la espalda a Dios se les
reveló desde el mismo momento de la creación, de tal modo que los que nunca
han escuchado el mensaje del evangelio no tienen excusa. No
honraron a Dios (vv. 21-23).Los razonamientos necios que hicieron las personas
lo alejaron de la verdad e hicieron que se volvieran a la mentira, llenos de
ingratitud, que resultó ignorancia. El próximo paso fue que cayeron en la
idolatría, honrando a la criatura antes que el creador. Cometieron
acciones vergonzosas (vv. 24-25). La palabra clave, cambiaron,
nos indica que reemplazaron la verdad de Dios por la mentira de Satanás, ¿Cuál
mentira? Adorar a la criatura no al Creador y el resultado fue que Dios los
abandonó, cometieron toda suerte de acciones vergonzosas, no solo hombre con
hombre y mujeres con mijeres, y que sufren en su propio cuerpo el castigo de su
perversión. Rechazaron
a Dios (vv 26-32). Toda estas personas tuvieron un claro conocimiento de Dios (
vv 19-21) y sobre todo el juicio sobre el pecado (v.v. 19-21 (v.32) así
llegaron al más bajo nivel de su caída,. Tan bajo cayeron
que ni siquiera querían el conocimiento de Dios Estos
fueron los trágicos resultados de su decadencia. (1) Dios los entrego a la inmundicia e idolatría (vv 24-25. (2) Dios los entrego
a pasiones vergonzosas (vv. 26-27). Dios los entrego
a una mente reprobada, v. 28ss . En otras palabras Dios los abandonó,
fue el resultado de la ira de
Dios (v/ 18). ROMANOS
CAPITULO 2 La
imputación de Justicia 2:1-6;7-16 En
2:1 a 3 18 Pablo enfoca su luz sobre los judíos, y demuestra que están
condenados como pecadores ante la presencia de dios. En 1: 20 afirma que los
gentiles no tienen excusa, y ahora 2:1 afirma lo mismo para los judíos. Esto le
cae como una pesada piedra a los privilegiados judíos. Ellos estaban seguros de
que Dios los iba a tratar de un de
una forma diferente a la que usa para tratar a los gentiles. Pablo dice NO, los
judíos, están bajo la condenación e ira de Dios a causa de que los principios
divinos del juicio y la ira de Dios son justos. En este capítulo Pablo destaca
tras principios divinos de juicio que prueban que los judíos están tan
condenados como los gentiles. No
tienen disculpa de acuerdo a la verdad de Dios (2:1-5). Me parece que cuando los
judíos leían la acusación de Pablo a los gentiles en el primer capítulo, los
judíos dijeron ¡se lo merecen! Pero
el apóstol Pablo –dice tu hacer lo mismo que los gentiles y por esa razón te
lo mereces- El juicio divino es según verdad (v.2) Parece que los tiempos no
cambian, en los días de Pablo era fácil, como ahora, para personas condenar a
otros, y tener los mismos pecados en sus vidas. El
juicio es de acuerdo a como viven las personas ( 2: 6-16). El pueblo judío
pensaba que tenían una alta posición dentro del pueblo de Dios, y no se dieron
cuenta de una cosa muy simple, que no es lo mismo el oidor
de la ley y otra forma muy
distinta es un hacedor (v.13). Estos versículos no dicen como ser salvos, sólo
describen cómo juzga Dios a la humanidad de acuerdo a las obras que hayan hecho.
Los versículos (7-8) no hablan acerca de las acciones ocasionales de una
persona, sino del propósito total y la dirección general. Las personas no
alcanzan la vida eterna por buscarla pacientemente, la alcanza gracias a le
lección de Dios. Estas
frases muestran que Dios no acepción de personas. «Cada uno» (v.6) «para
todo ser humano» (v.9) «a todos los que» (v.10). Preguntamos: ¿Dios es justo
al juzgar así a las personas? Después de todo, el pueblo judío tenían la ley
y los gentiles no. Tenemos que responder que sí, Dios es justo, así lo
explican los versículos (9-20) Dios juzgará a las personas según la luz que
han recibido. El
juicio es conforme al evangelio de Cristo (2” 17-19). Ya el apóstol Pablo ha
mencionado dos veces «el día del juicio» (vv.5,16). Ahora afirma que este
juicio será del corazón, ya que Dios revelará todos los secretos. En este
juicio Cristo será el juez y el asunto será ¿Qué hiciste con el evangelio de
Cristo? Los
judíos se llenaban la boca a causa de sus privilegios raciales y religiosos.
Gracias a que Dios les había dado la ley y tenían un mejor sentido de los
valores, y miraban a los gentiles como ciegos, e ignorantes (vv.19-20). Los judíos
se consideraban como los favoritos de Dios, pero lo que no vieron fue que esos
privilegios los obligaban a vivir en santidad, ellos desobedecían la misma ley
que el predicaban a los gentiles. Teniendo como resultado que los «perversos
gentiles», blasfemaba el nombre de Dios a causa del pecado de los judíos. El
pueblo judío bien podía argumentar: “Estamos seguros que Dios no nos va
juzgar con la misma verdad que aplica a los gentiles, ya que es notorio que Dios
ha sido bueno con el pueblo de Israel”. En
nuestros días escuchamos las mismas excusas: «Yo
soy mejor que otras personas. De manera que no necesito a Cristo» «Dios ha
sido bueno y no hay manera de que condenará» Lamentamos contradecir a
estas personas que opinan de esta manera; el juicio de Dios no será según las
opiniones y muchos menos de las evaluaciones de las personas; será según la
verdad. El
juicio tiene que ver con las obras de las personas (2.6-16) Muchos
judíos pensaban que tenían una posición elevada dentro del pueblo de Dios, y
no se daban cuenta de que una cosa es ser oidor de la ley y otra cosa es ser una
hacedor de la ley (v.13). Tengamos presente que estos versículos no nos dicen cómo
ser salvos. Es una descripción del juicio de la humanidad de acuerdo con sus
obras. Los versículos (7-8) no nos hablan de las acciones ocasionales de una
persona, si no, del propósito total de la «elección de vida». Es importante
repetir que la gente no alcanza la vida
eterna por buscarla pacientemente. (ver Juan 6:44) Encontramos
tres frases muy importantes Cada
uno v.6. Todo ser humano v.9, todo el que… v.10. Que muestran que Dios no
acepción de personas, sino que nos juzga de acuerdo a cómo han vivido.
Reconocemos que la ley fue dada a los judíos y no a los gentiles. Sí
Dios es justo, y lo es, conforme a estos versículos (12-15). Dios mismo juzgará
a las personas según la luz que han recibido. Esta
juicio es de acuerdo al evangelio que Cristo predicó (2: 17-29). Pablo mencionó
en más de una ocasión el «día del juicio» (vv 15.16) Afirmando ahora que
este juicio será el corazón, ya que Dios revelará todos los secretos. Cristo
será el juez y el asunto está relacionado con el evangelio de Cristo. El
pueblo judío se jactaba de sus privilegios raciales y religiosos. A causa de
que Dios les había dado su palabra y además suponían que tenía
sentido de valores espirituales. Ellos miraban a los gentiles como ciegos,
e ignorantes como si fueran niños (vv 19-20). Así que desobedecían la misma
ley que les predicaban a los gentiles. Si
algún pueblo tenía “religión” era el pueblo judío, pero era un asunto de
ceremonia externa. Se jactaban de sus ritos, de la circuncisión, que era una
ceremonia que los identificaban con Dios, pero, ¿de que sirve un rito exterior
si no trae consigo la obediencia a la Palabra de Dios? Pablo llegó a decir « Y
el que físicamente incircunciso, pero guarda perfectamente la ley, te condenará
a ti, que con la letra de la ley y con la circuncisión eres transgresor de la ley» (v 27). Este versículo afirma
que los gentiles que, siendo incircuncisos, por naturaleza cumplen la ley, y van
a juzgar a los judíos que quebrantan las normas de Dios. En
cuanto al evangelio de Cristo, este exige un cambio interno. En
su conversación con Nicodemo El dijo: «Es necesario nacer de nuevo » (Juan 3: 7). No es la obediencia a un
rito o sistema religioso lo que permite a uno pasar la prueba, ya que Cristo
juzga los secretos del corazón, tanto para los judíos como para los gentiles.
