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Una advertencia Con Esperanza
Hay algo muy curioso
que le llama mucho la atención a mucha gente.
La palabra Evangelio significa Buenas Noticias. Estas buenas noticias están
llenas de paz, prosperidad, y muchas bendiciones. La gente se preguntará ¿ Por
qué entonces los creyentes predicamos sobre los males que aquejan nuestros días
y sobre todo el pecado y las señales que demuestran que estamos en los últimos
días? Dios nos da la orden
de advertir por una razón: Él quiere que las personas se arrepientan. En su
amorosa misericordia, El ya hizo todo lo posible para salvación de los
pecadores que fueron elegidos para salvación antes de la fundación del mundo,
pero tememos que predicar porque no sabemos quienes ya están elegidos. Por ejemplo el libro
de Jonás cuenta la historia de una ciudad llamada Nínive que estaba a punto de
ser destruida por causa de sus pecados. Dios entonces envió a Jonás un profeta
para advertir a la ciudad sobre su próxima destrucción. Inicialmente Jonás
huyó de ese deber, porque ¿Quién querría ser portador de tan impopular
mensaje? Esa responsabilidad no podía ser obviada y finalmente el mensaje de
advertencia fue predicado por Jonás. Imaginemos que Dios le hubiera permitido a
Jonás eludir su deber. ¿Qué si Jonás hubiera entregado apenas un mensaje que
solamente hablara del glorioso futuro por venir, ignorando las advertencias que
Dios había dado? Nínive habría sido destruida, con cada habitante esperando
esta futuro fabuloso del que el profeta de Dios les había hablado, pero
encontrando sólo la destrucción más espantosa que habían visto alguna vez. Pero qué asombroso
resultado tuvo la advertencia de Jonás. Los habitantes de la ciudad entera,
bajo la dirección de sus líderes, se humillaron, y se arrepintieron de
verdad. Como resultado la ciudad fue salvada del destino horrible sobre el que
habían sido advertidos. Esta fue, permanece hasta este día como la única vez
en la historia que una ciudad gentil se ha arrepentido ante Dios. Que gran
ejemplo de esperanza nos dejaron ellos para nuestro tiempo. Qué hermoso
resultados produjo la advertencia de Dios en Nínive. Las naciones del mundo hoy
están en la misma situación que estuvo esta ciudad hace casi 2.800 años,
llena de pecado y al borde de la destrucción. Nuestro mundo, por desgracia, se
ha vuelto tan inmoral que las oportunidades de que siquiera una sola nación se
aparte de su curso presente de destrucción son lastimosamente bajas.
Aunque se les está dando la oportunidad de arrepentirse, las naciones de
este mundo posiblemente no lo harán. Los líderes del mundo casi seguro
rechazarán el perdón que Dios les está ofreciendo. ¿Pero qué respecto a
usted? La Biblia sólo da un ejemplo como el de Nínive, pero está llena de
ejemplos de arrepentimiento individual. Piense en eso. Y actúe, " Porque
el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido"
(Lucas 19.10) Arsenio H. Alonso Octubre 31, 2005
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Sola Gratia, Sola Fide, Solus Christus, Sola Scriptura, Soli Deo Gloria
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