El
río Jordán ha perdido el 8% de su caudal histórico y podría secarse el
año que viene si los países de la zona no toman medidas, según un
informe de ONG Amigos de la Tierra-OrienteMedio. Israel, Siria, y Jordania
son los responsables de haber tomado a lo largo del siglo pasado
decisiones que han convertido el lugar donde Jesús fue bautizado en en
hilo de "aguas residuales, estancadas y salinas", apunta un
documento.
El flujo del Jordán, que comienza en el Mar de Galilea y desemboca en el
Mar Muerto, era 1.300 millones de metros cúbicos al año. El río
serpentea por 217 kilómetros y tiene gran importancia para los tres
principales religiones monoteístas: Judaísmo, cristianismo e Islam.
Israel ha desviado para uso domestico y agrícola un 46,47% del flujo;
Siria un 25.24%, Jordania un 23,24% y los palestinos un 5.05%, aunque
tienen un acceso muy limitado al cause fluvial.
El Jordán ha dejado así de ser una fuente de aguas dulce y sus
corrientes apenas alcanzan ahora entre un 20 y 30 millones de metros cúbicos
anuales. Este río ha perdido también la mitad de su biodiversidad con
la desaparición de sus orillas de nutrias o lechuzas, resalta el informe,
titulado "Hacia un río Jordán vivo". Los distintos tipos de árboles
que bordeaban el río han dejado paso a los juncos, más resistentes al
deterioro del ecosistema.
El consumo de agua, donde algunos peregrinos cristianos se bañan, pueden
generar problemas estomacales porque arrastra vertidos residuales que
paradójicamente lo salvan de la desaparición
La ONG propone que los países que han originado el deterioro del río
devuelvan al menos y de forma proporcional un tercio del flujo
original, lo que bastaría en una primera fase para devolverlo a la vida.
Israel,
argumenta el documento, debería ceder incluso algo mas dada su situación
económica. y permitir un reparto equitativo con los palestinos, a quien
impide extraer el agua directamente del Jordán, que atraviesa decenas de
kilómetros de Cisjordania. Según la ONG, control de fugas, reutilizar el
agua del río y campañas educativas, así como otras medidas podrían
permitir economizar más de 900 millones de metros cúbicos anuales. No
estaría de mas orar para que el río Jordán siga su curso, a causa de
historia.
Ramón Herrera