Esta es la gran diferencia. ROMANOS
CAPITULO 3 Este
capítulo nos ofrece una especie de puente entre pecado
y salvación. El capítulo 3 es
una especie de semillero para el resto de la epístola. (vv, 1-4) se trata de la
incredulidad de Israel y este es el tema que trataremos en los capítulos
(9-11). Aparte de eso el versículo 8 menciona la cuestión de vivir en pecado y
esto lo analizaremos en los capítulos (6-8). En (3:8) se relaciona directamente con (6:1), Y el versículo
(21) nos trae a colación la justificación por la fe; que trataremos en los capítulos
(4-5). Y finalmente, en el versículo (31) se menciona la obediencia a la ley,
que se presenta en los capítulos (12-16) Hay
malas noticias es la condenación por los pecados (3:1-20) Pablo
hace cuatro preguntas muy importantes. ¿Tenemos
alguna ventaja en ser judíos, si los judíos están bajo condenación? (vv
1-2). La respuesta es que SI, ya que al pueblo judío se le dio la voluntad
revelada en su Palabra. Si la nación hubiera creído y hubiera obedecido la
Palabra, el pueblo hubiera recibido a Cristo y encontrarían salvación la
salvación; y a través de ellos se hubiera esparcido la bendición al mundo hoy
seríamos privilegiados al tener la Palabra de Dios. ¿Se
ha derogado la Palabra de Dios por la incredulidad del pueblo de Israel? Por
supuesto que NO. La incredulidad jamás podría anular la fidelidad de Dios (vv
3-4). La Escritura dice: que Dios es veraz, aun cuando los hombres son
mentirosos. (Salmo 51:4). Pablo citando a David admite sin rodeos su pecado y
además la justicia de Dios al jugarle.. ¿Por
qué no pecar más y así se glorifica más a Dios (vv 5-8). Pablo desbarata
este argumento en pro del pecado con el versículo (6) ya que tal posición
significaría que Dios jamás juzgaría al mundo. Los enemigos judíos de Pablo
mintieron acerca de él y dijeron
que Pablo enseñaba esta doctrina…«Hagamos males para que vengan bienes» (v
8). Esta declaración es tan contraria a la razón y mucho más a la Escritura
que el apóstol la desecha diciendo que: «los que dicen esto merecen la
condenación» ¿Luego
entonces es mejor el judío que el gentil? (vv 9-18). La respuesta es NO, ya que
el gentil no es peor ni mejor que el judío, porque ambos son pecadores y están
en condenación. Ya que no hay diferencia en cuanto al pecado (vv 22-23) ni
tampoco en cuanto a la salvación (10:12-13). Pablo
confirma que el mundo es culpable cuando describe la vida total de pecaminosidad
de la humanidad (vv 10-11). También en los versículos (13-18) nos recuerda la
conducta de los seres humanos citando el: (Salmo 14: 1-3: Isaías 59:7-8) Dándonos
su veredicto final en los versículos (19-20) La
justificación es únicamente por la fe, (vv 21-31) El la versión Dios habla
hoy está muy claro cuando dice: «Pero ahora, sin la ley Dios ha mostrado de
que nos hace justos, y esto nos hace justos, y esto lo confirman la misma ley y
los profetas» (v 21). Hoy día las gentes lo quieren hacer por la fe y las
obras, más Pablo ha probado que la ley es un ministerio de condenación y jamás
nos puede salvar. Pero la gracia fue vista por los profetas (Génesis 15. 6;
Habacuc 2:4) Si leemos Romanos 9:30-33 veremos porque Israel fracasó en aceptar
esta justicia por la fe. CAPITULO
4 La
historia de la fe (4:1-16) En
estos versículos Pablo nos presenta a dos héroes de la Fe: Abraham y David. No
existen dos personajes de AT que sean más
reverenciados que Abraham, el padre de la fe, y el rey David, el padre del reino
establecido. Tanto Abraham como David dan testimonio de la justificación por
gracia por medio de la fe, y no por la circuncisión o la ley (4:3b). También David fue justificado por gracia después de que la
circuncisión y la ley se hallaban
incorporadas en la vida de Israel
(4:6-8). ¿Cómo es posible, el reconocimiento de la justicia? Por
dos hechos muy significativos. (1) Un acontecimiento objetivo. La
muerte vicaria de Jesucristo y que El llevara realmente sobre sí nuestras
culpas y pecados. En esto se llevó a cabo de una vez por todas en la cruz
del Calvario (vea He. 10: 14) (2) Un acto subjetivo –un cambio que se opera en cada pecador por medio del arrepentimiento
y la fe- El arrepentimiento consiste en reconocer que somos muertos al
pecado (vea 6:1-4). El
poder de la fe (4:17; 5:9) Pablo
a continuación describe el poder de la fe de Abraham para confiar en el
cumplimiento de las promesas de Dios de que su simiente serían benditas en
todas las naciones de la tierra.(vv 17-22). El
Dios de las promesas de Abraham es el Dios de la creación así como El de la
promesa, que le fue manifestada a él (v.18) Tanto
Abraham como Sara eran impotentes para realizar la promesa (v. 19) La
fe de Abraham descansaba en la promesa de Dios ( v.20) La
fe de Abraham glorifica al Dios de la promesa (v.20) La
fe de Abraham obtuvo la realidad (v.21) La
fe de Abraham fue su justicia (.22) Por
la fe en las promesas de Dios, nosotros también hemos recibido esta bendición
(4:23;5;5). CAPITULO
5 En
Romanos 5:1-9 tenemos, no sólo la explicación de la justificación por la fe,
sino también un registro de los resultados de aquellos justificados. En primer
lugar la culpa ha sido quitada. El creyente empieza a tener compañerismo con
Dios que le ha redimido, teniendo entonces paz con Dios (v.5). En segundo lugar,
Dios da al creyente acceso al trono de la gracia, para poder vivir para El
(v.2). La misma fe que justifica da acceso a la gracia de Dios. Al
final del capítulo cinco Pablo nos explica la verdad de que la gracia, es la
poderosa fuerza de la redención, que es mucho más fuerte que el pecado
y la muerte (v.2). Los tres versículos siguientes nos demuestran que: “por
medio de muchas tribulaciones entremos en el reino” (v v.3-5) La
tribulación produce paciencia en el creyente, o lo que es lo mismo firmeza.
Esta firmeza nos ejercita a la devoción cristiana. Lo hace adquirir experiencia.
Las dificultades y los obstáculos le
ayudan a desarrollar madurez de carácter, esto es “paciencia,
carácter probado, y el carácter probado, esperanza” (Cp.5:4)Biblia las Ameritas.
