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UN SIERVO, NO UNA
CELEBRIDAD Hay muchas personas que tienen una idea equivocada sobre lo
que es un siervo. Algunos aseguran que el concepto que tienen de un siervo es un
esclavo, o millares de obreros indocumentados, que vienen a Estados Unidos a
hacer el trabajo que los americanos no hacen. A estas personas en muchas ocasiones las tratan como
esclavos, teniendo una vulgar ausencia de dignidad humana y que viene a ser el
epítome de muchas de las cosas a las cuales se opone el cristianismo. Surgen estas preguntas: ¿qué es lo que nuestro Padre
celestial quiere desarrollar dentro de nostros? ¿Qué es la imagen de su hijo? La respuestas a estas preguntas no están sumergiéndonos en
las aguas profundad de la teología, la respuesta se halla en las propias
palabras de Jesucristo. "Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido,
sino para servir, y dar su vida en rescate por muchos" (Marcos
10.45). Aquí no hay ninguna equivocación. El "vino a servir y
a dar". No podemos equivocarnos, Dios desea lo mismo de nosotros. Leí en un libro una frase del Coronel James B. Irwin uno de
los astronautas que fue parte integrante de la misión espacial a la luna él
dijo: "Mientas regresaba a la tierra comprendí que yo era un siervo,
no una celebridad. Así que estoy aquí como siervo de Dios en el planeta tierra,
para compartir con ustedes lo que he experimentado, a fin de que otros conozcan
la gloria de Dios. Nuestro Padre celestial le concedió a este hombre saliese
de la pequeña jaula que llamamos tierra, y durante ese tiempo le mostró
un lema básico que todos haríamos muy bien en aprender: "un siervo,
no una celebridad" Cuanto me gustaría volver al tiempo cuando Jesús proyectó
su nombre sobre la tierra. Cuan grande tuvo que haber sido sentarse como uno de
los apóstoles y absorber todas sus enseñanzas. Lo que estoy tratando de decir
es que los discípulos tuvieron que haber aprendido a servir a los demás y dar
de sí mismos. He llegado a saber que este movimiento es diferente, Jesús
lama a sus discípulos a parte y les expresa el agudo contraste que existe entre
El y la filosofía del mundo en el cual ellos y nosotros hemos vivido. "Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los
gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los grandes ejercen sobre
ellas potestad. Más entre vosotros no será así, sino que el que quiera
hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el
primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo Del Hombre no vino
para ser servido, sino para servir, y dar su vida en rescate por muchos" (Mateo
20.25-28). Pero en nuestros días no es así, especialmente entre
pastores, evangelistas, maestros, diáconos, y oficiales de las iglesias. Que sí
se enseñorean de las gentes. A estas alturas no se han enterado de que esa no
es la manera de llegar a la cumbre en su reino...el que quiera hacerse grande
entre vosotros será vuestro servidor. No hay duda que estas son palabras
olvidadas. Sí, éstas parecen ser palabras olvidadas, aun en muchas
iglesias que tienen pastores amables, y ejecutivos de gran autoridad y cantantes
de primera categoría. En estos casos y otros que iremos mencionando, no parece
haber mucho de siervo en tales ambientes. El "síndrome de la celebridad", que está
presente en nuestro pensamiento y actividades cristianas. Los pastores no sólo
en la TV se visten como "celebridades" y la mayoría ridículamente
porque no tienen una persona detrás de ellas para enseñarles a vestir. El afán de verse como una "celebridad" les impide
ser "ser humildes de corazón". Tienen prendas costosas, tanto hombres
como mujeres, manejan automóviles lujosos, viajan en aviones privados y sobre
todo tienen hasta guardaespaldas. Nuestro Señor Jesucristo en medio de una de las
persecuciones más grandes nunca tuvo guardaespaldas por que confiaba en su
Padre ahora las "celebridades no pueden confiar en su Padre celestial"
Y por ese motivo lo hacen para estar a la moda. Tiene el socorrido y aprovechado mensaje de la prosperidad.
Nos hemos deslizado hacia el patrón en que las celebridades y los mandamás
en la vida de algunas de nuestras iglesias dan las ordenes, y es difícil ser un
siervo cuando uno es utilizado. Lo que quiero decir es: En el cuerpo de Cristo hay una
cabeza. Jesucristo es el señor de su cuerpo. Ningún ser humano puede tomar esa posición. Tenemos el
ejemplo de Diótrefes, que se menciona en 3 Juan 9-10 e intentó hacer eso y fue
directamente reprendido por Juan, este hombre es una advertencia para cualquiera
que desee llegar a ser "el jefe de la iglesia". Este pudiera ser un miembro de la directiva, un pastor, un
maestro, el director del coro, o en ex pastor de la iglesia. No importa quien
sea, la mentalidad de Diótrefes no tiene lugar en el cuerpo de Cristo Sólo Cristo es la cabeza. Todos los demás pertenecemos a
la clase a la cual se refirió Jesús en Mateo 20...SIERVOS La posición de ministro es una en la cual un tipo puede
salirse siempre con la suya, sin casi nunca ser criticado por ello...¡aunque
debiéramos ser criticados! ¿Pero quién en el mundo va a levantar su ídice
contra un clérigo? ¿Quién quiere tocar a "los ungidos de Dios", ese
es nuestro titulo favorito, y arriesgarse a que le venga una lepra mortal?. La mayoria de los clérigos y líderes de las iglesias
estamos totalmente equivocados, no somos celebridades sino siervos. No uno que
recibe, sino uno que da. No alguien que guarda rencor, sino que perdona. Uno que
olvida. No una superestrella, sino un humilde siervo. Que tiene la encomienda de
servir a los demás sin altanerías y creyéndose superior a los demás solo por
el hecho de vestirse mejor, tener un mejor automóvil, vivir en una casa lujosa,
tener un yate y dinero para gastar en lujos, mientras la mayoría de los
miembros de sus iglesias están empobrecidos buscando una prosperidad que no es para todos aunque
aquellos que la enseñan se olvidan de las palabras de Jesús "A los pobres
siempre lo tendréis con vosotros". Término con las palabras de Pablo a su hijo Timoteo: "Así
que teniendo sustento y abrigo, estamos contentos con eso. Porque los que
quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y de muchas codicias necias y dañinas,
que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque la raíz de todos
los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la
fe, y fueron atormentados con muchos dolores" (1 Timoteo 6.8-10) Ramón R. Herrera Marzo 10, 2006
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