La
Comercialización
Por Ramón Herrera
Nuestro mundo
ha crecido, pero temporalmente, aunque este aumento espacio temporal de nuestro
mundo no tendría mayor significación.
Pero definitivamente, el crecimiento del mundo no consiste en mayores
dimensiones. Dios lo creó completo. Pero eso si incluye más cosas.
Cosas como algo que se puede desear, intentar, hacer, deshacer, encontrar,
gozar, repeler; nombres todos que significan actividades vitales de la vida.
Tomemos como ejemplo cualquiera de nuestras actividades; por ejemplo, comprar.
Imaginemos dos personas, una de nuestro tiempo presente y otra del siglo 18.
Estas dos personas poseen fortunas iguales, proporcionalmente el valor del
dinero en ambas épocas y comparemos los artículos que están a la venta que
se les ofrecen a ambas personas.
La cantidad de posibilidades que se abran ante el comprador actual llega a ser
prácticamente ilimitada, casi todo se puede comprar.
Es casi imposible imaginar con el deseo un objeto que no exista en el mercado,
y viceversa: no es posible que una persona imagine y desee cuanto se halla a
la venta.
Tenemos ejemplos de la comercialización del mundo actual. El día de las
madres, el día de los padres, el día de los abuelos, el día de la amistad
(San Valentín), el día de las brujas.
La Semana Santa. Hay que comprar trajes nuevos para estrenar el
domingo de resurrección; comprar "huevos" de conejos para que los
niños salgan a buscarlos.
Y las navidades y el Año Nuevo, son una de las fiestas más
comercializadas del año, y las más caras, los arbolitos, las luces y las
compras exageradas de regalos.
Pero, lo más triste es que la mayoría se endeudan con el dinero plástico
y se tienen que pasar el año entero pagando lo que les costó las fiestas de
navidad, reyes y fin de año.
Volviendo a las dos personas de nuestra historia, se nos dirá que con la
fortuna proporcionalmente igual la persona de hoy no podrá comprar más cosas
que la del siglo 18. Este hecho es falso.
Hoy se puede comprar mucho más, porque la industria ha abaratado casi todo
los artículos. Pero a la postre no me importaría que el hecho fuera cierto;
más bien, subrayaría más de loque intento decir.
Realmente la actitud de comprar concluye al decidirse por un objeto; Pero, por
lo mismo, es antes de una elección comienza por darse cuenta de las
posibilidades que ofrece el mercado.
Donde resulta que la vida es un modo "comprar" cosas consiste
primeramente en vivir las posibilidades de compras como tales. No podemos
dejar pasar por alto la existencia de "compradores compulsivos".
Nuestro mundo está globalizado, no lo duden. Pero esto no es lo mejor que le
está pasando a nuestro sistema comercial, porque el "pez grande se traga
al chiquito".
Las personas se sienten perdidas en su propia abundancia. Con más medios, más
sabiduría, más técnicas que nunca, resultan que nuestro mundo actual va
como el más desdichado que haya habido.
Puramente a la deriva. Ya que con una máxima como esta "Tanto tienes,
tanto vales" No puede ser de otra manera. Voltaire dijo: " Cuando se
trata de dinero, todos somos de la misma religión"
Ramón R. Herrera
12/22/2005