Un carácter así produce una
esperanza viva una experiencia viviente de que el amor de Dios es para él. Un
nuevo poder de buena voluntad en el acto que corona la regeneración (v.5). Después
de todo, Pablo nos da un análisis más profundo del amor de Dios. (Cp. 5:6-8) Al
amor se le describe como una actividad de Dios que viene al encuentro de la
persona aunque esté en su mayor depravación y le redime por medio de la cruz
de Cristo. El bondadoso amor de Dios jamás se tarda, ya que con sus manos
extendidas, y por su gracia se enfrenta a toda crisis. Cristo
viene al encuentro de la persona, y no de
las personas a El. Cuando éstos se hayan sin fuerzas, en impiedad de pecado y
enemigos de Dios. Estas son las condiciones de las personas sin gobierno. Este
no es el que asciende hasta Dios, sino que Dios desciende para abrazar a la
persona es su más terrible necesidad (v.8). Tenemos también la expresión más
elevada del gozo (v.11). Pablo
declara tres verdades muy importantes de la justificación en la vida cristiana:
La fe
(v.1), La esperanza (v.2) el
amor (v.5). Las personas que verdaderamente ha sido justificada tiene todo
el apoyo necesario de la gracia divina para empezar a echar mano de plena herencia de la santificación. De acuerdo a Ro. 5:1-9, el creyente tiene paz con Dios y
acceso al trono de la gracia. Con
este mensaje Pablo proclamó por medio de todo el Imperio Romano que conmovió a
la Iglesia para liberarla de la creencia de una justicia que se obtenía por
medio de las obras, tal como creía la Iglesia Católica Romana y por qué no
decirlo algunos creyentes dispensación alistas. La
sobreabundante gracia (Romanos 5:10-21), El apóstol Pablo ha dejado establecido
que la justificación se llevó a cabo por la sangre de Cristo y por la fe.
Ahora en (5:10-25) Pablo exalta la gracia de Dios como mucho más efectiva que
cualquier poder evidente del pecado y de la muerte. Pablo usa como ilustración
que hay dos reinos que hacen valer sus derechos para reinar e influir, el
primero es el pecado y la muerte, el segundo es el reino de la justicia y de la
vida. El
reino del pecado y de la muerte LA LEY La
muerte reinó desde Adán hasta Moisés (v.14) La
muerte reinó por medio de uno (v.17) El
pecado reinó en la muerte (v.21) El
reino de la justicia y de la vida LA GRACIA Reinarán
en vida (v17) La
gracia reina por la justicia (v.21) Este
argumento que esgrime Pablo, él afirma en que todas formas de la justicia y de
la vida que vino por medio de Cristo (vea Juan 1:17). Este reino es más
poderoso y superior al reino del pecado y de la muerte que vino por medio de Adán.
Pablo señala los siguientes contrastes. El
don de la gracia es más dinámico que la ofensa de Adán (.15) La
justificación tiene mayor capacidad para la condenación (v. 15b) Aquellos
que reciben la gracia ejercen dominio propio, mientras el pecado esclaviza a sus
victimas (v.17) La
justificación es posible de alcanzar por la elección (v.18) La
obediencia de Cristo nos hace justos, mientras que la obediencia de Adán nos
hace pecadores (v.19b). Donde
quiera que reine el pecado y la muerte la gracia pude asentar su reinado de
justicia (v.20b y 21). Los
versículos (15, 16) Se pueden confundir, ya que combinan una similitud con una
diferencia para leer este pasaje
con revelación y entendimiento, ha de tenerse en cuenta dos hechos importantes
en cuanto a su esfera de influencia, en segundo lugar, no son iguales en cuanto
a la manera de su influencia. Aunque la esfera del pecado es igual a la esfera
de la gracia. Pero, la influencia es totalmente diferente. El pecado de Adán
fue de inclinación a la debilidad, mientras que el paso de Cristo fue una
obligación santa Pablo esta comparando dos reinos que se oponen entre si, el
reino del pecado y de la muerte, por medio de Adán, y el reino de la gracia y
de la vida, por medio de Jesucristo. Nadie puede serle fiel a Adán y a Cristo a
la misma vez. CAPITULOS
6-8 Ahora
nos ocuparemos de esta sección que consideraremos como: Resucitados para
santificar. En primer lugar notamos que el capítulo 6 se refiere a que como el
creyente está muerto al pecado, el 7 explica que el creyente está muerto en
cuanto a la ley; y en el 8 se analiza que el creyente está vivo en la victoria
que el Espíritu Santo da. Estos tres capítulos son una explicación a la frase
“reinaran en vida” El capítulo 6 nos habla de que el pecado ya
no reina sobre el creyente, el 7 nos explica como la ley y el pecado ya no reina
sobre el creyente y el 8 nos explica cómo la morada del Espíritu Santo nos da,
no sólo vida sino libertad. «Sabéis»
(6. 1-10). Podemos notar que Pablo usa la palabra “sabéis” en (vv.
3,6,9,16). Esto es de suma importancia porque, el enemigo, la carne, nos quiere
mantener en oscuridad en cuanto a verdades espirituales que debemos conocer y
desafortunadamente muchos no conocen. Si la gracia de Dios abunda cuando hay
pecado (5.20) pudiéramos decir que el creyente debería vivir en pecado. Pablo
demuestra una rotunda negación. “En
ninguna manera” (6.1). Esta
es la verdad en nuestra relación con Cristo, no solamente que Cristo murió por
nosotros, sino que nosotros morimos con
El, cuando el Espíritu Santo nos Bautizó y nos unió al cuerpo de Cristo,
su iglesia, y fuimos sepultados con El y además resucitados a una vida nueva. Los
versículos (3-4) no se refieren al bautismo en agua, como muchos enseñan, sino
a la operación del Espíritu Santo al “situarnos” en Cristo como miembros
de su cuerpo. Cuando Cristo murió, nosotros morimos con El, al El resucitar
nosotros también resucitamos, esta es nuestra posición en Cristo. Ya no sólo
El murió por el pecado, sino que murió al
pecado (10). Dicho de otra manera El rompió,
destruyó la vieja naturaleza (v.6). Sabemos que la vieja naturaleza
está allí, pero la cruz de Cristo la ha despojado de su poder, por la razón de que morimos con Cristo a todo lo que
pertenece a la vieja naturaleza. Les
invito a leer Romanos 6: 1-10 y descubra por usted mismo de que el creyente está
muerto al pecado (v.2); la vieja naturaleza ya ha sido crucificada (v.6) y
el creyente ha sido libertado del pecado (v.7). Y la vieja naturaleza no puede
reinar en el creyente que conoce la verdad, la confiesa con fe y se puede
presentar a Dios aprobado. No
es suficiente que sepamos la nueva posición que tenemos en Cristo por la fe,
(v.11), sino que además tenemos que considerar lo que la Biblia dice respecto a
mí. “Así también vosotros
consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor
nuestro” Considerar el la fe en acción que descansa en la Palabra de Dios
a pesar de las circunstancias y
emociones o sentimientos. La crucifixión es una muerte que no se la puede aplicar usted mismo; usted tiene que ser crucificado por otro. Si consideramos este
paso de fe que cree en la Palabra de Dios, entonces Dios actúa en consecuencia. Nos
tenemos que presentar (12-23). Si los creyentes se consideran muertos al pecado,
es la única manera que demostraría su fe. Es este, el tercer paso para el
proceso de lograr la victoria sobre la carne. Debemos notar “No reine, pues”
del versículo 12. Este sometimiento es un acto de nuestra voluntad, es un paso
de obediencia al Señor. No es suficiente saber esta hermosa
doctrina, tenemos que dar el paso final de presentar nuestra vieja
naturaleza al Señor. En
( vv 16-26) Pablo nos da un ejemplo del amo y el criado. Nadie puede servir a
dos amos. Antes de nacer de nuevo nos sometíamos al pecado y la muerte (v.23).
Pero ahora que conocemos a Cristo como nuestro Salvador, somos libres, libres
del pecado, tenemos una nueva posición en Cristo, eso nos da un nuevo Amo y Señor,
tanto como una nueva naturaleza. Ahora siervos de la justicia, el lugar de ser
siervos del pecado. Cuando presentamos nuestros miembros a Cristo como
instrumentos (v13), El entonces controla nuestra vida y podemos llevar frutos de
santidad. (22) Tenemos
que entender que no es suficiente saber que Cristo murió por nosotros. Tenemos
también que conocer que tenemos una
nueva naturaleza interna; debemos saber que la vieja naturaleza fue derrotada en
la cruz. Saber, considerar y presentar, estos
pasos no conducirán a la victoria de cada día sobre la vieja naturaleza. Estos
pasos nos conducirán al trono
donde Cristo es exaltado y donde además reinaremos
en vida con El.
