El
nombre Habacuc significa "ceñir", lo mismo en el sentido de ser
"ceñido" por Dios, y así fortalecido por El. Para llevar a cabo su
difícil tarea. Este libro se escribió alrededor del año 600 AC. Habacuc vivió
durante uno de los más críticos períodos en la historia de Judá. El país
había descendido de las alturas de la reforma de Josías hasta las
profundidades de los abusos que sufrían sus habitantes, las medidas opresivas
contra la gente pobre, el colapso del sistema legal. El mundo que rodeaba Judá
estaba en guerra con Babilonia, ganando ascendencia sobre Asiría y Egipto, La
amenaza de invasión desde el norte se sumó a los problemas internos de Judá
La profecía de Habacuc consta de tres secciones con muchas diferencias entre
una y la otra. La primera 1:1-2:4 es un diálogo entre Dios y el profeta que
clama a causa de la injusticia y la violencia que, practicaban ante sus ojos por
su propio pueblo. En la segunda parte 2: 5-20 Dios invita al profeta a poner en
El toda su confianza, vendrá el momento en que los caldeos serán abatidos, su
propia soberbia los consumirá cuando llegue el momento del triunfo de la
justicia, y cuando el malvado recibirá su pago, en tanto que "el justo
vivirá por su fe". El capítulo 3 constituye la tercera sección del libro.
Es una oración en forma de Salmo compuesta para cantar la gloria del Señor y
para expresar con vehemente lenguaje poético la seguridad del profeta en la
protección que el dispensará el Dios de su salvación, el Señor que es su
fortaleza.
Vs.1:1-4- Este fue el primer problema que asombraba a Habacuc,
miraba al mundo de su tiempo y veía violencia, injusticia, destrucción. La ley
no se cumplía; y no se protegía legalmente a los inocentes que sentenciaban
como culpables. Abogados egoístas y oficiales crueles manipulaban las cortes.
Toda la nación sufría debido a la iniquidad del gobierno. Sin embargo, parecía
que Dios no hacía nada al respecto. Junto con estos problemas internos estaban
las amenazas del Imperio Babilónico. En medio de todo esto, Dios le dio a
Habacuc una respuesta.
Vs. 5,11-Dios le dio al profeta una respuesta. "Estoy
por hacer en estos días cosas sorprendentes que no las creerán aunque alguien
se las explique. Estoy incitando a los caldeos, ese pueblo despiadado e
impetuoso, que recorre toda la tierra para apoderarse de territorios ajenos"
Cuan cierto es que Dios obra en nuestro mundo y que no nos damos cuenta de ello.
Dios describe a los caldeos en estos versículos y el cuadro no es alentador.
Son feroces y ágiles; son terribles y formidables; vuelan como águilas y caen
en picada para matar. No hacía
falta hablarle a Habacuc del terror de los caldeos, porque conocía cuan
perversos eran.
V.12-17- La respuesta de Dios en los versículos 5011 sólo le creó
un nuevo problema a Habacuc. No entendía cómo un Dios Santo usaba una nación
tan malvada para castigar a su propio pueblo, los judíos. "Es verdad que
hemos pecado" dice el profeta, y merecemos el castigo, pero los caldeos son
mucho más perversos que nosotros. Sí alguien merece castigo son ellos. ¿Puede
un Dios Santo sentarse impávido y ver que a su pueblo lo atrapan como un paz y
lo pisotean como un insecto? (Vs. 14-15). Los caldeos se jactarían "Nuestros
dioses nos han dado la victoria, Jehová no es el Dios verdadero" (énfasis
añadido)
No hay nada más malo que un creyente luche con sus problemas de la
vida y trate de resolverlos. A veces parece como si Dios no le importara nada,
parece que se ha olvidado de los suyos y ayuda a los paganos. Cuantos miles de
creyentes han sufrido el martirio de su fe. ¿Podemos adorar, confiar, y servir
con sinceridad a un Dios cuyos caminos parecen ser contradictorio?
2:1- En esta oportunidad, el profeta se mantiene alerta en un
"puesto de guardia" no para advertir al pueblo de algún peligro sino
para esperar la respuesta del Señor. (Continuará
en el próximo mes)
02-05-09
CONTINUACION: Habacuc:
Ensayo de un Hombre de Fe (Parte II)