Lo qué le ocurrió a Saulo de Tarso
por Ramón R. Herrera
Parte 2 de 2
En las palabras de
Ananías es que podemos apreciar la razón por la que los cristianos temían a
Saulo.-Entonces Ananías respondió " Señor, ha oído de muchos acerca de
este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; Y aun aquí
tiene autoridad de los principales sacerdotes para aprender a todos los que
invocan tu nombre" Es Señor le dijo- Ve, porque instrumento escogido me es
éste hombre, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y
de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer
por mí nombra" La historia continúa hasta el versículo 19 del capítulo
9.
Pablo comparó la aparición de Cristo de la que fue objeto, con las apariciones
del Señor a los apóstoles después de la resurrección: "y al último de
todos... me apareció a mí"
(1 Corintios 15.8). Pablo no solo vio a Jesús, sino que lo vio de un modo
irresistible. El no proclamó el Evangelio porque no tenía otras opciones, sino
por necesidad; y “¡ay de mí si no anunciare el evangelio!” (1 Corintios
9.16).
Debemos
notar que el encuentro de Pablo con Jesús, y la subsiguiente conversión,
fueron repentinos e inesperados (Hechos 22.6) Pablo no tenía ninguna idea de
quién podría ser ese personaje celestial. El anuncio de que era Jesús de
Nazaret, lo dejo atónito y atemorizado.
Es
posible que desconozcamos todos los detalles, tanto cronológica como sicológicamente
de lo que sucedió a Saulo en el trayecto a Damasco, pero sí sabemos esto: que
lo que pasó afectó radicalmente cada área de su vida. En primer lugar, el carácter
de Pablo fue dramáticamente transformado. En segundo lugar, se transformó la
relación de Pablo con los seguidores de Jesús (Hechos 9.19) Y cuando Pablo fue
a ver a los apóstoles, éstos le dieron "la diestra en señal de compañerismo".
En tercer lugar, el mensaje de Pablo fue trasformado. Aunque todavía amaba su
herencia judía, se había cambiado de un amargado antagonista de la fe
cristiana a un deterninado protagonista (Hechos 9.20). Las convicciones
intelectuales de Pablo habían cambiado. La experiencia que había tenido lo
obligaba a reconocer que Jesús era el Mesías, lo cual estaba en conflicto
directo con las ideas mesiánicas de los fariseos. El nuevo concepto que él tenía
de Cristo significaba una revolución total para su pensamiento.
También
ahora podía comprender que la muerte de Cristo en la cruz, la cual había
parecido una maldición de Dios y el deplorable fin de una vida, fue realmente
el medio por el cual Dios, a través de Cristo, estaba reconciliando al mundo
consigo mismo. Pablo llegó a entender que, por medio de la crucifixión, Cristo
llegó a ser maldición por nosotros (Gálatas 3.13), y que Dios "lo hizo
pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él" (2
Corintios 5.21). En cuarto lugar, la misión de Pablo fue trasformada. Antes era
uno que odiaba a los gentiles, y llegó a ser su portavoz del Evangelio a los
gentiles. Dejó de ser judío Celote, para ser un predicador a los gentiles.
Pablo en una entrevista memorable con Jesucristo, aclaró e misterio de la
iglesia como pueblo de Dios, y su mensaje de gracia resuena en las paredes de
todos los templos donde se adora solamente a Dios, Y nos regaló esta escritura
maravillosa entre otras muchas, de Efesios 2.8-10 « Porque por gracia
ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino de
Dios, no por obras, para que nadie se jacte. Por que somos hechura de Dios,
creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano
a fin de que las pongamos en práctica»
Ramón R. Herrera
Octubre
de 2005