Siendo siervos de la justicia y no esclavos del pecado y de la muerte,
La respuesta al problema del pecado no es simplemente determinación, disciplina,
reforma, legislación, ni ningún otro esfuerzo humano. La victoria la
alcanzamos solamente por medio de la cruz de Cristo y su gloriosa resurrección ROMANOS
7 Algún
tiempo después que la persona ha sido salvada y entiende la liberación de su
pecado, es probable que la persona esté buscando mantener una vida recta,
tratando de vivir conforme a una regla llamada la
ley. Surge
una pregunta: ¿Cómo es que la ley es defectuosa? No es ciertamente en cuanto a
su origen, sino en que sea una base para justicia. La ley es espiritual (.14),
pero su misma espiritualidad no es capaz de justificar a la persona carnal, sino
que ella pone en vigor la sentencia de muerte y condenación. Además la ley se
halla desprovista de vida y de espíritu. Una
ilustración nos presenta todo lo que halla en este capítulo, pero además nos
muestra que la justicia viviente no se encuentra en la ley. La justicia ha de
venir por la muerte de Cristo en la
cruz y su poderosa resurrección. En
los versículos (1-6), el marido, la ley, no
muere literalmente, sino que la mujer (el creyente) participa en la
muerte y resurrección de Cristo y es resucitada para uniese a un nuevo esposo,
Cristo. Puede que la ley le exija al creyente espiritualidad, pero no puede
darla. La impartición de justicia sólo pude obtenerse por medio del Espíritu
Santo que da vida al creyente El es quien puede hacer las cosas nuevas en cada
creyente. En
los versículos (7-25) nos enfrentamos con dos problemas. El primero del YO
independiente, el segundo, el pecado que
mora en mi En el capítulo 7 queda en evidencia el yo
independiente, por medio del empleo constante del pronombre yo
o su equivalente. Mientras el YO
no se someta, no importa cuan noble o ambiciosamente sea, se encuentra desposado
con la ley. ¿Cuál
es la aplicación práctica de todo esto? Nuestra nueva posición delante de
Dios, como muertos ala ley, no esperamos de que obedezcamos a Dios mediante
nuestras fuerzas. Realmente Dios no nos ha esclavizado bajo una especie de ley
cristiana que tenemos que obedecer para conseguir la santidad. Nos ha dado el
Espíritu Santo que nos capacita para cumplir las exigencias de la santidad de
Dios. Los creyentes pueden tener la victoria del capítulo 6 y dejar la
esclavitud de la carne, pero mucho más que eso en la vida cristiana. Tenemos
que aceptar las verdades de Romanos 7; que en realidad somos un fracaso, cuando
empezamos a obrar con nuestras fuerzas, y que la ley es buena pero que somos
carnales y después permitir al Espíritu Santo que obre su voluntad en nuestras
vidas. Y que Dios nos capacite para considerarnos muertos al pecado (6) y a la
ley (7), para que así podamos por medio del Espíritu Santo, disfrutar de la
bendita libertad de los hijos de Dios y así glorificar a Dios viviendo en
santidad. CAPITULO
8 En
este capítulo respondemos sobre la santificación (6-8). El Espíritu Santo
domina todo este capítulo, por que a través de El morando en nosotros podemos vencer a la carne y podemos tener una vida cristiana
fructífera. En este capítulo resumimos el estado del creyente. No
hay ninguna condenación;: (vv. 1-4)
En estos versículos llegamos a la conclusión del argumento de Pablo del capítulo
7. Es muy importante de que aquí el apóstol no analiza la salvación, sino el
problema de cómo el creyente puede hacer algo bueno a pesar de tener una
naturaleza de pecado. ¿Cómo es que un Dios santo puede aceptar algunas cosas
que hacemos cuando no tenemos “nada bueno” que mora en nosotros? Nos parece
que El tendría que condenar todo pensamiento y obra que hacemos. Pero
no hay ninguna condenación puesto
que el Espíritu Santo mora en nostros para cumplir la justicia de la ley. Es
que la ley no puede condenarnos por que estamos muertos a ella. Tampoco Dios nos
puede condenar, porque el Espíritu Santo capacita al creyente a andar en el Espíritu, y por lo tanto satisface las exigencias
santas de Dios. Podemos
glorificar a Dios, cuando conocemos de que los hijos de Dios no estamos bajo la
ley, de que Dios no espera que
hagamos buenas obras en el poder de
la carne. Cuando el creyente entiende que, no
hay ninguna condenación se da cuenta de que el Espíritu que mora en
nosotros agrada a Dios. ¡Que gloriosa salvación tenemos en Cristo! “|Estad, pues firmes en la
libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis ora vez sujetos al yugo de
esclavitud” Nos advierte Pablo en (Ga. 5:1)
“No hay ninguna obligación”. Porque no hay ninguna relación entre el Espíritu
y la carme. (vv .5-17). Los creyentes pueden tener dos disposiciones, se pueden
inclinar hacia las obras de la carne y tener enemistad con Dios, o pueden
inclinarse a las cosas se Espíritu, y ser un creyente espiritual disfrutando de
paz y gozo, ya que la mente carnal no puede agradar a Dios; tan sólo el Espíritu
obrando en el creyente y través del creyente puede agradar a Dios.. El
creyente no tiene ninguna obligación con la carne (v.12).Nuestra única
obligación es hacia el Espíritu Santo; ya que nos convenció
y a la vez nos mostró nuestra necesidad
de salvación; fue el Espíritu el que impartió fe salvadora, e implantó
una nueva naturaleza en el creyente, al tiempo que le da testimonio de ser
hechos hijos de Dios. En
el versículo (15), se le llama “el Espíritu
de adopción”. Vivir en la carne o bajo la ley, conduce a servidumbre más
el Espíritu conduce a una vida de libertad
en Cristo. Esta libertad para el
creyente jamás significa hacer lo que se le antoje, ya que esa es la peor
esclavitud. La libertad cristiana en el Espíritu es libertad de la ley y de la
carne, y así podemos agradar a Dios y llegar a ser lo que El quiere que seamos.
El vocablo adopción en el NT no
significa lo que denota hoy día, recibir un niño dentro de nuestra familia
como miembro legal de ella. El término griego significa: colocar
como hijo y hacerlo legitimo heredero. Cada es un hijo de Dios por
nacimiento (ver Juan 1:13) y heredero de Dios y coherederos con Cristo, de tal
manera que El no puede recibir la herencia hasta que nosotros estemos allí para
compartirla con El. El creyente tiene que hacer
morir las obras de la carne por el poder del Espíritu (v.13). “No hay ninguna separación” (vv 18-39). El creyente está esperando la adopción
la redención de nuestro cuerpo (v 23). Ya el alma ha sido redimida, pero no el
cuerpo. Esperamos en plena confianza, pero, debido a que el Espíritu Santo nos
ha dado como primicias la liberación
que Dios tiene para el creyente en el futuro. Incluso si morimos, el Espíritu,
quien nos ha sellado para el día de la redención (Ef. 1: 13-14) vivificará
nuestros cuerpos (11). Podemos notar en este capítulo tres gemidos
en los versículos 22-26. El primero todo la creación gime (v.22), en
segundo lugar en segundo lugar el Espíritu gime esperando la venida de Cristo
(v.23) y en tercer lugar el Espíritu gime al interceder por nosotros (v.26).
Tenemos el privilegio de orar en el Espíritu. Tal vez muchas de nuestras
oraciones son el la carne, oraciones largas, con palabras bonitas, pías, que glorifican al hombre y dan nauseas a Dios (Is. 1:11-18).
Mientras oramos el Padre escudriña nuestros corazones y sabe lo que el Espíritu
desea, y esto es lo que nos concede. Es
importante saber que el Espíritu siempre ora de acuerdo a la voluntad de Dios
(28). Que los creyentes sean formados a la imagen de Cristo (v.29). Entonces
podemos reclamar la promesa del versículo 28 debido al propósito del versículo
29, Debemos notar que todos los verbos en
el versículo 30 están en tiempo pasado: llamó,
justificó, y glorificó al creyente. El
apóstol Pablo concluye haciendo cinco preguntas (vv 32-35) y las responde con
claridad meridiana. No tenemos necesidad de inquietarnos por lo que Dios hará,
porque si Dios es por nosotros y no contra nosotros. La prueba es que El dio lo
mejor que tenía en la cruz del Calvario, y nos dará cualquier otra cosa que
necesitemos. ¿No puede alguien acusarnos de pecado? La respuesta es un rotundo
¡NO! Hemos sido justificados y esta posición delante de Dios nunca cambia/ ¿Puede
alguien condenarnos? ¡NO! Cristo murió por nosotros y ahora vive como nuestro
Abogado a la diestra del Padre. ¿Puede alguien separarnos del amor de Dios? ¡NO!
No siquiera todo el sistema compuesto por principados y potestades (v.38) No hay
ninguna condenación, ninguna obligación y tampoco ninguna separación (v.37) CAPITULO
9 Los
próximos tres capítulos se refieren a la historia espiritual del pueblo de
Israel; pasada (Cáp. 9), presente (Cáp.. 10) y futura (Cáp., 11). El propósito
del apóstol Pablo es explicar cómo Dios pudo poner a un lado a su pueblo
escogido salvar a los gentiles, y cómo El restaurará a la nación en el futuro. La
elección de Israel defendida. (9:1-13) Ocho
bendiciones de la elección (vv 1-5) Pablo
sentía una gran admiración por Israel. Sus palabras nos hacen recordar a Moisés
en Éxodo 32:31,32 La
adopción. escogidos por Dios gracias a su amor (véase Is. 43:20-21). Cristo
nos amó tanto que se hizo maldición por nosotros. La
gloria: la presencia de Dios en el tabernáculo (Ex. 24: 16,17). Los
pactos: Dios, a través de Abraham, Moisés y David, dio pactos inmutables al
pueblo de Israel. La
promulgación de la Ley: Dios nunca se relacionó así con el pueblo gentil. En
cambio Israel oyó su voz y recibió sus leyes para gobernar sus vidas. El
culto: los sacerdotes en el tabernáculo eran un privilegio de Dios. Las
promesas: muchas de esas promesas de Antiguo Testamento se han cumplido y muchas
más aun no se han cumplido para el pueblo judío. Los
patriarcas: Abraham, Isaac y Jacobo y sus doce hijos formaban el cimiento de la
nación. El
Mesías: Cristo fue un judío, de la tribu de Judá, que nació según la ley.
(9.5). Podemos
asegurar que ninguna otra nación tuvo estas maravillosas
bendiciones; sin embargo, Israel las
dio por entado y a fin de cuenta rechazó la justicia de Dios. El creyente, también
pertenece a los elegidos y
tiene similares bendiciones de las cuales disfruta, por ejemplo, la adopción
(Efesios 1.5); gloria (Efesios
1:6-7); el nuevo pacto a través de la
sangre de Cristo (Hebreos 9:10); la
ley escrita en el corazón (2 Corintios 3; Hebreos (10:16-17); servicio
sacerdotal mediante Cristo (1 Pedro 1:4); tenemos
a Abraham como padre de los que creen :(Galatas 3:7). Y todo eso por que
tenemos a Cristo. La
base de la elección (vv 6-13). El
la elección Dios ejerce su voluntad soberana para lograr su plan perfecto.
Tenga presente de que elección que habla Romanos 9-11 es nacional y no
individual. Si aplicamos las verdades de estos capítulos a la salvación o a la
seguridad del creyente individual, es errar su mensaje por completo. Es más,
Pablo cuidadosamente destaca que está hablando a los judíos y a los gentiles
como pueblo, no como pecadores individuales. Abraham:
fue escogido como padre de la nación hebrea, pero Pablo afirma que no todos los
israelitas son verdaderos hijos de Israel. (Véase también 2: 25-29). Abraham
tuvo muchos hijos (Génesis 25:1-6), pero solamente uno escogido Isaac, quien
fue el hijo de la promesa por fe. Isaac:
fue el hijo de la promesa por fe (véase Gl. 4:21-31), mientras que Ismael fue
el hijo de la carne por medio de las obras. La verdadera “simiente de
Abraham” son los creyentes y no sólo los que tienen sangre judía en sus
venas. Jacob:
Dios pasó por alto a Esaú, el primogénito, y escogió a Jacob, tomo su decisión
incluso antes de que los niños nacieran, Se preguntará usted ¿Por qué? Para
mostrar que el propósito de Dios al elegir a su nación se cumpliría. Esaú
decidió rebelarse contra Dios, pero los propósitos de Dios no dependen de las
decisiones de las personas. No podemos explicar la relación entre las
decisiones de las personas y los propósitos de Dios, pero sabemos que ambas
cosas son verdaderas y se enseñan en la Palabra de Dios. La
elección de Israel defendida (9:14-33 La
doctrina de la elección nacional de Israel nos lleva a considerar varias
preguntas cruciales. Una de ellas: ¿Es Dios injusto? (vv 14-18)
¡Por supuesto que no! Ya que la elección no tiene nada que ver con la
justicia, sino más bien con la gracia, Muchos dicen que: “Dios es injusto si
escoge a uno e ignora a otro”. Pero el propósito de Dios va más allá de la
justicia; porque si Dios hiciera nada más
que es justo, tuviera que condenarnos a todos nosotros. El apóstol Pablo
usa a Moisés (Ex. 33: 19) y al Faraón (Ex. 9”16) como prueba de que Dios
puede hacer lo que desee al dispensar su gracia y su misericordia. Nadie merece
la misericordia de Dios y nadie puede condenarlo por su elección de Israel o
por haber pasado por alto a otras naciones Preguntamos
¿Por qué Dios encuentra faltas si nadie puede resistir su voluntad? (vv
19-29). Pablo nos explica con la parábola sobre el alfarero, en Jeremías
18:1-6. Dios es el Alfarero y las naciones del mundo junto con sus líderes, son
las vasijas. Algunas son vasijas de ira que Dios pacientemente soporta hasta el
tiempo de su destrucción (Gn 15: 16) Otros son vasijas de misericordia que
revelan su gloria. (Oseas 2:23 y 1: 10) que demuestran que Dios prometió llamar
un “pueblo” de entre los gentiles, un pueblo que sería llamado “hijos
del Dios viviente”.Esta el sin lugar a duda la Iglesia (véase 1 Pedro
2:9-10) (Isaías 10:22-23), que nos
muestra que remanente de judíos también se salvaría (Is. 1:9). El propósito
de Dios en la elección hace posible que tanto judíos como
gentiles sean salvos por gracia. Ni el judío ni tampoco el gentil podrían ser
salvos de ninguna otra manera que por la gracia de Dios. Aquí
encontramos la paradoja de la historia: los judíos trataron de ser justos y
fueron rechazados; los gentiles, que no tuvieron los privilegios de los judíos,
fueron recibidos. La razón es que los gentiles recibieron la justicia por la fe
y mediante la gracia de Dios. Los judíos tropezaron
por el Mesías crucificado (véanse Is. 8:12; 28:16; Mt 21: 42; 1 CCO
1:23; 1 P 2: 6-8) Querían un Mesías que guiaría a la nación a la libertad y
gloria políticas; no podían creer en un Cristo crucificado. El
propósito de Pablo es este capítulo es explicar la posición de Israel en el
plan de Dios. Israel era una nación elegida que se le había dado privilegios
como ninguna otra; y sin embargo, había fallado miserablemente al no seguir el
programa de Dios para redecir a todo el mundo. El capítulo entero exalta la
gracia soberana de Dios sin minibar la responsabilidad de la persona para tomar
las decisiones correctas. La Palabra de Dios prevalecerá independientemente de
la obediencia humana. Los que crean serán salvos y los rebeldes serán
condenados. Resumiendo: sin la gracia de Dios, no habría salvación. CAPITULO
10 En
el capítulo anterior vimos Los Caminos de Dios Defendidos, en este capitulo
encontramos Los Caminos de Dios declarados. Este capítulo es, ciertamente, una
declaración de los caminos
salvadores de Dios. Primeramente describe la justicia que es por la ley y después
la justicia que es por la fe. La fe se produce en el corazón del creyente a
causa de la predicación del Evangelio, que incluye el mensaje del señorío
de Cristo y su resurrección de entre los muertos. Una vez que se oye y
se cree este mensaje, entonces no existe diferencia alguna entre el judío y el
griego En
los versículos (11-13) Pablo sita de nuevo Isaías 28:16 “Todo aquel que en
El creyere, no será avergonzado”. Al judío no le gustaba el término “todo
aquel”. Puesto que se creían el único “pueblo escogido” Pero en el versículo
(13) Pablo cita a Joel 2:32 para demostrar que ¡cualquiera que invoque a Cristo
es salvo, y no solamente el judío! El
remedio para el rechazo (10:14-17). La
secuencia es como sigue: (a) se envían a los mensajeros; (b) declaran la
Palabra’ (3); los pecadores oyen la Palabra; (d) los pecadores creen a la
Palabra; (e) invocan a Cristo; (f) ¡son salvados!. El argumento es lógico; los
pecadores no pueden salvarse sin la Palabra de Dios, porque “la fe es por el oír,
y por el oír la Palabra de Dios” (17). En
el versículo (15) Pablo se refiere a Isaías 52:7, un versículo que tendrá su
cumplimiento total en el día en que Israel sea restablecida en su reino. Pablo
aplica este pasaje a la proclamación del evangelio de paz, paz con Dios y paz
entre el judío y el gentil, (Ef 2: 13-17) al Israel que hoy está perdido. A
menudo usamos Romanos 10: 14-15 como base para nuestra acción de enviar
misioneros a las naciones gentiles y por cierto que esta aplicación es válida;
pero el significado básico aquí es la proclación del evangelio a Israel hoy. Llevamos
el evangelio a los judíos, no debido a Romanos 10: 14,15. Si sentimos la carga
que sentía Pablo por el pueblo de Israel desearemos llevarle el evangelio. El
testigo que lleva el evangelio a los perdidos , sea judíos o gentiles,
ciertamente tienen “hermosos pies” a los ojos de Dios ¿Cuál
se la actitud de Israel hoy? La de Isaías 51:1: “¿Quién ha creído a
nuestro anuncio”? Así como Israel se alejó en su incredulidad en el día de
Cristo (Juan 12: 37,38) y durante el tiempo de testimonio de los apóstoles, en
Hechos 1-7, así la nación hoy está afincada en la icredulidad. En el versículo
18 Pablo cita el Salmo 19:4, para mostrar que la Palabra de Dios, incluso por
medio de la naturaleza, ha llegado al mundo entero; Israel no tiene excusa. El
resultado del rechazo (10:18-21) Como
resultado del rechazo a Israel, Dios se ha vuelto a los gentiles y ahora está
tomando de entre ellos un pueblo para su nombre (Hechos 15). Pero esto no debe
sorprender a los judíos, ya que en Deuteronomio 32:21) El prometió usar otras
naciones para provocar a celos a Israel y también el en Isaías 65:1, 2 Dios
anunció que Israel sería desobediente, pero que los gentiles hallarían en El
su salvación. En
bueno que tengamos presente que el AT en efecto prometía la salvación de los
gentiles; pero en ninguna parte se enseña que los judíos y los gentiles serían
parte del mismo plan, ni que tampoco los creyentes de ambas razas serían uno en
Cristo. Observemos
que programa que da el AT es que los gentiles se salvarían mediante el
ascenso de Israel, o sea, su establecimiento
como reino. Pero, Israel cayó. Preguntamos: ¿Qué haría entonces Dios
con los gentiles? Pablo destaca en Romanos 9-11 que la misericordia se extendió
a los gentiles a través de la caída de Israel (11:11). Dios entregó a todos
los seres humano, ya sean judíos o gentiles, a la incredulidad; de esta manera
El podía tener misericordia de todos mediante la gracia que se hizo posible en
el Calvario (11:32). El
versículo 21 indica claramente la actitud de Dios hacia Israel, incluso hoy.
Aunque se ha desechado a la nación en ceguera e incredulidad (2 Co. 3:15-4:6;
Ro 11:25). Dios busca ardientemente tanto la judío no salvo como al gentil
perdido. CAPITULO
11 Los
caminos de Dios demostrados (Capítulo 11). Este capítulo comienza con una
pregunta ¿Ha desechado Dios a su pueblo? Y el mismo responde “en ninguna manera porque yo también soy israelita de la descendencia
de Abraham…(v. 1:-12. En
conformidad con el resto de la Escritura, Pablo nos recuerda que sólo un
remanente de Israel sería salvado, no todo el pueblo sin discriminación. Esta
es la enseñanza constante del AT; de ahí que Pablo cite a Isaías en su apoyo,
“Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan
sólo el remanente será salvo; …Si el señor de los ejércitos no nos
hubiese dejado descendencia; como Sodoma hubiéramos venido ha ser…Señor ¿quién
ha creído a nuestro anuncio?.. Así también aun en este tiempo ha quedado un
remanente escogido por gracia” (Romanos 9:27-29; 10:16; 11:3-5). Pablo,
y los demás apóstoles de la primera hornada, fueron
miembros de este “remanente” Más
la mayoría de los judíos se oponen a este grupo de escogidos, ya desde
entonces (Hech. 13:38-48) La
autoexclusión de los hebreos comporta la reconciliación de los gentiles (v
15). Su trasgresión es la riqueza
del mundo (v.12). Las ramas, Israel, fueron desgajadas, y los paganos
convertidos al Evangelio, siendo olivo silvestre, fueron
con todo, injertados en lugar de ellas; de modo que los gentiles “hemos
sido hechos participantes de la RAIZ y de la RICA savia del olivo” (v.
17). Mediante
esta metáfora de las ramas y de los injertos silvestre Pablo explica, como
hemos visto, la apostasía de los judíos y la conversión de los gentiles. La
tragedia de Israel estriba en no haber aceptado
estas realidades, que estaban latentes e en el AT, y que el Hijo del Hombre vino
e explicar. Así como los antepasados vendieron por envidia a José, rechazaron
a Moisés y persiguieron a muerte a los profetas, así también los contemporáneos de Jesús le rechazaron y crucificaron. Apredearon a
Esteban, encarcelaron a los apóstoles,
resistieron al Espíritu Santo y corrompieron la interpretación
de las Escrituras. ¿Ha
desechado Dios a Israel? Es muy evidente que la misión de Jesús consistió en
inaugurar un tiempo profético, previo a la gran consumación escatológica. El
Reino de Dios -cuyas bendiciones en plenitud son actuales-. Por tanto aquellos
que recibimos la proclamación del Reino somos considerados como un solo cuerpo,
la Iglesia, que es considerada el pueblo de Dios, tanto gentiles como judíos. “Porque
El es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia
de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los
mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en Si mismo de los dos un solo
nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos
en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.”(Efesios 2: 14-16). CAPITULO
12 Habiendo
terminado Pablo la parte de su epístola
en que argumentaba y prueba diversas doctrinas que son aplicadas prácticamente,
aquí plantea deberes importantes a partir de los principios del evangelio. El
ruega, que como hermanos en Cristo, que por las misericordias de Dios presenten
sus cuerpos en sacrificio vivo a El (vv.1,2) Este es un poderoso llamamiento.
Recibimos diariamente del Señor los frutos de su misericordia. Es por ello que
debemos presentar, todo lo que somos, lo que tenemos, lo que hacemos, ya que
después de todo, ¿qué tanto es en comparación con las grandes riquezas que
recibimos? Es aceptable a Dios un culto racional, por lo cual somos capaces y
estamos preparados para dar razón, y lo entendemos. La conversión y la
santificación son la renovación de la mente; cambio, no de la sustancia, sino
de las cualidades del alma. El
gran enemigo de esta renovación es conformarse a este mundo. Tenemos que tener
cuidado de formar planes para la felicidad, como si estuviera en las cosas de
este mundo, que pronto pasan. Procuremos no caer en las costumbres de los que
andan en las lujurias de la carne, y se preocupan de las cosas terrenales. La
obre del Espíritu Santo empieza, primero, en el entendimiento y se efectúa en
la voluntad, los afectos y la conversación, hasta que hay un cambio de todo en
la persona a la semejanza de Dios, en el conocimiento, la justicia y la santidad
de la verdad. Así, pues, ser piadoso es presentarse a Dios. Los
versículos 3-8. Encontramos que el orgullo es un pecado que está en nosotros
por naturaleza; necesitamos que se nos advierta y que seamos armados en su
contra. Todos los santos constituyen un cuerpo en Cristo que es la Cabeza del
cuerpo, y el centro común de su unidad. En el cuerpo espiritual hay algunos que
son aptos para una clase de obra y don llamados a ella; otros, para otra clase
de obra. Tenemos
que hacer todo el bien que podamos, unos y otros, para provechos del cuerpo. Si
pesáramos debidamente en los poderes que tenemos, y cuán lejos estamos de
aprovecharlos apropiadamente, eso nos humillaría. Pero, como no debemos estar
orgullosos de nuestros talentos, debemos cuidarnos, no sea que so pretexto de la
humildad y la abnegación, seamos perezosos en entregarnos para beneficio de los
demás. No debemos decir, no soy nada, así que me quedaré quieto y no haré
nada; sino no soy nada por mí mismo y, por tanto, me daré
hasta lo sumo en el poder de la gracia de Cristo. Sean cuales fueren
nuestros dones o situaciones, tratemos de ocuparnos humilde, diligente, alegre y
con sencillez, sin buscar nuestro propio mérito o provecho, sino el buen de
muchos en este mundo y el venidero. En
los versículos (9-16) Encontramos una guía condensada para aquellos creyentes
que ha escogido vivir esta vida de amor. El
amor se revela por su reacción Hacia
el bien y el mal (v.9) El amor sea sin fingimiento. Hacia todos los creyentes
(v.10) Amor fraternal. Para el trabajo de toda clase (v.11) Sirviendo al Seños
con inteligencia. Para diversas circunstancias (v.12) Gozosos en la esperanza.
Hacia sus posesiones (v.13) Compartiendo las necesidades. Hacia sus oponentes
(v.14) Bendiciendo a los que nos persiguen. Hacia las circunstancias de otros
(v.15) Goza con los que se gozan y llora con los que lloran. Hacia el rango y
posición (v.16) Nos recomienda que no seamos sabios en nuestra opinión. Hacia
todas las personas (v.17a)
El amor no pagará mal por mal..Hacia todas las personas (v.18) En cuanto
dependa de nosotros tened paz. Un consejo más (v.19) No demos lugar a la ira.
Quien anda en amor cree en la justicia perfecta de Dios (vv 20-121). CAPITULO
13 Los
creyentes no necesitamos que las leyes humanas se pongan en vigor, para ser de
ellos ciudadanos respetuosos a la ley. Así como tampoco los gobiernos humanos
no necesitan condenar a muerte a un verdadero creyente por quebrantan la ley
moral. El creyente se halla motivado por la ley del amor hacia su prójimo, ya
que tienen un concepto muy elevado de la misma (v,10). Por
otra parte los creyentes han sido llamados a apartarse del mundo, pero todos
tenemos responsabilidades con el Estado. Las “autoridades
superiores” (v.!) son los
gobernantes del mundo, pero ellos tienen responsabilidades hacia el gobierno. El
mejor ciudadano debe ser el creyente. Aunque la iglesia no debe involucrase en
partidos políticos, pero los
creyentes como individuos debe usar los privilegios que Dios les ha dado como
ciudadanos para vigilar que se elijan los mejores líderes, y que se apliquen
las leyes con justicia (vv 1-4). Los gobernantes son el terror para los malos,
no para los buenos, de manera que aquellos que viven como creyentes no tienen
necesidad de tener temor alguno. Dios ha establecido tres instituciones en la
tierraL1)
La familia (Gé. 2) (2) La iglesia (Hech. 2) (3) el gobierno humano (Gé. 9).
Estas funciones no deben superponerse, cuando esto ocurre, hay confusión y
problemas. Una
conciencia dirigida por Espíritu Santo eleva al creyente a su nivel más alto.
Cuando un creyente desobedece al Señor, lo sabemos, cuando el Espíritu Santo
convence a nuestra conciencia. Muchas personas tienen mala conciencia, y por lo
tanto no son confiables. Al contrario de ellos el creyente debe tener una buena
conciencia (1 Ti. 1:5). Si siempre se rechaza al Espíritu Santo, esto conduce a
una conciencia corrompida Ti.1:15). Una conciencia cauterizada (Ti. 4:2); se
convierte en una conciencia desechada (Ti. 1:16).. Pablo nos amonesta a pagar
las contribuciones y dar el honor adecuado a todos los oficiales (vv 5-7). CAPITULOS
14. 15,16 Los
capítulos 14 al 16 tienen que ver con aquellos problemas y obligaciones de la
fe y el amor que todavía persisten aun después de que uno ha sido librado de
todo pecado y de haber sido llenado con el Espíritu Santo. En su obrar, la fe y
el amor son personales (Capítulo 12), nacionales (capítulo 13) y universales (capítulos
14-16). No solo Pablo, sino también Pedro enseñaron y oraron por los creyentes
en cuanto a asuntos muy sensibles de diario vivir. Pablo escribió a los
filipenses 1:9-10 “y esto pido en oración,
que vuestro amor abunde aun más en ciencia y en todo conocimiento, para que
aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día
de Cristo” Los creyentes necesitan tener conocimiento y discernimiento
para saber cómo expresar su fe en Cristo y su amor hacia todos los
santos y el pecador en asuntos prácticos. La fe y el amor ejercitan su poder en
por lo menos siete esferas en todas las cuales Jesucristo es resucitado de entre
los muertos para el Señor. El
amor debe gobernar los asuntos de la conciencia (14:1-12). Pablo
señala los peligros de convertirse en juez y propinar ofensas en asuntos
sensitivos de conciencia. El débil en la fe no ha
de ser juzgado en asuntos, tales como comidas y ciertos días especiales. Como
repuesta final, Pablo establece la
ley del amor y dice:”Porque Cristo para
esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser así de los muertos como de
los que viven” (14:9) El
amor no puede actuar en contra de una sociedad débil (14: 14-23). Si llevamos a
un hermano a la condenación por ofender su débil conciencia, estamos
quebrantando la ley de amor. Lo que nosotros tenemos que hacer es edificar a
nuestro hermano en Cristo por medio de nuestra conducta en el amor, la paz. La
justicia y el gozo del Espíritu Santo. Es
muy importante, que la palabra griega kamon
no se halla en esta porción a los Romanos, pero ella se emplea cinco veces
en el NT. Uno de los significados de esta
palabra es gobernante, vara de medir, aquello
que se emplea para medir algo. Es
decir para medir los valores de la vida y de la conducta, Pablo usa el amor como
vara de medir el reino. La medida se declara en estos versículos: “El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en
el Espíritu Santo Porque el que en esto a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado
por los hombres Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua
edificación”. (14:17-19) CAPITULO
15 La
libertad cristiana se permitió, no para nuestro placer, sino para la gloria de
Dios y para el bien del prójimo. Debemos agradar a nuestro prójimo por el bien
de su alma; no para servir su mala voluntad, ni contentarlo de manera pecaminosa;
si así buscamos agradar a los hombres, no somos siervos de Cristo. Toda la vida
de Cristo fue una vida de negación y de no agradarse a sí mismo. Si
consideramos su pureza y santidad inmaculadas, nada podía ser más contrario a
El, que ser hecho pecado y maldición por nosotros y que cayeran sobre El los
reproches de Dios: “el justo por los injustos”. El llevó la culpa del
pecado, así como la maldición es este; nosotros sólo somos llamados a
soportar un poco del problema. El llevó los pecados impertinentes del impío;
nosotros sólo somos llamados a soportar las
fallas del débil. Nuestro
Maestro, invita a sus discípulos y los alienta
mostrándose a ellos manso y humilde de espíritu. La misma disposición
debe caracterizar la conducta de sus hijos, especialmente al del fuerte para de
débil. El final de todos nuestros actos debe ser que Dios sea glorificado; nada
fomente esto más que el amor y la bondad mutua de los que profesamos el
cristianismo. Aquellos que concuerdan en Cristo, bien pueden concordar entre
ellos. (vv.1-7). No
debemos olvidar que cristo cumplió las profecía y las promesas relacionadas
con los judíos y los gentiles que no tienen excusas alguna para despreciarlas
(Vv. 8-13). Los gentiles, al ser puestos en la Iglesia, son compañeros de
paciencia y tribulación. Todos ellos deben alabar a Dios. El
llamado a todas las naciones para que alaben al Señor, indica que ellos tendrán
conocimiento de El. Nunca buscaremos a Cristo mientras no confiemos en El. Todo
el plan de la redención está adaptado para que nos reconciliemos unos con
otros, y con nuestro bondadoso Dios, de modo que podamos alcanzar la esperanza
permanente de la vida eterna por medio del poder santificador y consolador del
Espíritu Santo. Nuestro propio poder nunca lograría esto; por lo tanto, donde
esté esta esperanza y abunde, es el Espíritu bendito quien debe tener toda la
gloria. (Vv.
14-21)- Pablo estaba convencido que los creyentes romanos estaban llenos con un
es espíritu bueno y afectuoso, y de conocimiento. Les había escrito
para recordarle sus deberes y peligros, porque Dios les había nombrado ministro
de Cristo para los gentiles. Pablo les predicó; pero lo que los convirtió en
sacrificio para Dios fue su santificación; no la obra del apóstol, sino la
obra del Espíritu Santo; las cosas impías nunca pueden ser gratas para el
santo Dios. Analicemos
los versículos 22-33. El apóstol Pablo buscaba las cosas de Cristo más que su
propia voluntad, y no podía dejar su obra de plantar iglesias para ir a Roma.
Concierne a todos hacer primero lo que sea más necesario. No debemos tomar a
mal si nuestros amigos prefieren una obra que agrada a Dios antes que las
visitas y los cumplidos que puedan complacernos a nosotros mismos. De
todos los creyentes se espera justamente que promuevan toda buena obra,
especialmente la bendita obra de la conversión de las almas. La sociedad
cristiana es un cielo en la tierra, una primicia de nuestra reunión con Cristo
en el gran día, pero es parcial comparada con nuestra comunión con El., porque
sólo ella satisfará el espíritu y el alma.. Debemos
aprender a valorar la oración ferviente y eficaz del justo. Si hemos
experimentado el amor del Espíritu Santo no nos faltemos en este oficio de
bondad para con el prójimo. Aquellos que prevalecen en oración, deben
esforzarse en la oración. Los que
piden las oraciones de otras
personas, no deben descuidar sus propias oraciones. Aunque El conoce
perfectamente nuestro estado y también nuestras necesidades. Cristo sabe todo
de nosotros. Todo
nuestro gozo depende de la voluntad de Dios. Seamos fervientes en las oraciones
con otros y por otros, para que, por amor a Cristo, y por el amor del Espíritu
Santo, puedan venir grandes bendiciones a las almas de los creyentes y a las
labores de sus ministros. CAPITULO
16 En
los versículos 1-20- El apóstol Pablo le recomienda a la hermana Febe a los
creyentes de Roma. Es importante que los creyentes se ayuden unos a otros en sus
asuntos, especialmente a los
forasteros (ilegales); no sabemos qué ayuda podremos necesitar nosotros mismos.
Pablo pide ayuda para una mujer que ha sido útil para muchos; el que riega
también será regado. Aunque
el cuidado de todas las iglesias estaba con
Pablo, podía recordar a muchas personas y enviar saludos a cada una;
expresar interés por ellos. Para
que nadie se sienta herido, como si Pablo se hubiera olvidado de ellos, manda
sus saludos al resto, como hermanos santos, aunque no los nombra. Agrega, al
final, un saludo general para todos ellos en el nombre de las iglesias de Cristo. Las
exhortaciones de Pablo son muy afectuosas. Lo que sucede con las doctrinas
cristianas que al apartarse de las Sagradas Escritura; abre la puerta a las
divisiones y a las ofensas. Si abandonamos la verdad, no duraran
mucho la paz y la unidad.
Muchos que llaman Maestro, Señor a
Cristo, distan mucho de servirles, porque sirven intereses mundanos, sensuales, y carnales. Corrompen
la cabeza engañando al corazón; pervierten los juicios porque se enredan en
los afectos. Tenemos que cuidar nuestros corazones con toda diligencia. La política
corriente de los seductores es imponerse sobre los que están ablandados por sus
convicciones. La
bendición que espera Pablo es la victoria sobre Satanás. Esto incluye todos
los designios y estratagemas del Satanás contra las almas para contaminarlas,
perturbarlas y destruirlas; todo sus intentos
son para obstaculizarnos la
paz del cielo aquí en la tierra, y la posesión del cielo
en el más allá. Por lo tanto debemos resistir con fe y paciencia un
poco más. Si la gracia de Cristo está con nosotros. ¿Quién puede vencernos? En
los versículos 21-27 Pablo agrega recuerdos afectuosos de personas que están
con él, conocidos por los
creyentes de Roma. Por otro lado lo que confirma las almas es la clara predicación
de Jesucristo. Nuestra redención y salvación hecha por el Señor Jesucristo,
incuestionablemente es la gran misterio de la piedad. Sin embargo, bendito sea
Dios, que tanto este misterio sea claro como para llevarnos al cielo, si no
rechazamos voluntariamente
una salvación tan grande. La
vida y la inmortalidad so sacadas a
la luz por el evangelio, y el Sol de Justicia se levanta sobre la humanidad. Las
Escrituras de los profetas. Lo que dejaron por escrito, no sólo es claro en sí,
sino que por ellas se da conocer este misterio a todas las naciones. Toda la gloria que la humanidad caída dé a Dios, para ser aceptado por El. Debe ser por medio del Señor Jesús, porque en El solo pueden ser agradables para Dios nuestras personas y nuestras obras .Debemos mencionar esta justicia, como suya solamente, de Aquel que es Mediador de todas nuestras oraciones, porque El es y será por la eternidad, el Mediador de todas nuestras alabanzas. Recordamos que somos llamados a la obediencia de la fe, y que todo grado de sabiduría es el único sabio Dios, debemos rendir a El, pr palabra y obra, la gloria por medio de Jesucristo; para que así esté la gracia de nuestro Señor Jesucristo con todos nosotros para siempre. ¡:Amén! Terminado
Septiembre 12-2008 |
|